

El nuevo marco regulatorio para el reaseguro sacudió al mercado asegurador. No obstante, superado el shock inicial, gran parte de las compañías decidieron abrir su propia reaseguradora. La postura se basó en una cuestión estratégica. Así, de la suma de estos factores, surgió un nuevo eslabón en la cadena comercial. Se espera que todo esto se traduzca - a lo largo de este año- en más costos para las empresas y una suba de precios para los consumidores. Según las resoluciones 35.615, 35.726 y 35.794 de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN), de ahora en más, están habilitadas a operar -en el país- dos tipos de reaseguradoras. Por un lado, las locales, que son sociedades nacionales o sucursales de las extranjeras. Por el otro, las admitidas, reaseguradoras internacionales inscriptas; pero no radicadas en territorio nacional.
El primer grupo deberá acreditar un capital mínimo superior a $ 30 millones. Además, cubrirá los ramos de Vida y Sepelio colectivos. En su momento, fuentes gubernamentales señalaron que esta normativa se relacionaba con la política anti lavado. Al tiempo que permitirá un control estrecho sobre la salida de divisas.
Los ejecutivos del sector no niegan que existieron unos pocos casos de malversación de fondos. En ese contexto, se encuentra -dicen- un reducido número de reaseguros objetables como los de Sepelio, Automotores y vida Colectiva. Sin embargo, aseguran que ése no fue el verdadero motivo de esa decisión. El organismo de control posee herramientas para tomar medidas correctivas. Más bien, habría sido -afirman- una disposición más para regular la salida de fondos al exterior.
La visión
La Superintendencia vio una parte de la realidad: la salida, todos los años, de un flujo considerable de dinero hacia las reaseguradoras internacionales. Percibió que sería factible que esos fondos se quedaran en la Argentina para desarrollar un mercado doméstico. Pero esa visión era parcialmente correcta. Mucho de ese capital volvía para cubrir siniestros, declara Edward Lange, CEO de Allianz Argentina.
De acuerdo a la calificadora de riesgo Moody's, la actividad registró -al período fiscal finalizado en junio- primas brutas anuales totales por $ 44.800 millones y cedidas por $ 5.800 millones. Las primeras subieron un 35% en comparación al período anterior; mientras, las segundas avanzaron 29%. Los resultados del año fiscal 2011 precedieron a la implementación de esta regulación y a la norma de repatriación de las inversiones extranjeras. Por eso, consideramos que las primas brutas ajustadas por inflación (particularmente en las líneas de negocio de mayor riesgo) exhibirán - a futuro- una caída en su nivel de crecimiento. Los indicadores de pólizas cedidas registrarán una baja similar en el mediano plazo, agrega.
No obstante, en seis meses, se revisó un sistema que estaba en funcionamiento desde 1991. Sin duda, movió los cimientos del mercado. En ese tiempo, las reaseguradoras debieron evaluar en sus casas matrices si les convenía o no radicarse en el país, comenta Eduardo Sangermano, gerente General de San Cristóbal Seguros Generales.
Cabe recordar que, antes de los años 90, el Instituto Nacional de Reaseguros (INdeR) era el único habilitado para canalizar las transferencias de riesgos. A principios de esa década, se liberó el sector de modo parcial. Entonces, una parte importante de la cartera se reaseguraba con el INdeR y el resto en el exterior, puntualiza Fabián Hilsenrat, adscripto a la Gerencia General y gerente Técnico y de Producción de Binaria Seguros.
La sorpresa
Para 1992, se decidió liquidar ese organismo e integrar totalmente la actividad al mundo. No nos olvidemos que el reaseguro es calificado como un negocio internacional y los grandes riesgos se cubren con distintas compañías, indica Diego Nemirovsky, Vice President-Senior Analyst Financial Institutions Group de Moody's. Por ello, la decisión de volver a casa de la SSN sorprendió a todos.
La primera lectura de esa disposición fue negativa. En gran medida, se debió a que la regulación no brindaba muchos detalles. Un claro ejemplo de esto son las excepciones enunciadas, pero no tipificadas. Es una cuestión abierta aún. Se desconoce cómo se instrumentará el reaseguro para aquellos riesgos que no consiguen cobertura a nivel doméstico, subraya Mauricio Zanatta, presidente y director Ejecutivo de Prudential Seguros.
Hasta el momento, se sabe sólo que, en esos casos, las compañías se reasegurarán en el extranjero. Aunque la SSN debe primero analizarla y autorizar esa salida.
En realidad, esa condición se circunscribe a las operaciones facultativas. Generalmente, las aseguradoras cuentan con contratos automáticos. Cada vez que se emite una póliza se reasegura de inmediato pues cumple con condiciones establecidas. Pero otros no califican dentro de esos parámetros. Entonces, se debe buscar una protección específica: los contratos facultativos.
Al evaluar la capacidad actual de la industria local surge que no resultaría ágil suscribir esas operaciones. Inclusive, se rumorea que algunas compañías no están ya dispuestas a suscribir ciertas coberturas facultativas (flotas aéreas, petroleras, entre otras) Esto se debe tanto a consideraciones de gestión del riesgo y adecuación de capital como a que no se sabe cómo se determinarán las excepciones de reaseguro.
La oportunidad
A pesar de esas dudas, el panorama se fue aclarando poco a poco de febrero a diciembre. Cambiaban las reglas de juego y no quedaba más que adaptarse a ellas, resume Hilsenrat. La industria del seguro buscó la salida positiva a la cuestión.
En el primer momento, la medida tuvo un impacto negativo. Ahora, se lo ve como una oportunidad de negocio, confiesa Marcelo Larrambebere, director Comercial de La Holando Sudamericana.
En cierto modo, el sector logró posponer el tema por un año. Lo consiguió mediante la renovación de los reaseguros antes de que entrara en vigencia la nueva norma.
Como en toda actividad incipiente, este mercado mostrará desequilibrios y debilidades iniciales, cuyo impacto se sentirá en 2012 y más allá. Se trata de un proceso que recién se pone en marcha. Probablemente requerirá de un plazo no menor a tres años para que se estabilice, proyecta Zanatta.
Salvo excepciones, las reaseguradoras acusarán - en los primeros tiempos- problemas naturales de cualquier aprendizaje. No es poner $ 30 millones de capital y sale todo eficientemente, enfatiza Lange de Allianz.
El eslabón
Cabe destacar que la gran mayoría de las reaseguradoras de grupos nacionales ofrecerán sus servicios principalmente a sus filiales. Al tiempo que efectuarán retrocesiones (cubrir sus riesgos con reaseguradoras admitidas). Pero no se podrá retroceder a firmas vinculadas o del mismo grupo más del 40% de las primas por ejercicio.
Esa postura responde a dos factores. El primero es no divulgar información estratégica a la competencia bajo la figura de una reaseguradora.
El segundo elemento es financiero. No será sencillo cambiar la estructura ofrecida por las compañías internacionales, respaldada por una solvencia de miles de millones de dólares o de euros, manifiesta Fernando Gaiazzi, gerente General de Río de la Plata Re.
De esta forma, las reaseguradoras domésticas son simplemente un eslabón más en la cadena de comercialización.
A diciembre, la SSN había autorizado a 19 reaseguradoras locales y a más de 100 admitidas. En el último segmento, incluyó a todas las reaseguradoras que operaban en el país. Excluyó sólo a las que estaban establecidas en paraísos fiscales. La verdad que, a priori, el número de aprobadas suena exagerado. Pero, por ahí, no todas operan, advierte Zanatta.
Asimismo, es lógico esperar fusiones o adquisiciones. Aunque, los analistas consideran que bastarían 20 reaseguradoras para atender la plaza nacional.
Por varios motivos, se espera una competencia importante. En nuestro caso podría no ser tan así. No operamos incendio, automotor o granio; sólo cauciones. Puede ser que para las aseguradoras que operan todos esos ramos surjan dudas de contratar a la reaseguradora de su rival. No creo que sea muy placentero, opina Gaiazzi.
Cuando no exista capacidad doméstica para un determinado riesgo, la suscripción podrá celebrarse con las admitidas, tras la aprobación de la SSN. En realidad, estas empresas son representaciones de extranjeras en el país. Cumplen además con los requisitos estipulados en el artículos 118 de la Ley de Sociedades Comerciales.
Asimismo, si un riesgo individual supera los u$s 50 millones, el excedente podría ser cubierto por las admitidas. Esta situación se ejecutará sin previa aprobación del organismo de control.
Un dato que no es menor es la ausencia de los grandes players del reaseguro a nivel mundial. Se destaca la incorporación de la brasileña IRB, de Mapfre Re que ya operaba en la Argentina, y de Starr Indemnity & Liability Company.
La actualidad
En la actualidad, en materia de reaseguro y desde el punto de vista geográfico, la Argentina es una privilegiada . Sacando la zona del noroeste, no se caracteriza por las grandes catástrofes naturales. Pero, cabe recordar que, una gran helada en el campo puede demandar rápidamente reembolsos por u$s 15 millones. Y aquí surge el principal problema de este mercado: su solvencia.
Si se cuenta con 20 reaseguradoras locales con capital mínimo, el respaldo total es de $ 600 millones que son más o menos 100 millones de euros (N.d.R.: cálculo hecho a la cotización del 31 de diciembre de 2011). Un solo grupo internacional de reaseguro supera ampliamente ese monto, recuerda Lange.










