En esta noticia

Masca, en el norte de Tenerife, se convirtió en uno de los destinos más fascinantes de Canarias. Conocida como el Machu Picchu” de España, esta zona fue destacada por el Financial Times como la joya oculta de la isla.

Su espectacular paisaje de barrancos, picos verdes escarpados y un caserío colgado en las laderas evoca la grandiosidad de la icónica ciudad inca situada en Perú, aunque con una historia profundamente canaria.

Entre picos escarpados y acantilados, un pueblo que parece suspendido en el tiempo y que pocos conocen dentro del Parque Rural de Teno.Shutterstock

¿Dónde está el Machu Picchu español?

Ubicada en el Parque Rural de Teno, perteneciente al municipio de Buenavista del Norte, Masca se sitúa en el macizo de Teno, a unos 1300 metros de altitud. Este macizo fue originariamente una pequeña isla que luego se unió al resto de Tenerife.

Su aislamiento natural entre valles y barrancos ha permitido conservar durante milenios su biodiversidad, arquitectura tradicional y costumbres ancestrales.

La historia del Machu Picchu español

Los orígenes de Masca se remontan a los guanches, los aborígenes de Tenerife. Estos pobladores, emparentados con los bereberes del norte de África, llegaron a la isla entre antes del siglo V a.C. y el comienzo de la era cristiana. Allí, encontraron un lugar estratégico gracias a la abundancia de agua, escasa en otras partes de la isla.

Los guanches establecieron allí cultivos en bancales escalonados y criaron ganado, principalmente cabras. Vestigios de su paso permanecen visibles: yacimientos arqueológicos en el roque de Tarucho, grabados rupestres, petroglifos y restos sepulcrales que indican que el lugar fue considerado sagrado.

Además, destaca la “Estación Solar de Masca” en el Pico Yeje, un grabado que representa al astro rey, junto a hendiduras en la roca usadas para recoger agua de lluvia o realizar ofrendas a los dioses.

Un refugio legendario de piratas en el Mediterráneo

Además de su pasado guanche, Masca ganó fama como refugio de piratas. Su orografía extrema —barrancos profundos de difícil acceso— lo convirtió en un escondite ideal para asaltar los barcos españoles que regresaban de América cargados de plata y oro. Hasta la década de los 60 del siglo XX, solo se podía llegar a pie o en asno, lo que reforzaba su aislamiento.

Descubrieron el “Machu Picchu” español, una ciudad construida hace más de 2000 años que sirvió de refugio para piratasShutterstock

Hoy, el famoso sendero del Barranco de Masca recorre los mismos caminos que usaban los guanches. Son casi 5 km de descenso (650 metros de desnivel) hasta una pequeña playa de arena negra, con vistas impresionantes, especies endémicas como tabaibas, malvas de risco y el guincho (águila amenazada).

El acceso está regulado: solo fines de semana, con reserva obligatoria en el Centro de Visitantes.

¿Por qué visitar Masca?

Masca es un caserío declarado Lugar de Interés Etnográfico e Histórico y Bien de Interés Cultural. Sus calles empedradas, casas de piedra volcánica, tejas curvas y madera de tea, adornadas con flores, conservan la arquitectura tradicional canaria. La coqueta ermita del siglo XVIII en la plaza principal, junto a un laurel de Indias, es uno de sus símbolos.

Los visitantes encuentran en los guachinches platos típicos que reflejan esa herencia agrícola y ganadera: queso frito, cabra en salsa, quesillo, mousse de gofio, helado y mermelada de tuno. También hay un Museo Etnográfico (en la antigua escuela guanche) y un Centro de Visitantes que profundizan en su historia.