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El término clase media evocaba en el pasado una imagen de estabilidad, sueño residencial y bienestar creciente. Sin embargo, hoy muchas de esas promesas parecen desvanecerse mientras los desequilibrios económicos y sociales se intensifican.

El economista Santiago Niño Becerra ha reavivado el debate sobre el papel de ese segmento social. En sus recientes declaraciones, sostiene que la clase media ya no cumple el rol estructural que desempeñaba en la economía española ya que “no recibe nada y lo paga todo”.

Santiago Niño Becerra expone con crudeza la pérdida de relevancia de la clase media dentro del sistema económico actual.
Santiago Niño Becerra expone con crudeza la pérdida de relevancia de la clase media dentro del sistema económico actual.Youtube / Disi Servicios Informáticos

Santiago Niño Becerra y el diagnóstico sobre la clase media

Niño Becerra se apoya en un artículo citado por el Colegio de Economistas de Cataluña y en una exposición de otro economista, Carles Méndez, para definir la actual situación de la clase media. Según Méndez, este grupo social vive sin ayudas ni beneficios fiscales y carece además de mecanismos de evasión fiscal o de capital que sí están al alcance de la clase alta. Esa combinación lo convierte en “la clase que no recibe nada y lo paga todo”.

Para Niño Becerra, la definición convencional de clase media se aplica a quienes reciben entre el 75 % y el 200 % de la renta mediana. En 2023 esa banda representó ingresos anuales entre 18.316 y 36.632 euros.

Pero el economista advierte que ese rango ya no tiene por qué garantizar una vida digna. Una renta de 20.000 euros no brinda el mismo poder adquisitivo en Bilbao que en Jaén, subraya.

Ese matiz geográfico evidencia una fractura en la supuesta homogeneidad de la clase media: los costes de la vivienda, los servicios, la inflación y las diferencias regionales determinan hoy hasta qué punto esos ingresos bastan para vivir.

Factores que erosionan a la clase media en la España actual

El contexto económico actual sobrecarga a la clase media con varias presiones simultáneas. En primer lugar, el estancamiento salarial es una realidad que múltiples estudios confirman y que afecta directamente al poder adquisitivo del trabajador medio. A ello se suma la inflación persistente y los precios crecientes de bienes esenciales, una combinación que reduce el margen de maniobra de los hogares

En segundo lugar, la vivienda se ha convertido en una barrera insuperable. El aumento sostenido del coste inmobiliario, tanto en compra como en alquiler, ha alejado el acceso de muchas familias a una vivienda digna. Para ciertos hogares, esas exigencias han superado lo que pueden pagar con sus ingresos ordinarios.

Por otro lado, la precarización laboral y la proliferación de empleos a tiempo parcial o con sueldos bajos, a veces por debajo de lo que sería considerado suficiente, agravan la fragilidad financiera. El 17 % de los trabajadores percibieron ingresos inferiores al salario mínimo en 2024, según fuentes estadísticas recientes.

Todo ello refuerza la tesis de que la clase media ya no cumple su función original dentro del entramado socioeconómico español.

Consecuencias sociales y económicas de la desaparición de la clase media

La pérdida del papel central de la clase media tiene implicaciones profundas: disminuye la cohesión social, incrementa la desigualdad y debilita el consumo interno. Esa clase media, que tradicionalmente impulsaba el consumo, ahora ve su capacidad de gasto amenazada, lo que puede tener efectos negativos en el crecimiento económico general.

Además, su invisibilidad en cuanto a ayudas sociales, a diferencia de la clase baja, y su incapacidad para acceder a privilegios fiscales (como algunas ventajas de la clase alta) colocan a la clase media en una posición de desventaja estructural. La fórmula de “trabajar mucho, aportar impuestos, pero sin recibir beneficios a la altura” la deja atrapada en una trampa económica y social.

Para muchas familias, esta situación implica decisiones difíciles: aplazar la compra de vivienda, renunciar a ciertos proyectos de vida, reducir consumo, o incluso trasladarse a zonas con menor coste de vida. Todo ello con el consiguiente desgaste emocional y de seguridad económica.

Cada vez más ciudadanos deben estirar sus ingresos al límite. El poder adquisitivo de la clase media se ve erosionado día tras día.
Cada vez más ciudadanos deben estirar sus ingresos al límite. El poder adquisitivo de la clase media se ve erosionado día tras día.Fuente: ShutterstockShutterstock

Qué futuro le espera a la clase media según el economista

Para Niño Becerra, la desaparición o al menos la marginalización de la clase media no es una posibilidad, sino una tendencia clara. Considera que los avances tecnológicos, la deslocalización de producciones y el cambio en el mercado laboral han diluido su papel de intermediario social y económico.

Si no hay una transformación estructural profunda que revierta la precarización, la desigualdad de oportunidades y los desequilibrios regionales, la clase media podría quedar reducida a un grupo minoritario o convertirse en un recuerdo del pasado.

Ese escenario abriría paso a una sociedad más polarizada, donde solo sobreviva una clase alta con privilegios y una clase trabajadora vulnerable expuesta a la inestabilidad económica.