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España enfrenta uno de los grandes retos para la sostenibilidad de su Estado del Bienestar, marcado por una población cada vez más envejecida y una natalidad en mínimos históricos. El equilibrio del sistema de pensiones depende del número de trabajadores que cotizan y del número de jubilados que reciben una prestación.

El economista Luis Garvía advirtió recientemente sobre la presión creciente que enfrenta el sistema público. Durante una intervención televisiva explicó que “hace 20 años cotizaban cinco personas por cada jubilado; ahora son solo 2,3”.

Sus declaraciones se produjeron en el programa “Y Ahora Sonsoles”, después de que el Instituto Nacional de Estadística publicara los últimos datos demográficos del país. Estas cifras reflejan un cambio profundo en la estructura de la población española.

Anna Bizon

La esperanza de vida aumenta y cambia el equilibrio del sistema

Uno de los factores que explica la presión sobre el sistema es el aumento de la esperanza de vida en España. Cada vez más personas alcanzan edades más avanzadas y permanecen durante más tiempo dentro del sistema de pensiones.

Garvía recordó que “hace 20 años era de 74 años; ahora vivimos 84 años”. Este cambio refleja mejoras en la sanidad, la calidad de vida y los avances médicos que han permitido alargar la longevidad de la población.

Sin embargo, este avance también tiene efectos directos en el gasto público. Cuanto mayor es la esperanza de vida, más tiempo pasan los ciudadanos percibiendo una prestación de jubilación, lo que incrementa la presión financiera sobre el sistema.

La natalidad en mínimos históricos reduce el número de cotizantes

Al mismo tiempo, la natalidad continúa descendiendo en España. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, en 2024 se registraron 318.005 nacimientos, la cifra más baja desde que comenzó la serie estadística en 1914.

Este descenso reduce progresivamente la base de trabajadores que cotizan a la Seguridad Social. A largo plazo, esta tendencia agrava el desequilibrio entre personas en activo y personas jubiladas dentro del sistema de pensiones.

A este escenario se suma además la precariedad laboral, que también limita la capacidad de aportación al sistema. Menos cotizantes y carreras laborales más inestables dificultan el equilibrio financiero del modelo actual.

El debate sobre la edad de jubilación vuelve al centro del escenario

Aumento a jubilados: ¿a cuánto llegará la jubilación mínima en abril de 2026?Fuente: ShutterstockShutterstock

En este contexto, el economista abordó el debate sobre la edad de jubilación en España. En 2026, la edad ordinaria está fijada en 66 años y 10 meses para quienes hayan cotizado menos de 38 años y 3 meses.

Quienes superan ese periodo de cotización pueden retirarse a los 65 años. Este esquema busca equilibrar el acceso a la jubilación con el tiempo de aportación al sistema de Seguridad Social.

Sin embargo, Garvía considera que esta referencia podría resultar insuficiente para sostener el modelo actual. Según explicó, “matemáticamente debería situarse en torno a los 72 años para que salieran las cuentas”.

También recordó que el envejecimiento de la población obligará a afrontar nuevos desafíos relacionados con la dependencia y la salud mental en la vejez.