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La inflación en la zona del euro volverá a acelerarse en el corto plazo. El Banco Central Europeo (BCE) anticipó que el índice de precios alcanzará el 3,1 % durante el segundo trimestre de 2026, impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas.

El organismo con sede en Fráncfort sostiene que el conflicto en Oriente Próximo ya genera efectos visibles sobre los mercados energéticos globales.

Aunque prevé una moderación posterior, la inflación se mantendrá por encima del objetivo del 2% en el corto plazo, en un escenario que combina incertidumbre económica y presión sobre los costos.

El informe también subraya que la evolución de los precios dependerá en gran medida de la duración del conflicto. Un escenario prolongado podría intensificar el impacto inflacionario, especialmente si se consolidan aumentos salariales o se profundizan las disrupciones en las cadenas de suministro globales.

¿Por qué sube la inflación en la eurozona?

El principal factor detrás de esta aceleración inflacionaria es el fuerte incremento de los precios energéticos. El petróleo registró subas cercanas al 84% desde diciembre de 2025, alcanzando niveles de alrededor de 104 dólares por barril tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y las posteriores represalias.

A esto se suma la creciente inestabilidad en puntos estratégicos del comercio energético mundial, como el estrecho de Ormuz, donde el tránsito de petroleros se redujo de forma significativa. Esta situación elevó los costos del transporte de crudo y tensionó aún más los precios internacionales.

En paralelo, el gas natural también experimentó aumentos pronunciados, con subas cercanas al 98 % en Europa. La dependencia del gas licuado que transita por esa misma región, junto con niveles de almacenamiento históricamente bajos —en torno al 29 % de su capacidad—, deja a Europa especialmente expuesta a posibles interrupciones del suministro.

¿Qué consecuencias económicas prevé el BCE?

El BCE proyecta un crecimiento económico moderado para la eurozona en el inicio de 2026. La combinación de precios energéticos elevados, menor poder adquisitivo y caída en la confianza global afecta directamente la actividad económica.

Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE)Fuente: ShutterstockShutterstock

Además, la entidad advierte que la región podría perder participación en el comercio mundial. Las exportaciones ya mostraron una leve caída hacia fines de 2025, reflejo de problemas estructurales de competitividad que podrían agravarse en este contexto internacional adverso.

En los mercados financieros, el impacto también resulta evidente. Las bolsas registraron caídas y los tipos de interés, especialmente a corto plazo, aumentaron de forma considerable, lo que endurece las condiciones de financiamiento. En este escenario, el BCE enfrenta un delicado equilibrio entre contener la inflación y no frenar aún más la recuperación económica.