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La actualización del salario mínimo interprofesional (SMI) en 2026 redefine el esquema salarial del empleo doméstico en España. El incremento del 3,1% respecto al año anterior fija nuevas bases que impactan tanto en el ingreso por hora como en la estructura de contratación de uno de los sectores más particulares del mercado laboral.

Con un SMI establecido en 1221 euros mensuales en 14 pagas, equivalente a 17.094 euros brutos anuales, el ajuste introduce cambios concretos en el cálculo de salarios, cotizaciones y condiciones laborales.

La medida alcanza a millones de trabajadores y adquiere especial relevancia en el servicio doméstico, donde predominan jornadas parciales y acuerdos por horas.

El nuevo marco legal establece un mínimo de 9,55 euros por hora trabajada en el caso de empleadas del hogar en régimen externo y con jornada parcial. Este valor incluye todos los conceptos salariales obligatorios y se convierte en la referencia clave para verificar el cumplimiento de la normativa vigente.

La diferencia frente a 2025 es de 29 céntimos por hora, lo que refleja una mejora alineada con la subida general del SMI. Aunque el incremento parece moderado, su impacto anual resulta significativo en casos de jornadas estables o acumulación de horas en distintos hogares.

¿Cómo impacta la subida en el salario real y las condiciones laborales?

El aumento del SMI introduce mejoras directas en los ingresos de las trabajadoras del hogar. En jornadas de aproximadamente 20 horas semanales, la diferencia anual puede superar los 300 euros brutos, según la distribución de horas y el esquema de pagas extraordinarias.

El sector presenta la fragmentación de la jornada. Muchas trabajadoras prestan servicios en varios domicilios, lo que convierte al pago por hora en el principal indicador para medir ingresos reales. En este contexto, cualquier ajuste en el valor mínimo tiene un efecto inmediato sobre el poder adquisitivo.

Además, la normativa refuerza la obligación de abonar el salario íntegramente en dinero. Conceptos como alojamiento o manutención, habituales en ciertos casos de empleo interno, no pueden utilizarse para reducir el salario por debajo del mínimo legal. Esta disposición busca garantizar una remuneración efectiva y evitar prácticas que distorsionen el ingreso real.

Por otro lado, la subida también impacta en las bases de cotización a la Seguridad Social. Esto implica mejoras en la protección futura de las trabajadoras, como prestaciones por desempleo o jubilación, aunque también eleva el coste total para los empleadores.

¿Cuánto se paga según las horas trabajadas en 2026?

Más allá del mínimo legal de 9,55 euros por hora, las tablas orientativas para 2026 muestran valores superiores en muchos casos. En contratos de pocas horas semanales, hasta 6 horas, el precio habitual se sitúa en torno a 12 euros netos por hora, ya que incluye vacaciones, festivos y pagas extraordinarias.

Estas son algunas referencias concretas de cuánto se paga en 2026 según la jornada semanal:

Horas semanalesSalario neto (€)Salario bruto (€)Cuota Seguridad Social (€)
10 horas360 387,07 121,27
20 horas675 723,71 218,18
30 horas925 996,42 319,96
40 horas1240 1331,17 397,93

En jornadas intermedias, entre 8 y 20 horas semanales, los salarios se estructuran en pagos mensuales con las pagas extraordinarias prorrateadas.

Las cifras varían según cotizaciones y condiciones específicas del contrato, aunque las referencias permiten establecer una guía clara tanto para empleadores como para trabajadoras.

Para jornadas más amplias, a partir de 21 horas semanales, el esquema incorpora pagas extraordinarias y ajustes en la cotización. Una jornada completa puede superar los 1200 euros netos mensuales, con incrementos adicionales en caso de horas de presencia.

El SEPE confirma que las trabajadoras del hogar mayores de 52 años podrán acceder al subsidio tras la sentencia judicial. (Foto: Freepik)

El coste real para el empleador incluye la cuota a la Seguridad Social, que varía según las horas trabajadas. Este punto resulta clave, ya que muchas familias calculan solo el salario neto y no contemplan el gasto total. En 2026, con el nuevo SMI como referencia, el empleo doméstico consolida un piso salarial más alto y una mayor formalización del sector.