

Uno de los fármacos más prescritos a nivel global para el tratamiento del hipotiroidismo podría estar vinculado a un riesgo inesperado para la salud ósea. Un estudio reciente realizado por la Institución Médica Johns Hopkins en Baltimore (EE.UU.) sugiere que la levotiroxina podría incrementar la pérdida de densidad ósea en adultos mayores. Esta revelación ha suscitado preocupación entre expertos en endocrinología y pacientes que dependen de este tratamiento.
El hipotiroidismo es una condición en la que la glándula tiroides no produce cantidades adecuadas de hormonas, lo que genera sintomatología como fatiga, aumento de peso, piel seca y caída del cabello. A pesar de su alta prevalencia, muchas personas ignoran que la padecen, dado que sus síntomas pueden confundirse con otras patologías.
En España, más de un millón de personas tienen hipotiroidismo no diagnosticado
El hallazgo reciente refuerza la necesidad de un seguimiento personalizado y de estrategias que minimicen riesgos, especialmente en poblaciones vulnerables. La levotiroxina ha sido el tratamiento de referencia durante décadas y es considerada segura y efectiva.
Efectos de la levotiroxina en la salud ósea
La investigación abarcó a 445 individuos de 65 años o más y demostró que aquellos que habían estado utilizando levotiroxina por un período superior a seis años presentaban una probabilidad incrementada de padecer osteoporosis en comparación con aquellos que no consumían dicha hormona.
Este hallazgo resalta la importancia de monitorear el uso prolongado de levotiroxina en la población anciana, dado el riesgo asociado con el desarrollo de condiciones óseas adversas.

“La levotiroxina, incluso en dosis recomendadas, podría estar asociada con un aumento en la pérdida ósea”, advierte la investigadora principal Elena Ghotbi.
La levotiroxina constituye el tratamiento estándar para el hipotiroidismo, una condición que afecta a aproximadamente el 4% de la población adulta en España, siendo más prevalente en mujeres y en individuos de mediana edad.
No obstante, el estudio genera inquietudes respecto a los efectos a largo plazo y la necesidad de supervisar de manera rigurosa a los pacientes para evitar consecuencias adversas. Además, se sugiere una monitorización periódica de la función tiroidea para prevenir complicaciones.
“Es fundamental que los médicos ajusten la dosis al nivel mínimo eficaz para evitar niveles elevados de la hormona en sangre, lo que podría acelerar la pérdida de masa ósea”, afirmó el coautor del estudio, Shadpour Demehri.














