

Los viajeros procedentes de España encontrarán un cambio importante al aterrizar en Italia. El Gobierno de Giorgia Meloni comenzó este sábado a aplicar controles aleatorios en aeropuertos y puertos marítimos tras suspender temporalmente la aplicación del espacio Schengen con España como respuesta a la crisis migratoria registrada en Ceuta.
La medida supone el regreso de los controles fronterizos entre ambos países durante el mes de agosto. Aunque los ciudadanos españoles mantienen su derecho a viajar a Italia, las autoridades podrán solicitar su documentación para verificar su identidad y nacionalidad.
Los primeros controles ya comenzaron a aplicarse en el aeropuerto romano de Fiumicino, donde agentes de la Policía del Estado realizaron comprobaciones a pasajeros llegados desde ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Málaga.

Italia reintroduce controles a los viajeros procedentes de España
La decisión del Ejecutivo italiano implica que la libre circulación entre España e Italia deja de funcionar, de forma temporal, como hasta ahora. En lugar de salir directamente del aeropuerto, los pasajeros pueden ser requeridos por las autoridades para acreditar su identidad.
Según comprobó EFE, varios viajeros procedentes de España tuvieron que mostrar su documentación nada más abandonar el avión. Incluso un pasajero español aseguró que le solicitaron el documento de identidad en dos ocasiones antes de acceder a la terminal.
Además de los controles en la llegada, la Policía italiana también realizó verificaciones selectivas en otras zonas públicas del aeropuerto, lo que provocó pequeñas demoras en algunos vuelos.
Qué documento podrán pedir ahora a todos los viajeros procedentes de España
La principal novedad es que las autoridades italianas podrán solicitar a los viajeros procedentes de España un Documento Nacional de Identidad (DNI) o un pasaporte en vigor para comprobar su identidad y nacionalidad.
No se trata de un nuevo documento obligatorio ni de un cambio en los requisitos de entrada para los ciudadanos españoles. Lo que cambia es que, tras la suspensión temporal de Schengen, estos controles vuelven a realizarse de forma sistemática o aleatoria en los puntos de llegada.
Según la información recabada por EFE, si durante esa comprobación los agentes detectan anomalías o consideran que existen dudas sobre la documentación presentada, podrán efectuar controles adicionales antes de autorizar la entrada al país.
El objetivo declarado por el Gobierno italiano es garantizar que los ciudadanos de terceros países que llegan desde España disponen de la documentación necesaria para circular por el espacio Schengen.
El Gobierno defiende que la seguridad de Schengen está garantizada
Tras el anuncio de Italia, el Gobierno español respondió que la integridad del espacio Schengen está “plenamente garantizada” y aseguró que ninguna de las personas que cruzaron irregularmente a Ceuta ha podido desplazarse posteriormente hacia la Península.
El Ejecutivo recordó que Ceuta y Melilla cuentan con un régimen específico desde la adhesión de España a Schengen. Cualquier persona que quiera viajar desde estas ciudades hacia la Península debe superar un control documental de la Policía Nacional, además de la verificación que realizan aerolíneas y navieras.
Asimismo, destacó que la práctica totalidad de las personas que entraron irregularmente en Ceuta ya habían sido retornadas a Marruecos en menos de 48 horas y reiteró que una entrada irregular en la ciudad autónoma no permite viajar al resto de España ni circular libremente por Europa.
Sánchez pide una respuesta común de la Unión Europea

En paralelo a la entrada en vigor de los controles, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, solicitó a la Comisión Europea la convocatoria urgente de una reunión extraordinaria de ministros del Interior para abordar la crisis migratoria de Ceuta.
En una carta dirigida a las instituciones europeas, Sánchez lamentó que algunos gobiernos hayan optado por adoptar medidas unilaterales contra España y defendió que el país logró recuperar el control de la frontera en menos de 48 horas, repatriar a la práctica totalidad de los migrantes e impedir cualquier desplazamiento irregular hacia el resto del territorio europeo.
Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, insistió en la necesidad de reforzar las fronteras exteriores de la Unión Europea y promovió junto a otros 22 países una petición para coordinar una respuesta común frente a la inmigración irregular.












