- Papel de aluminio y radares de la DGT: por qué este supuesto truco no funciona
- Qué pasa si colocas una moneda en el coche para intentar engañar al radar
- Manipular la matrícula sí puede acabar en una multa importante
- El verdadero motivo por el que el papel de aluminio no puede hacer “invisible” un coche
Los radares de la DGT son uno de los principales sistemas utilizados para controlar la velocidad en las carreteras españolas. A su alrededor circulan desde hace años supuestos trucos para evitar que detecten correctamente un vehículo.
Uno de ellos consiste en utilizar papel de aluminio, monedas u otros pequeños objetos metálicos con la idea de interferir en las ondas empleadas por determinados cinemómetros. Sin embargo, colocar estos objetos en el coche no permite alterar de manera fiable la velocidad registrada por un radar.
La explicación está en cómo funcionan estos equipos y en la enorme diferencia entre la señal asociada a un pequeño objeto metálico y la respuesta producida por un vehículo completo.
Papel de aluminio y radares de la DGT: por qué este supuesto truco no funciona
Algunos radares de la DGT utilizan ondas electromagnéticas para determinar la velocidad a la que circula un vehículo. En los radares Doppler, por ejemplo, el sistema emite una señal y analiza cómo cambia su frecuencia después de reflejarse en un objeto en movimiento.
Un coche ofrece una superficie mucho mayor que una moneda o un pequeño trozo de papel de aluminio. Por eso, añadir un objeto metálico de estas características no consigue que el radar deje de identificar el desplazamiento del vehículo ni que registre otra velocidad de forma controlable.
Dicho de otra manera: el aluminio no convierte al coche en invisible para un radar. Tampoco existe una posición concreta en el vehículo en la que colocar una moneda permita reducir artificialmente la velocidad captada.
Además, no todos los sistemas de control funcionan exactamente de la misma manera. La DGT dispone de diferentes medios para vigilar la velocidad, por lo que hablar de un único “truco para los radares” ya parte de una premisa equivocada.
Qué pasa si colocas una moneda en el coche para intentar engañar al radar
Una moneda tampoco sirve para evitar los radares de la DGT. Aunque sea metálica, su presencia no modifica de forma útil la medición de la velocidad realizada sobre un vehículo completo.
Esto significa que colocar una moneda en alguna zona del coche esperando alterar las ondas del radar no hará que un automóvil que circula, por ejemplo, a 130 km/h aparezca ante el cinemómetro como si estuviera circulando a 100 km/h.
El sistema no calcula la velocidad basándose en un único punto metálico colocado estratégicamente por el conductor. Lo relevante es el movimiento del vehículo que atraviesa la zona controlada.
Por tanto, ni una moneda ni el papel de aluminio ofrecen un método efectivo para evitar una multa por exceso de velocidad. Su carácter metálico no es suficiente para conseguir el efecto que atribuyen a estos trucos.
Manipular la matrícula sí puede acabar en una multa importante
Hay que diferenciar estos mitos de otra práctica: alterar deliberadamente la matrícula para dificultar su identificación. En este caso ya no se trata de interferir en la medición de la velocidad, sino de intentar impedir que el vehículo pueda ser reconocido correctamente.
El Reglamento General de Vehículos establece que las placas de matrícula deben ser perfectamente visibles y legibles. Por ello, colocar objetos, materiales o elementos destinados a ocultar números o letras puede constituir una infracción.
También están prohibidos los mecanismos destinados específicamente a interferir en los sistemas de vigilancia del tráfico. La normativa española contempla sanciones especialmente elevadas para la instalación de inhibidores de radares o cinemómetros.
Los conductores deben distinguir estos dispositivos de los sistemas que simplemente informan sobre la ubicación de controles a partir de información disponible. Un inhibidor actúa sobre el funcionamiento del sistema de vigilancia, y precisamente por ello está prohibido.
El verdadero motivo por el que el papel de aluminio no puede hacer “invisible” un coche
La confusión nace de una idea que tiene una pequeña base física pero conduce a una conclusión incorrecta. Los metales pueden interactuar con las ondas electromagnéticas. El problema está en asumir que cualquier pieza metálica puede utilizarse para engañar un radar.
El papel de aluminio puede reflejar determinadas ondas electromagnéticas, pero un automóvil ya contiene una gran cantidad de componentes y superficies metálicas. Añadir una pequeña lámina no elimina la señal que el sistema recibe del vehículo.
Tampoco existe un efecto por el cual el radar vaya a “confundirse” automáticamente y asignar al coche una velocidad inferior. Para los radares de la DGT, lo importante continúa siendo el movimiento del vehículo que están midiendo.
Por eso, recurrir a monedas, aluminio u otros objetos domésticos no constituye una alternativa para evitar los controles de velocidad. La única forma segura y legal de no recibir una sanción por exceso de velocidad es respetar los límites establecidos en cada vía.