Fumar mientras se conduce puede salir mucho más caro de lo que muchos conductores creen. Aunque la normativa no prohíbe de forma expresa encender un cigarrillo al volante, la Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que esta conducta puede suponer una distracción y derivar en sanciones económicas e, incluso, en la pérdida de puntos del carnet de conducir en determinados casos.
La legislación vigente establece distintas infracciones relacionadas con el consumo de tabaco durante la conducción. En función de la conducta y del riesgo generado, las multas pueden alcanzar los 500 euros y conllevar la retirada de hasta seis puntos del permiso de conducir.
¿Por qué la DGT considera peligroso fumar mientras se conduce?
La DGT advierte que fumar al volante reduce la atención del conductor y aumenta el riesgo de sufrir un accidente. Según sus datos, las distracciones estuvieron presentes en el 32% de los accidentes mortales registrados en 2021.
Además, el organismo señala que encender un cigarrillo requiere, de media, 4,1 segundos. A velocidades de entre 100 y 120 km/h, ese tiempo equivale a recorrer más de 100 metros sin prestar toda la atención a la carretera.
A ello se suma que fumar obliga a conducir durante varios minutos con una mano fuera del volante, lo que disminuye el control del vehículo. También influye el humo dentro del habitáculo, ya que puede reducir la visibilidad y favorecer la fatiga, la somnolencia y la pérdida de reflejos.
¿Cuáles son las multas por fumar mientras conduces?
La Ley de Tráfico considera una infracción grave arrojar una colilla por la ventanilla, ya que puede provocar incendios o accidentes. En estos casos, la sanción oscila entre los 200 y los 500 euros, además de la retirada de seis puntos del carnet de conducir.
Por otra parte, aunque fumar mientras se conduce no aparece prohibido de forma literal, los agentes pueden sancionar esta conducta si consideran que afecta a la atención o al control del vehículo. Los artículos 10.2 y 13.2 de la Ley de Tráfico obligan al conductor a mantener la diligencia, la libertad de movimientos, el campo de visión y la atención permanente durante la conducción.
Si un agente entiende que encender o fumar un cigarrillo compromete esas obligaciones, puede imponer una multa de hasta 100 euros por tratarse de una infracción leve. En consecuencia, en determinadas situaciones el conductor también podría enfrentarse a la pérdida del carnet si la conducta implica la retirada de puntos prevista para infracciones más graves, como arrojar una colilla a la vía.