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La crisis transatlántica marcó la última Conferencia de Seguridad de Múnich y evidenció un giro en las relaciones entre Europa y Estados Unidos. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, aseguró que el cambio de actitud del presidente estadounidense, Donald Trump, ha provocado una reacción inesperada entre los líderes europeos.
En un contexto de tensiones geopolíticas y debate sobre defensa común, Lagarde sostuvo que la presión de Washington ha terminado por reforzar la cohesión interna del bloque comunitario.

Lagarde: la “patada en el culo” que acerca a Europa
Durante su intervención, Christine Lagarde afirmó que la “patada en el culo” que recibió Europa ha servido como elemento de unión.
“La ‘patada en el culo’ que todos recibimos como resultado del cambio de actitud del presidente Trump hacia Europa está efectivamente acercando mucho más a los líderes y responsables políticos europeos”.
La presidenta del BCE destacó que este efecto puede consolidarse si los gobiernos mantienen la cooperación. “Eso debe continuar”, subrayó ante los asistentes al foro de seguridad.
Según explicó, la crisis transatlántica puede convertirse en un catalizador político. La presión externa ha generado un impulso para coordinar decisiones estratégicas en materia económica y de defensa.
En su intervención, insistió en que el momento exige liderazgo y visión compartida para fortalecer la posición europea en el nuevo escenario internacional.
Europa se fortalece en tiempos de crisis
Lagarde respaldó su análisis citando a los padres fundadores del proyecto europeo. Recordó que, como ya señalaban Jean Monnet y Robert Schumann, “Europa crece en tiempos de crisis”.
“Europa se fortalece y se une más en tiempos de crisis”, reiteró. En ese sentido, defendió que el actual contexto internacional representa una oportunidad para profundizar en la integración.
La presidenta del BCE planteó incluso la posibilidad de avanzar sin unanimidad plena entre los Estados miembros. Señaló que lo relevante es que los líderes comprendan que es posible progresar aunque no exista consenso absoluto.
Como ejemplo, mencionó el préstamo de 90.000 millones de euros aprobado por 24 de 27 líderes para apoyar a Ucrania. “¿Fue unánime? No. Tres Estados miembros quedaron específicamente excluidos para ese préstamo, pero aun así pudieron hacerlo”.
Estados Unidos apuesta por reformar el orden internacional
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, intervino también en la conferencia para enviar un mensaje de cooperación. “No buscamos separarnos de Europa, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización en la historia humana”, afirmó.
Rubio dejó claro que la relación transatlántica debe adaptarse a una nueva etapa política. “El ayer ha terminado” y “el futuro es inevitable”, sostuvo durante su discurso.
El dirigente estadounidense defendió que el sistema internacional creado tras la Segunda Guerra Mundial necesita ajustes. “No necesitamos abandonar el sistema de cooperación internacional que creamos”, sino “reformarlas, reconstruirlas”.
Sus palabras reflejan la voluntad de mantener vínculos con Europa, aunque bajo una redefinición de prioridades estratégicas.
Sánchez, Starmer y Von der Leyen refuerzan el debate sobre defensa
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cuestionó que Estados Unidos perciba a la Unión Europea como una amenaza. “Así que no entiendo por qué se nos ve como una amenaza”, manifestó.
Sánchez defendió fortalecer el “pilar europeo” dentro de la OTAN y puso el foco en la eficiencia del gasto en defensa. Subrayó que el debate debe centrarse en cuánto se invierte “juntos y, por lo tanto, mejor”.
Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, coincidieron en la necesidad de intensificar la cooperación militar.
Von der Leyen respaldó la necesidad de reforzar la cooperación en materia de seguridad dentro del marco aliado, en línea con el debate abierto en la conferencia. Su posición se enmarca en la apuesta por una Europa más coordinada en defensa ante el nuevo escenario internacional.

Fuente: EFE
Starmer afirmó que Europa debe estar “lista para luchar” ante la amenaza rusa y reforzar los vínculos estratégicos. La crisis transatlántica, así, ha impulsado una reflexión profunda sobre soberanía, seguridad y unidad europea.












