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El despliegue prolongado del portaaviones USS Gerald R. Ford volvió a encender las alarmas dentro de la Armada de Estados Unidos. No se trata solo de una cuestión técnica o estratégica, sino de un debate profundo sobre los límites humanos y materiales de la principal fuerza naval del mundo.

Según información de EFE, el buque más avanzado de la flota estadounidense lleva más de 200 días navegando desde junio de 2025, un período que excede los plazos habituales de despliegue.

La extensión de la misión, ordenada tras su paso por Europa y su posterior envío al Caribe para operaciones antinarcóticos bajo el Comando Sur, generó preocupación en el alto mando naval por el impacto acumulado sobre la tripulación y la plataforma.

Zarpa el portaaviones más fuerte del mundo: posee la altura de un rascacielos y puede transportar 90 cazas (foto: archivo).
Zarpa el portaaviones más fuerte del mundo: posee la altura de un rascacielos y puede transportar 90 cazas (foto: archivo).

En ese marco, el jefe de Operaciones Navales (CNO), almirante Daryl Caudle, fijó una posición clara. Reconoció el valor estratégico del USS Gerald R. Ford, pero rechazó de plano una nueva prórroga de su misión. “Es una opción invaluable”, sostuvo el oficial, aunque dejó en claro que el costo humano y técnico del ritmo actual ya no resulta aceptable para la institución.

El USS Gerald R. Ford y el límite del despliegue prolongado

El USS Gerald R. Ford es el portaaviones más moderno de la Armada de Estados Unidos y un símbolo de su capacidad de proyección global. Sin embargo, su despliegue extendido expuso una realidad menos visible: incluso los buques más avanzados tienen límites operativos claros.

Más de siete meses de maniobras ininterrumpidas superan lo que se suele planificar para este tipo de misiones, según el portal especializado 1945.

Daryl Caudle explicó que las largas travesías “golpean la vida personal de los marinos y perjudican la preparación material”. Al regresar a puerto, los barcos lo hacen “en peor estado del previsto”, lo que eleva los costos de reparación y demora su regreso al servicio activo. Este círculo vicioso afecta directamente la disponibilidad futura de la flota.

Desde la perspectiva del mando naval, insistir con extensiones sucesivas no es sostenible. El almirante fue contundente al señalar que se opondrá a cualquier nueva ampliación del despliegue del USS Gerald R. Ford, aun cuando el portaaviones siga siendo una pieza central de la estrategia estadounidense en escenarios de alta sensibilidad.

El impacto humano y técnico en la Armada de Estados Unidos

El debate no se limita a un solo buque. Las extensiones prolongadas generan un desgaste acumulativo en las tripulaciones, que pasan meses lejos de sus hogares sin pausas suficientes.

Este factor humano se convirtió en una variable crítica para la Armada de Estados Unidos, que enfrenta crecientes dificultades para retener personal capacitado.

En paralelo, el impacto técnico es igual de relevante. Los ciclos de mantenimiento se alteran y los sistemas sufren un uso más intenso del previsto. Según admiten analistas navales, cada día adicional de despliegue acelera el deterioro estructural y electrónico del buque, con consecuencias directas sobre la seguridad y la eficiencia operativa.

El propio Caudle advirtió que el sacrificio exigido “ya no es tolerable”. Su postura refleja una preocupación más amplia dentro del Pentágono: mantener la supremacía naval no solo depende de la tecnología, sino de preservar a las personas y la infraestructura que la hacen posible.

Tensiones globales y falta de buques disponibles

El cambio de ruta del USS Gerald R. Ford dejó un vacío operativo en Medio Oriente y Europa, en un momento de máxima tensión con Irán. Si bien existen destructores disponibles, sus capacidades no se comparan con las de un portaaviones, lo que reduce la capacidad de respuesta rápida ante escenarios de crisis.

Este dilema expone un problema estructural: no hay suficientes naves para cubrir la demanda global. La Armada de Estados Unidos enfrenta una presión constante para estar presente en múltiples regiones estratégicas al mismo tiempo, algo que pone al límite a su flota actual.