Una vieja lata de aluminio oxidada, casi invisible entre las rocas de un bosque de la República Checa, ha terminado revelando un auténtico tesoro: cientos de monedas de oro y numerosas joyas antiguas.
El hallazgo se produjo en las montañas Krkonoše, cuando dos excursionistas localizaron el recipiente encajado en un antiguo muro de piedra y decidieron abrirlo.
En su interior encontraron 598 monedas de oro organizadas en once columnas y envueltas en una tela negra. Y la sorpresa no terminó ahí: a un metro de distancia apareció una segunda caja, esta de hierro, con 16 estuches de cigarrillos de oro, diez pulseras, un peine, una cadena con una llave, un pequeño estuche para polvos y un bolso de malla de plata.
Un tesoro de siete kilos valorado en 284.000 euros
El peso total del conjunto ronda los siete kilogramos, de los cuales unos 3,7 corresponden solo a las monedas de oro. El valor estimado del tesoro se sitúa en torno a los 284.000 euros (unos 330.000 dólares), aunque la cifra podría variar cuando concluyan los análisis de todos los objetos, incluidos algunos estuches que permanecían sin abrir en los primeros informes.
Los dos descubridores, que han decidido mantener el anonimato, acudieron a principios de 2025 y sin cita previa al numismático del Museo de Bohemia Oriental, en Hradec Králové.
“Los descubridores se acercaron al especialista en monedas de nuestro museo sin cita previa. Solo después de esa visita, los arqueólogos comenzaron a investigar el hallazgo”, explicó Miroslav Novak, jefe del departamento arqueológico, a CNN. El museo mantuvo el descubrimiento en secreto varios meses antes de anunciarlo.
Las pistas que complican el misterio
Las monedas han aportado algunas pistas, pero también han complicado la investigación. Están fechadas entre 1808 y 1915 y presentan un origen llamativo: aproximadamente la mitad procede de los Balcanes y la otra mitad de Francia, con ejemplares también de Bélgica, el Imperio Otomano, Rusia, Rumanía e Italia.
Apenas aparecen monedas de Europa Central, pese a que el tesoro se halló en pleno territorio centroeuropeo.
La ubicación añade más interés, ya que el tesoro apareció en una zona situada sobre la antigua frontera étnica entre las poblaciones checa y alemana. Además, varias monedas austrohúngaras presentan contramarcas realizadas en Serbia o Bosnia durante las décadas de 1920 y 1930.
Cuándo se escondió el tesoro y qué pasará con él
Ese detalle de las contramarcas es clave para datar el escondite. Significa que, aunque la moneda más reciente se acuñó en 1915, el tesoro tuvo que ser enterrado después de los años treinta, cuando esas piezas fueron contramarcadas. Los expertos tampoco creen que las monedas se usaran como dinero corriente: la forma en que estaban organizadas apunta a que alguien decidió deliberadamente poner a salvo una cantidad considerable de metales preciosos.
Aun así, el gran misterio sigue sin resolverse: los especialistas no han conseguido determinar quién escondió el tesoro ni por qué. Para los dos excursionistas, el hallazgo puede tener también recompensa: la legislación checa establece que los descubridores pueden recibir hasta el 10% del valor estimado, una cantidad nada desdeñable si se confirma la valoración actual.