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Antonio Tejero ha muerto a los 93 años. El exteniente coronel de la Guardia Civil que protagonizó la intentona de golpe de Estado del 23-F falleció este miércoles, según confirmó a EFE el despacho de abogados que representa a su familia.
Con su muerte desaparece la última cara visible entre los principales autores del 23-F, el asalto al Congreso que puso en jaque a la democracia española durante 18 horas.
Antonio Tejero muere a los 93 años: el símbolo del 23-F
Antonio Tejero Molina, el teniente coronel de la Guardia Civil que se convirtió en el símbolo del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 con su entrada pistola en mano en el hemiciclo del Congreso de los Diputados al grito de “¡quieto todo el mundo!”, ha muerto a los 93 años.
Se hizo famoso por su ruidosa y amenazante entrada en el templo de la soberanía nacional hace casi 45 años, pistola en mano. La fotografía con el tricornio calado y el arma en alto quedó como la imagen más reconocible del 23-F. Aquella irrupción marcó para siempre su nombre en la historia reciente de España.
El 23 de octubre de 2025 circuló el rumor de que se había producido su muerte, que algunos medios llegaron a publicar, y la familia salió a desmentir el fallecimiento a través de un comunicado.
El 23-F: el asalto al Congreso y la frase que marcó una época
La fotografía de Tejero con el tricornio calado, pistola en mano y al grito de su célebre “¡se sienten, coño!” en la tribuna del Congreso es la imagen más reconocible del 23-F.
El militar fue uno de los cabecillas de aquel golpe de Estado al entrar junto a dos centenares de guardias civiles en la Cámara baja mientras se celebraba la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno.
Los tiros al techo del hemiciclo, que aún conserva la marca de los impactos, fueron el preludio de un episodio que mantuvo durante 18 horas secuestrados a los diputados y al Gobierno en pleno.
En la mañana de aquel día de febrero de 1981 Antonio Tejero entraba uniformado en el Congreso e irrumpía en el pleno al grito de «quieto todo el mundo», gritando casi acto seguido a diputados, ujieres y periodistas que se echaran «al suelo».
Fueron apenas 30 segundos donde se pasó de la sorpresa al miedo, con varios disparos intimidatorios al techo para imponer la ley del más fuerte.
Condena por rebelión militar y expulsión de la Guardia Civil
Tejero fue juzgado junto a otras 32 personas por aquella intentona y condenado en primera instancia y después por el Tribunal Supremo a 30 años de cárcel por un delito de rebelión militar consumado y por ser uno de los tres ejecutores materiales, directos y personales de los hechos.
“Me van a caer treinta años y, si estuviéramos en tiempos de Franco, me fusilarían”, le dijo a su abogado poco antes de la vista oral.
Expulsado de la Guardia Civil, pasó por los centros penitenciarios militares de A Coruña, Figueras (Gerona), Alcalá de Henares (Madrid) y Cartagena (Murcia). Quedaría en libertad condicional el 3 de diciembre de 1996.
Durante su etapa en prisión provisional creó un partido político, Solidaridad Española, que concurrió a las elecciones generales de 1982 con el lema “¡Entra con Tejero en el Parlamento!”. Aunque presentó listas en 32 provincias, solo obtuvo 28.451 votos, el 0,14%.
La Operación Galaxia y los antecedentes del 23-F
Antes del 23-F, protagonizó otra intentona golpista: la llamada Operación Galaxia, en la que él y el capitán Ricardo Sáenz de Ynestrillas mantuvieron contactos en la cafetería Galaxia, en Madrid, para preparar un golpe el 17 de noviembre de 1978.
Era un anticipo de lo que llegaría cuatro años después, solo que en aquella ocasión su intención era tomar directamente el Palacio de La Moncloa con varias unidades de la Guardia Civil dirigidas por él mismo.
Finalmente fue descubierto antes de ejecutar sus planes, procesado y condenado a siete meses de cárcel.
Sus últimos años tras el 23-F
En 2006 afirmó: “del 23-F no hablo, yo aquello lo he enterrado hace tiempo. Sólo quiero vivir la vida con mi gente y preocuparme mucho por la situación de España”.
En 2023 sostenía: “No veo ninguna reacción social ante las barbaridades que hace ese hombre que se llama Pedro” y añadía: “Me gustaría que hubiera un gobierno militar que pusiera las cosas en su sitio”, aunque aseguraba aceptar al “PP como mal menor”.
Una de sus últimas apariciones públicas fue en 2019, en la inhumación del cuerpo de Francisco Franco en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo (Madrid).
Antonio Tejero ha muerto a los 93 años. Su fallecimiento cierra el capítulo vital del protagonista más visible del 23-F, un episodio que marcó la historia democrática reciente de España.