Las universidades españolas empezaron a reaccionar ante el aumento de estudiantes que intentan copiar en la Selectividad usando inteligencia artificial y dispositivos tecnológicos ocultos. La preocupación creció de cara a la próxima convocatoria de la PAU 2026, donde varias comunidades autónomas aplicarán nuevos controles.
Galicia, Murcia, Cataluña y Aragón utilizarán detectores de frecuencia durante los exámenes para localizar aparatos como los nanopinganillos, gafas inteligentes y otros sistemas conectados a teléfonos móviles. El objetivo será impedir fraudes que amenacen la credibilidad de la Selectividad.
Las universidades consideran que el avance de la IA transformó completamente la manera de copiar en los exámenes. El temor aumentó porque muchos dispositivos son pequeños, difíciles de detectar y cada vez más accesibles para los estudiantes.
Qué comunidades usarán detectores en la Selectividad 2026
Cuatro comunidades autónomas confirmaron que usarán detectores de frecuencia en la próxima Selectividad. Galicia fue pionera en este sistema y comenzó a aplicarlo en 2019 tras detectar casos de estudiantes que utilizaban pinganillos ocultos.
Murcia generalizará este año el procedimiento en sus 12 sedes y para los 8000 estudiantes que rendirán la PAU. Aragón también compró detectores y ya informó a los institutos sobre la nueva medida para prevenir el fraude tecnológico durante los exámenes.
Cataluña se sumará al sistema y reforzará las restricciones sobre dispositivos electrónicos. Además, otras ocho autonomías estudian aplicar medidas similares:
- Andalucía.
- Asturias.
- Baleares.
- Castilla-La Mancha.
- Castilla y León.
- Comunidad Valenciana.
- Navarra.
- Euskadi.
Cómo funcionan los nanopinganillos y los fraudes con IA en la PAU
Los nanopinganillos son dispositivos diminutos que se colocan dentro del oído y permiten escuchar respuestas dictadas desde fuera del aula. Muchos funcionan conectados a teléfonos móviles y pueden retirarse únicamente con un imán.
En internet se venden kits que incluyen micrófonos ocultos en bolígrafos, cámaras y gafas inteligentes. El auge de la inteligencia artificial aceleró todavía más este fenómeno porque ahora las respuestas pueden obtenerse casi en tiempo real.
“Calculadoras que parecen calculadoras normales y resulta que están conectadas a internet y con la IA resuelven cualquier examen de matemáticas”, afirmó Jesús Ángel Miguel, delegado para la PAU de la Universidad de Zaragoza. Las universidades consideran que el problema ya afecta también a carreras universitarias y otros niveles educativos.
Qué castigo recibirán los alumnos que copien en la Selectividad
Las universidades endurecerán las sanciones para los estudiantes descubiertos copiando con IA o dispositivos electrónicos ocultos. En la mayoría de las comunidades, el castigo previsto será la anulación completa de toda la PAU.
En Galicia, donde los detectores se utilizan desde hace varios años, los profesores recorren las aulas “de modo aleatorio” para localizar señales electrónicas. Si el aparato detecta actividad, el estudiante es identificado y se levanta un acta oficial.
“Siempre que voy a hablar a los institutos les explico que cuando una persona copia no se está beneficiando a sí misma, está perjudicando a todos los demás”, explicó Iván Area, responsable de la PAU en la Universidad de Vigo. Además, remarcó que la “anulación completa de la PAU” tiene “un efecto disuasorio”.
La preocupación por la IA también crece entre padres y adolescentes
El avance de la inteligencia artificial también empezó a generar preocupación entre las familias europeas. Una encuesta de Common Sense Media reveló que el 77% de los padres pide leyes para controlar a las empresas de IA en Europa.
El estudio mostró que solo el 14% de los padres confía en que las compañías tecnológicas innoven de forma responsable sin regulaciones. Además, apenas el 8% considera que las empresas priorizan la protección de menores.
Entre los jóvenes, el uso de inteligencia artificial ya es habitual. El 38% aseguró utilizar herramientas de IA todos los días o casi todos los días. Aun así, el 78% admitió que deberían aprender a pensar de manera crítica sin depender de estas plataformas.