

En muchos de los supermercados más populares del país, es común que los empleados tengan un descuento especial a la hora de comprar en las tiendas donde trabajan. Aunque algunas cadenas permiten compartir este descuento con familiares o amigos, otras lo prohíben y hasta sancionan.
Este es el caso de Ikea, la multinacional sueca que despidió a una de sus trabajadoras en el municipio de Murcia luego de descubrir que la empleada hacía un uso indebido de su descuento personal. Sin embargo, la mujer, lejos de quedarse de brazos cruzados, decidió denunciar a la empresa por despido improcedente.
Los hechos se remontan a 2024, cuando después de casi 20 años como trabajadora en el supermercado, la coordinadora de atención al cliente de Ikea avisó de movimientos sospechosos y se inició una investigación sobre las compras efectuadas por la mujer.
Tras un informe, en el que la firma descubrió siete facturas emitidas con los datos fiscales de otra persona, la mujer recibió la carta de despido al considerarse una “falta laboral muy grave”.

Los motivos detrás del despido de la trabajadora con más de 20 años en Ikea
La firma entendió que ese uso del descuento vulneraba su normativa interna. Según se recoge en la resolución judicial, las reglas de la empresa establecen que “las compras del personal a petición de familiares o amigos no están permitidas, así como cualquier compra con descuento destinada a obtener un beneficio con su posterior venta a terceras personas”.
Fue en primavera de 2024 cuando se produjo el episodio que acabó llevando el asunto a los tribunales. La compañía decidió despedir a la empleada al considerar que había incurrido en una conducta no permitida y que eso suponía una ruptura total de la confianza.
El análisis elaborado por Ikea concluyó en un informe elaborado en julio de 2024. Sólo dos días después, la trabajadora recibió la carta de despido en donde la empresa le recordaba que el descuento especial de hasta el 15% del precio de venta al público solo puede aplicarse a compras propias y para el domicilio personal.

La sentencia final del Tribunal Supremo
Después de que la demandante recurriese dos veces, el Tribunal Superior de Justicia de Murcia ha dado la razón a los anteriores tribunales y coincide en que el despido es procedente.
Según la misma sentencia, la normativa interna de la empresa establece que “se podrá usar el descuento de empleado en las compras que se realicen para el domicilio habitual o para la segunda residencia del empleado”, y también “para hacer regalos a familiares o amigos”.
En total, las siete facturas encontradas a nombre de su familiar directa se habrían utilizado para comprar productos dentro del establecimiento por un valor total de 880 euros, mientras que, tras aplicar el descuento de manera ilícita, según los tribunales, la hermana de la empleada solamente abonó 151 euros por los mismos productos.













