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La Armada Española se encuentra en una fase de preparación para un avance significativo en su historia. En el contexto de una estrategia de modernización que se proyecta hacia la próxima década, se han iniciado los estudios para la posible construcción de un portaviones convencional, un hito sin precedentes para España en el ámbito naval.
El proyecto, que cuenta con el respaldo institucional y técnico necesario, podría situar al país en un nivel de mayor competitividad internacional en materia de defensa marítima.
La Armada opta por un portaviones parecido al Charles de Gaulle
Este proyecto no constituye un hecho aislado. Se prevé, además, la adquisición de un nuevo buque anfibio, que será similar al actual Juan Carlos I. Con 231 metros de eslora y 26.000 toneladas de peso, el Juan Carlos I representa en la actualidad la joya de la flota. No obstante, el nuevo portaviones estará destinado a superar estos parámetros, posicionándose como el verdadero buque insignia de la nación.
El nuevo buque se concibe tomando como referencia al Charles De Gaulle, el portaviones nuclear francés que ha establecido un antes y un después en la defensa de Europa.
A diferencia del modelo galo, la propuesta española optará por un sistema de propulsión convencional. No obstante, el diseño contempla capacidades similares, entre las cuales se destaca una amplia cubierta de vuelo, sistemas de defensa avanzados y la posibilidad de operar en misiones internacionales de prolongada duración.
De acuerdo con fuentes militares citadas por la agencia EFE, el buque podría albergar entre 20 y 30 aviones de combate de última generación, lo que lo convertiría en un elemento esencial para el despliegue aéreo embarcado. La empresa pública Navantia, encargada de la construcción naval militar en España, ya se encuentra trabajando en estudios de viabilidad técnica por mandato directo de la Armada.
España transforma su Armada con tecnología avanzada y nueva estrategia
El impulso de estas iniciativas forma parte de una estrategia más amplia de modernización de la Armada Española, con el horizonte puesto en la década de 2030. La meta es clara: reforzar la capacidad operativa y situarse en la misma liga que otras potencias navales del entorno.
El Charles De Gaulle -con sus 261 metros de eslora, 64 metros de manga y una altura de 75 metros- desplaza más de 42.500 toneladas a plena carga. Estas dimensiones sirven como base de inspiración para el diseño español, que buscará replicar su operatividad con tecnología actualizada, pero sin depender de energía nuclear.