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En las profundidades del mar Negro, un grupo de científicos del proyecto MAP (Maritime Archaeology Project) ha encontrado el que podría ser el naufragio más antiguo del mundo en estado de conservación total.

Se trata de un barco griego de 2400 años, ubicado a más de 2000 metros de profundidad, cuya estructura permanece casi intacta gracias a las condiciones extremas del entorno submarino.

El barco, de 2400 años de antigüedad, conserva su estructura completa gracias a la falta de oxígeno en las profundidades.

El descubrimiento, calificado como “histórico” por arqueólogos británicos y búlgaros, fue posible gracias al uso de vehículos operados a control remoto equipados con cámaras de alta definición.

Este hallazgo ofrece una ventana sin precedentes a la navegación antigua del Mediterráneo y plantea nuevas preguntas sobre el comercio, la tecnología naval y la vida en alta mar en el siglo IV a.C.

Qué hallaron los arqueólogos en el fondo del mar Negro

El barco griego mide unos 23 metros de eslora y presenta una tipología similar a las embarcaciones que aparecen representadas en antiguas cerámicas griegas. Su mástil, timón y bancos para los remeros están todavía en su lugar. La falta de oxígeno en estas profundidades ha sido clave para su estado de conservación.

“Es como si hubiera sido depositado ayer”, señaló Jon Adams, director del proyecto. Según explicó, el naufragio fue localizado durante una expedición en 2024, pero no se reveló hasta que se completaron los análisis y la documentación científica.

Este hallazgo se suma a los más de 60 naufragios antiguos descubiertos en el mar Negro por el proyecto MAP, aunque ninguno con un nivel de integridad como este.

Por qué el naufragio está tan bien conservado

El mar Negro presenta una particularidad única: a partir de los 150 metros de profundidad, el agua se vuelve anóxica, es decir, carente de oxígeno. Este ambiente impide la proliferación de microorganismos que habitualmente degradan la madera y otros materiales orgánicos.

“La ausencia de oxígeno ha permitido que los restos de madera, cuerdas e incluso algunos objetos personales del barco se mantengan intactos durante más de dos milenios”, explicó Helen Farr, arqueóloga del equipo británico. La conservación también ha sido favorecida por la oscuridad absoluta y la baja temperatura.

El análisis del barco fue realizado mediante modelado 3D y escaneo digital, sin necesidad de rescatar físicamente los restos, algo que garantiza su preservación futura y evita daños durante la intervención.

Qué significa este hallazgo para la historia marítima

Para los expertos, este naufragio supone una revolución en el estudio de la navegación antigua. Hasta ahora, el conocimiento sobre los barcos griegos del siglo IV a.C. provenía exclusivamente de fuentes escritas, restos fragmentarios y representaciones artísticas.

Gracias a la tecnología de exploración remota, los científicos lograron documentar el naufragio sin alterar su entorno.

“El hecho de encontrar un barco completo nos permite verificar muchas hipótesis sobre su estructura, velocidad, capacidad de carga y maniobrabilidad”, señaló la arqueóloga española Rocío Castillo, que participa en el proyecto desde hace tres años. También aporta datos inéditos sobre las rutas comerciales que cruzaban el mar Negro, conectando Grecia con las colonias del norte del Ponto.

El equipo del proyecto MAP ha confirmado que no planean extraer el barco, pero sí lo han declarado como patrimonio cultural de valor excepcional. Está previsto que los resultados completos del estudio se publiquen en una revista académica a lo largo de este año.