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Imaginar que el jardín de casa se convierte en el destino de vacaciones soñado es el punto de partida de esta historia. Dos hermanos, Michael y Samuel Scherrer, decidieron llevar esa idea a la práctica y recrear la estética de las islas griegas en el patio de su vivienda, cerca del lago de Constanza. .

Ambos son artistas digitales y creadores de contenido, y comparten todo el proceso en sus redes sociales, donde ya los siguen más de 100.000 personas.

Han invertido alrededor de 12.000 euros (unas 10.000 libras) en construir este escenario de estilo griego, al que han bautizado como “Little Greece” (“Pequeña Grecia”), parte de un proyecto mayor que definen con humor como “el parque temático más pequeño del mundo”.

La imitación de Mykonos creada en el patio de dos hermanos.Wikimedia

Cómo es la réplica de Grecia que construyeron en su jardín

La instalación ocupa unos 23 metros cuadrados y recrea con detalle la estética de las Cícladas: paredes encaladas de blanco, puertas y contraventanas en el característico azul, buganvillas desbordando los balcones, callejuelas empedradas y hasta un pequeño bar plenamente funcional.

El objetivo, explican, no era copiar un pueblo griego concreto edificio por edificio, sino recrear una sensación. Las callejuelas estrechas, los arcos y los muros impiden ver lo que hay más allá del pequeño entorno, de modo que, desde el ángulo adecuado, Suiza sencillamente desaparece.

De noche, las guirnaldas de luces y las ventanas iluminadas transforman de nuevo el lugar, que empieza a parecer menos un jardín y más el decorado de una película.

Por qué tardaron más de un año en terminarlo

El proyecto surgió del deseo de la familia de dar rienda suelta a su pasión por la construcción y la jardinería. “La idea de construir el parque temático surgió simplemente de nuestro deseo de cultivar un jardín y construir”, explica Michael.

La obra se prolongó durante más de un año, en parte por las inclemencias del invierno suizo y en parte por la estricta normativa de permisos del país.

Michael se encarga sobre todo de convertir los diseños en espacios físicos, mientras que Samuel se centra en la iluminación, la atmósfera y en documentar el trabajo.

Un proyecto que sigue creciendo

La “Pequeña Grecia” es solo una parte de un plan mucho más amplio. En el mismo jardín ya conviven una aldea de cuento de hadas y un jardín japonés, y entre las ideas que barajan para el futuro figuran un faro, un pueblo de pescadores, un barco pirata e incluso rincones inspirados en Venecia y la Toscana.

Michael ya piensa en el siguiente paso: “Creo que pondré una cama en una de las casitas y la convertiré en una especie de habitación de invitados o un lugar donde los visitantes puedan alojarse”, adelanta.

Eso sí, hay una advertencia para quien ya esté pensando en una escapada: el parque sigue siendo su jardín privado.

Los hermanos admiten de vez en cuando a pequeños grupos para eventos o rodajes, pero no hay entrada pública ni taquilla. Quizá sea lo mejor, porque la auténtica Santorini ya tiene bastantes turistas.