En un movimiento que combina estrategia política y rigor técnico, el Gobierno Nacional oficializó mediante el Decreto 121/2026 la designación de Esteban Marzorati como Agregado Especializado en el Área Comercial y Aduanera en la Embajada Argentina ante los Estados Unidos.
La medida no es un simple trámite administrativo, sino que representa el envío de un “cuadro de confianza” a la primera línea de negociación comercial de la relación bilateral que más promueve el Gobierno de Javier Milei.
Luego de largas negociaciones, el Acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI) entre Argentina y Estados Unidos quedó trunco por el límite que impuso la Justicia al Donald Trump.
Marzorati, licenciado en Economía, llegará a la capital estadounidense antes del 15 de abril, según confirmaron fuentes oficiales a El Cronista.
Su nombramiento consolida el poder de un equipo técnico que se conoce desde la gestión de Mauricio Macri; y se trata de un funcionario señalado como un hombre “del riñon” de Pablo Lavigne, actual Secretario Coordinador de Producción.
Junto con Carolina Cuenca que asumió como subsecretaria de Comercio Exterior en reemplazo de Marzorati a mediados de 2025, forma parte del “tridente normalizador” de comercio exterior.
La dinámica entre estos funcionarios es clave: Cuenca es la funcionaria que más horas dedicó a la “letra chica” del acuerdo con EE. UU.
Mientras, en plena apertura de la economía, Marzorati -de perfil estrictamente técnico- pasó a ejecutar un lugar sensible a partir de un “doble comando” en la Aduana, a la par del titular del organismo, José Velis; ambos bajo la órbita de otro hombre clave en la DGA, Andrés Vázquez, al frente de ARCA.
El arribo de Marzorati en Washington busca trasladar esa capacidad operativa al terreno donde hoy se libra la batalla por los aranceles.
Misión: Sobrevivir a la judicialización
De hecho, el nombramiento del ex subsecretario de Comercio Exterior en la órbita diplomática, ocurre en un momento crítico. Lo que nació como un ambicioso acuerdo de libre comercio se topó con la división de poderes en el parlamento estadounidense.
Los fallos judiciales en EE. UU. ponen en duda la validez de las excepciones arancelarias otorgadas por la Casa Blanca, dejando en un gris legal el acceso de exportaciones clave como el acero, el aluminio y los limones.
Marcelo Elizondo, analista de comercio internacional, explicó que “la Corte invalidó la suba de aranceles de Trump al determinar que el Ejecutivo no estaba habilitado para aplicarlos sin pasar por el Congreso.
Ante este revés, la administración apeló a la Trade Act, que otorga un margen de 150 días pero con techos más bajos que los pretendidos originalmente”.
“Si bien el acuerdo con Argentina sigue vigente, su conveniencia es incierta: se negociaron rebajas sobre aranceles elevados que hoy ya no tienen validez legal”, concluyó Elizondo en El Cronista Stream.
Ante este escenario de judicialización, Marzorati, un funcionario ávido para interpretar normativa y destrabar burocracias -como las DJ y las SIRA para importaciones-, tendrá tres tareas urgentes.
Defensa de la letra chica: Utilizar el conocimiento técnico para encontrar los resquicios legales que permitan mantener los beneficios arancelarios pese a los fallos de las cortes de EE. UU.
Blindaje de la cuota cárnica: Asegurar que el incremento de la cuota de carne vacuna a 100.000 toneladas se implemente sin trabas burocráticas en las aduanas estadounidenses.
Sincronización Aduanera: Operar como el nexo directo entre ARCA y su par en EE.UU. el U.S. Customs and Border Protection, para digitalizar procesos y reducir tiempos de inspección.
Más que comercio
Con este nombramiento, el Gobierno pasa de la “diplomacia de las fotos” a la de “los datos” ya que la apuesta política por la relación con Trump fue grande y la capacidad de mostrar resultados comienza a pesar.
El envío de un hombre de extrema confianza de Lavigne y conocedor de la estructura de Velis busca garantizar “que las promesas de apertura económica no naufraguen en la burocracia”, dijo un empresario en relación a las negociaciones que se deberán dar en Washington frente a los planteos de los jueces norteamericanos.
La misión será una prueba de fuego tanto para Economía como Cancillería, ya que el éxito de Marzorati será, en última instancia el de un modelo que apuesta a la alianza con Donald Trump, mientras el mandatario libra una batalla a nivel global.
La judicialización de los aranceles en EE. UU. requiere que el interlocutor argentino no sea un diplomático de carrera que hable de “relaciones bilaterales”, sino un técnico que pueda discutir la clasificación arancelaria de un tubo de acero o la trazabilidad sanitaria de un embarque de carne, coinciden analistas.
Ante un escenario internacional cada vez más hostil y judicializado, el titular de Economía y el Presidente Milei buscarán rescatar el pacto comercial más importante de la gestión, clave en un año donde el sector privado medirá resultados.