Aunque faltan horas para la aprobación de la reforma laboral, los temblores y sacudones políticos no dejan de replicarse, con un oficialismo que parece expansivo, con un peronismo opositor consumido en luchas intestinas y con dirigentes que pretenden instalarse como interlocutores con peso propio en la arena del Congreso.
Esta semana se confirmó la ruptura definitiva del bloque peronista en el Senado, que deja a ese partido en la posición de mayor debilidad desde el retorno a la democracia.
Mientras tanto, el oficialismo hace cuentas y sabe que, sumando algunos aliados, podría tener el número para nombrar a un Procurador, a magistrados en vacantes claves y la no menor renovación de la Corte Suprema de Justicia.
Para muchos gobernadores, el escenario está delimitado entre las necesidades de gestión que se traducen en la histórica dependencia de fondos nacionales —para cubrir sueldos o para hacer obra pública—, la posibilidad de hacer subir el valor de sus exigencias y también lanzar una disputa discursiva por el control del justicialismo, hoy en manos del kirchnerismo, según dicen.
Ayer se realizó una reunión de la que participaron Raúl Jalil (Catamarca), Hugo Passalacqua (Misiones), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta), los cuatro mandatarios de origen peronista que, con distinto método, han facilitado al Gobierno nacional el tránsito de diversas normas, entre ellas, la reforma laboral.
Aunque lo hacen criticando a la conducción de Cristina Fernández de Kirchner por la intervención de los PJ “díscolos”, son los promotores de un nuevo espacio que, aparentemente, tendría integrantes de otros orígenes políticos.
“Justo cuando (Carolina) Moises se va del bloque de Mayans, Sáenz cuestiona a Cristina y votan con todo en el Congreso...Saenz está jugando con todo”, confiesan personas que conocen de la estrategia política del salteño.
Al encuentro se sumaron el provincialista Alberto Weretilneck (Río Negro), el ex MPN Rolando Figueroa (Neuquén) y el radical Carlos Sadir (Jujuy).
El caso del correligionario jujeño sorprendió porque ya ha participado del armado de Provincias Unidas y ahora aparece en este espacio que, por ahora, no tiene nombre.
La propia existencia de Provincias Unidas es una incógnita. Allí estaban enrolados, además de Sadir, Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Martín Llaryora (Córdoba), Leonardo Zdero (Chaco) y los hermanos Valdés (Corrientes).Pero la experiencia electoral fue poco satisfactoria.
Cerca de este nuevo grupo aclararon a El Cronista que no se trata de un armado “en contra de Provincias Unidas” y subrayan “que no es electoral, sino un polo de poder para negociar en conjunto”.
Sin embargo, según pudo saber este diario, por ejemplo, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, no fue invitado al encuentro.
¿Presentación en sociedad?
“El interior profundo se alinea detrás de una mirada federal para la Argentina”, reza la gacetilla que por estas horas difunden algunos actores del nuevo espacio.
Según afirman allí, el encuentro virtual fue “para debatir desafíos comunes y articular visiones sobre el papel que estas jurisdicciones deben jugar en la agenda económica y política del país”.
Se clarificó que hubo diálogo sobre la estrategia parlamentaria y —en una frase que parece estar destinada a Balcarce 50— además se habló del “aporte de todos los Gobiernos provinciales a la gobernabilidad de la Argentina”.
Varios de estos gobernadores tienen previsto participar en el evento internacional Argentina Week, que se realizará en Nueva York entre el 9 y el 12 de marzo de 2026. Allí podrían cruzarse con el presidente Javier Milei, aseguran.