Las variables que arroja el Indec sobre la actividad económica no son buenas, al menos, hasta agosto. Los datos que las consultoras empiezan a exhibir respecto de septiembre no auguran una recuperación rápida. Así, la “recesión técnica”, es decir, que haya dos trimestres seguidos de caída en el Producto Interior Bruto es una realidad cada vez más difícil de esquivar. En medio de un debate electoral que pareciera anticiparse, el presidente Javier Milei se abraza a su única política de impulso sectorial: el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones.
Así fue que empezó esta semana algo así como un “RIGI tour”, toda una novedad para esta administración. Un viaje a una provincia como Catamarca, para participar de un anuncio de la compañía Río Tinto, la segunda minera más grande del mundo. Allí, inauguró la expansión de la planta Fénix (Fénix 1B) en el Salar del Hombre Muerto, en el departamento Antofagasta de la Sierra, en lo que es su segundo proyecto aprobado en el plan oficial.
La compañía de capitales británicos y australianos comprometió una inversión de u$s 530 millones, que podría generar unos 500 puestos de trabajo en una primera etapa de desarrollo.
En este caso, puntualmente se trata de la ampliación de la planta que desde 1997 está en exploración de litio, con una producción muy baja ligada a medicamentos. Ahora buscan acelerar un incremento en la producción y tal vez en un futuro duplicarlo, pero es algo que no ocurrirá de forma inmediata. Río Tinto ya tiene aprobado un RIGI por más de u$s 2700 millones en el proyecto Rincón en Salta.
“La minería transforma la vida de las comunidades”, aseguró el jefe de Estado a 4000 metros de altura, condiciones que no soportó el ministro de Economía, Luis Caputo, que se descompensó y debió ser asistido.
Milei volvió a defender con énfasis el RIGI ante las críticas de quienes consideran que se están incluyendo actividades que no necesitaban promoción porque de hecho ya venían creciendo bien, como el petróleo en Vaca Muerta. En particular, la observación es por el “gasto tributario” asociado, es decir, a lo que el estado deja de recaudar para generar las inversiones.
“Cuando la actividad se articula con el sector privado, los beneficios se multiplican y se sostienen más allá de la vida útil del proyecto. Este es el verdadero federalismo y la inclusión”, relató Milei, que disparó contra los planteos que hacen economistas y miembros de la oposición.
RIGI “es sinónimo de estabilidad fiscal, aduanera, cambiaria y seguridad jurídica para el que arriesga su capital”, sostuvo y completó: “Esto es lo que los detractores de la actividad muchas veces omiten”, aseguró el mandatario.
En el equipo económico entienden que “mostrar actividad” es lo que necesitan, luego de casi tres años de focalizar el mensaje en el orden macroeconómico, sobre todo en el equilibrio fiscal y “la motosierra”. Sobre todo, cuando el crédito no repunta, el consumo sigue en caída y la inversión tampoco tracciona. Por ahora, de los motores del crecimiento, solo mueven las exportaciones, justamente desde estos sectores ligados a las materias primas. “Hace falta que eso se note”, dijeron cerca del ministro.
Por eso, no será extraño ver que desde la Casa Rosada se busque participar de más actos en los campamentos que se vayan armando en proyectos que empiecen a canalizar las inversiones que por ahora son más anuncios que realidad.
Una posibilidad próxima es algún anuncio ligado al proyecto de cobre Vicuña en San Juan, en tanto que también podría volver a Catamarca si hubiera movimientos en la mina Agua Rica, el proyecto MARA, lindero a la histórica Bajo de la Alumbrera. Los trabajos del antes conocido como proyecto José María vienen avanzando lento pero se mueven desde antes del gobierno de Milei. En tierra catamarqueña, la minera podría aprovechar para Agua Rica parte de la infraestructura ya existente. Todo sirve.
“Mostrar actividad” es lo que necesitan, luego de casi tres años de focalizar el mensaje en el orden macroeconómico, sobre todo en el equilibrio fiscal y la motosierra.
En este marco se explica la participación este jueves de la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, y el propio ministro Luis Caputo en una primera ronda de negocios en Rosario, donde se buscó contactar a los jefes de compra de las mineras con el universo de los industriales que podrían abastecerlas.
Por ahora, las grandes compras de estructuras metálicas de Vicuña y Río Tinto se canalizaron vía importación desde Asia, lo que despertó críticas de la propia Patricia Bullrich, senadora de La Libertad Avanza.
La idea es que sea “win-win”, se la escuchó decir a la hermana del Presidente. “Esta es la primera reunión, pero adelanto que va a haber más”, dijo ayer Caputo al hablar en la ciudad santafesina. Se anotaron 2500 pymes y hubo más de 50 encuentros. “Ojalá sirva. Hubo un caos de gente”, dijo un industrial.
El “RIGI tour” de Milei se explica en un contexto donde por ahora, la inversión sigue en caída. Así lo viene mostrando cada informe de actividad del Indec. Y así se dio en la última medición de la inversión bruta mensual del estudio de Orlando Ferreres. De acuerdo con su relevamiento, la inversión cayó el 5,2% en septiembre contra 2025, mientras que en los primeros nueve meses del año se retrajo 7,6% respecto del mismo período del año pasado.
“La inversión continúa débil”, señala el reporte de Ferreres que conduce Fausto Spotorno, ex integrante del Consejo de Asesores. La perspectiva a corto plazo es mala. “No hay indicios que permitan esperar una reacción de la inversión en los últimos meses del año”. Sin embargo, tiene optimismo a largo plazo: “La mejora de las condiciones macro, una eventual mejora de la actividad, y el desarrollo de la minería y el sector energético, deberían contribuir a una recuperación de los niveles de inversión”.