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Las principales entidades industriales y agroindustriales expresaron su respaldo al tratamiento y aprobación de la ley de Modernización Laboral, al considerar que se trata de un paso necesario para actualizar el marco normativo y adaptarlo a las nuevas dinámicas productivas.

La Cámara de Empresas Alimenticias (COPAL) valoró el tratamiento legislativo de la iniciativa y destacó la importancia de avanzar en su sanción definitiva.

La entidad señaló que comparte el espíritu de modernizar la normativa laboral para promover el empleo formal, reducir la litigiosidad y mejorar la competitividad de los sectores productivos, especialmente en una industria como la de alimentos y bebidas, que constituye uno de los principales empleadores formales del país y tiene fuerte presencia federal.

COPAL sostuvo que la reforma laboral es un componente necesario dentro de una agenda integral más amplia que contemple también mejoras en materia tributaria, logística y de costos estructurales. En ese sentido, remarcó que la competitividad sistémica es clave para fortalecer la capacidad exportadora y garantizar la sostenibilidad de las empresas en el mediano y largo plazo.

Asimismo, valoró los espacios de diálogo institucional que permitieron enriquecer el debate parlamentario y reafirmó su disposición a seguir trabajando en la construcción de consensos duraderos que aporten previsibilidad al entramado productivo.

Apuesta al RIMI

En la misma línea, el Consejo Agroindustrial Argentino celebró la aprobación en la Cámara de Diputados tanto de la ley de Modernización Laboral como del capítulo referido al Régimen de Incentivo a Medianas Inversiones (RIMI). La entidad destacó que la modernización laboral es una herramienta central para generar condiciones más favorables a la inversión, impulsar la creación de empleo privado formal y acompañar los procesos de expansión productiva en todo el país.

El Consejo subrayó que logró incorporar elementos clave en el capítulo RIMI para alentar nuevos procesos de inversión en el agro, en especial para productores que podrán destinar recursos a riego agrícola y ganadería, así como acceder a mecanismos de cómputo de IVA para industrias como la avícola y la porcina.

Además, indicó que continuará trabajando para incluir herramientas que contemplen al resto de las empresas del sector y para que la reglamentación logre plasmar en términos prácticos los nuevos instrumentos que surgen de la ley, tanto en su dimensión laboral como en la vinculada a incentivos a la inversión.

Efecto del paro

En cuanto al paro general del 19 de febrero, las entidades industriales informaron que la actividad se mantuvo mayoritariamente en funcionamiento, con plantas abiertas y producción en marcha en la mayoría de los establecimientos. El principal condicionante fue la interrupción del transporte público, que afectó la asistencia del personal y la conformación de dotaciones, especialmente en áreas urbanas.

Según el relevamiento de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) y ADIBA, las diferencias registradas durante la jornada respondieron principalmente a factores logísticos y territoriales.

En el interior bonaerense y en otras regiones del país, donde el traslado del personal se realiza en mayor medida por medios propios, la actividad se desarrolló con mayor estabilidad, sin reportes de paralización generalizada.

A nivel sectorial, en rubros como maquinarias y manufacturas se registraron plantas abiertas con ajustes operativos y ralentización puntual de procesos; en cartón, plásticos, higiene personal y cosmética la producción continuó, aunque con menor dotación en algunos establecimientos; y en la cadena de bebidas el impacto fue heterogéneo, particularmente por la adhesión de gremios vinculados a la logística, que afectó la comercialización en grandes superficies en centros urbanos.

Por su parte, la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) informó que el 47,4% de las empresas tuvo un impacto parcial, el 40,4% no registró afectación y el 12,3% reportó impacto total. Entre las firmas con impacto parcial, la ausencia de personal se concentró principalmente en rangos bajos, lo que permitió sostener la producción con dotaciones reducidas.

En conjunto, las entidades coincidieron en que la afectación estuvo vinculada mayormente a condicionantes logísticos derivados del transporte y no a cierres voluntarios o paralización extendida de establecimientos, en un contexto en el que el sector productivo reiteró su apuesta por la modernización normativa y la generación de empleo formal