Tras brindar su discurso de apertura de sesiones en el Congreso de la Nación, el presidente Javier Milei partió cerca de las 23 rumbo a la Quinta de Olivos, donde sirvió de anfitrión de 178 invitados para una cena multitudinaria para festejar la etapa reformista que se viene. Según pudo saber El Cronista de fuentes partícipes del encuentro, la cena fue breve y “distendida”.

Es la primera vez que el mandatario organiza este tipo de reuniones en el marco de la apertura de sesiones. El año pasado, invitó solamente con el exdiputado José Luis Espert y su pareja para una comida íntima: el economista desapareció de la escena política tras el escándalo con Fred Machado en la campaña 2025.

La dura etapa de Milei en campaña pareciera haber quedado en el pasado, empoderado ahora por el engrosamiento de la bancada libertaria y las mayorías que logró consensuar con los gobernadores. Desde la Mesa Política no dan todo por sentado y creen que, a medida que se acerque el período electoral en las provincias, las alianzas comenzarán a dificultarse.

Luego de mostrarse combativo con la oposición kirchnerista y los empresarios “socios de la política” en un discurso a lo old school, el Presidente bajó el tono para con los que sí lo ayudan a construir los números de lo que llama el Congreso “más reformista de la historia” y los agasajó con este evento.

En aprovechamiento de este momento, el Presidente invitó no solamente a sus ministros estrella y a los diputados y senadores “puros” de La Libertad Avanza, sino que también a los aliados del PRO y la Unión Cívica Radical (UCR): la participación circuló por parte del jefe de bloque en Diputados, Gabriel Bornoroni.

No obstante, algunos de los aliados en diálogo con El Cronista pusieron en duda su concurrencia al encuentro, dado que el discurso de casi dos horas terminó más tarde de lo previsto, producto de las numerosas interrupciones que se dieron por los cruces entre Milei y la oposición.

El jefe de bloque del PRO, Cristian Ritondo, fue uno de los que se fue temprano, ya que esta mañana deberá participar de la apertura de sesiones de la legislatura porteña, mientras que Pamela Verasay y Lisandro Nieri, los mendocinos de la UCR, directamente no asistieron.

“Fue breve porque terminamos tarde la sesión”, remarcaron en ese mismo sentido algunos de los testigos. La cena se trató de un catering de empanadas, sandwiches y “bandejeo”, pese a que en otras ocaciones en las que reunió a los diputados y senadores, el Presidente solía ofrecerles asado. Tampoco hubo alcohol, aunque sí un plato principal de carne y papas que comieron de pie.

Las fuentes consultadas precisaron a El Cronista que Milei no dio otro discurso en Olivos, tras la Asamblea Legislativa, y en general la velada no contó con un tono “extravagante”. “Todo muy bien, fue relajado. No hubo discursos ni nada”, remarcó una fuente. “Fue tranquilo”, “distendido”, opinaron otros. La dinámica implicó charlas en grupos entre ministros y diputados, con las reformas como telón de fondo de las conversaciones.

En el amplio espectro de alianzas no fueron contemplados para el encuentro la diputada Karina Banfi o los integrantes de Provincias Unidas, que no recibieron invitación. En tanto, algunos que sí fueron invitados prefirieron no ir, como el caso de los diputados Oscar Zago y Eduardo Falcone del MID, exintegrantes de la bancada libertaria y ahora figuras más bien críticas del oficialismo.

Sí se hicieron presentes los miembros del Gabinete, que se trasladaron en combis desde el Congreso a la salida de la Asamblea Legislativa.

Entre ellos, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro del Interior, Diego Santilli; el asesor presidencial, Santiago Caputo; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; de Capital Humano, Sandra Pettovello; de Economía, Luis Caputo; de Salud, Mario Lugones; y de Defensa, Carlos Presti.

También estuvieron la senadora Patricia Bullrich y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quienes partieron directamente rumbo a Ezeiza al término de la cena para esperar la llegada del gendarme argentino liberado en Venezuela este domingo, Nahuel Gallo. Su llegada estaba prevista para las 4.30 y 5.00 de la madrugada.