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El campo argentino recupera confianza, pero todavía guarda una parte de sus cartas y la principal explicación para esa movida conservadora parece pasar por las elecciones de 2027.
El Ag Barometer Austral de septiembre-octubre muestra una nueva mejora en el ánimo de los productores agropecuarios argentinos y, al mismo tiempo, una señal de cautela que empieza a ganar peso.
La incertidumbre electoral hacia 2027 aparece como el principal factor que lleva a actuar con prudencia o postergar inversiones.
El índice de confianza alcanzó los 150 puntos, un 2% más que en la medición anterior y un 20% por encima del registro de septiembre-octubre de 2025.
Pero el dato más significativo para las decisiones empresariales aparece en otro indicador: el Índice de Expectativas de Inversión subió 3,9% y llegó a 133 puntos, el máximo histórico de la serie.
La aparente contradicción es, en realidad, el centro de la fotografía que deja el informe. Hay más confianza y mejores perspectivas, pero eso no significa que los productores estén dispuestos a comprometer capital sin reservas.
El 2027 que ya pesa sobre las decisiones de los productores
Cuando se les preguntó a los productores cuáles son los factores que los llevan a actuar con cautela o postergar inversiones, el 49% señaló la incertidumbre electoral hacia 2027.
El porcentaje quedó por encima del riesgo climático para la campaña 2026/27, mencionado por el 38%, y de las tasas o condiciones de financiamiento, con 24%.
La elección tampoco aparece como una preocupación marginal cuando se mira específicamente el horizonte de inversión.
El 68% de los productores respondió que la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones presidenciales de 2027 influye “mucho” o “algo” en sus decisiones de inversión de largo plazo.
Dentro de ese grupo, 36% dijo que influye mucho y 32% que influye algo. Otro 15% respondió que influye poco y 17% que no influye.
La elección todavía no define por sí sola el comportamiento de los productores, pero sí forma parte del cálculo que hacen antes de comprometer recursos.
Optimismo, pero con la billetera abierta a medias
El Ag Barometer se mantiene en niveles históricamente elevados y tanto las condiciones presentes como las expectativas futuras mejoraron respecto de la medición anterior. Las primeras subieron 5%, hasta 126 puntos, mientras que las expectativas futuras avanzaron 1,2%, hasta 167.
Más aún: cuando se consulta por las inversiones importantes —como maquinaria, tierras, ganado, capacidad de almacenamiento o bioenergía—, el 66% considera que es un buen momento para invertir. El índice asociado a esa pregunta llegó a 133 puntos, también máximo de la serie.
El 55% afirma que sus costos en dólares son más altos que en la campaña anterior: 14% los considera “mucho más altos” y 41%, “algo más altos”. Otro 35% los percibe similares.
Pero una cosa es considerar que el momento es bueno y otra, comprometer los recursos inmediatamente.
Las respuestas sobre el destino que los productores darían a sus recursos disponibles muestran esa diferencia. Un 32% prioriza inversiones para mejorar la producción durante la campaña 2026/27 y otro 25% apunta a activos estratégicos, como tierra o hacienda.
Al mismo tiempo, un 25% prefiere mantener liquidez y capacidad de maniobra y un 21% busca reducir deuda o compromisos financieros.
La combinación sugiere una estrategia selectiva. Hay disposición a invertir, pero también una búsqueda de flexibilidad para no quedar atrapado en decisiones difíciles de revertir si el escenario cambia.
Una espera que excede a las elecciones
El componente electoral no aparece aislado. Los productores también enfrentan un aumento de costos que puede hacer más exigente cualquier decisión de inversión. El 55% afirma que sus costos en dólares son más altos que en la campaña anterior: 14% los considera “mucho más altos” y 41%, “algo más altos”. Otro 35% los percibe similares.
A eso se suma el riesgo climático. Frente a la posibilidad de un evento Niño de magnitud durante la campaña 2026/27, el 31% anticipa que ajustaría fechas de labores, cultivos o tecnología; el 17% evalúa contratar seguros o ya lo hizo y el 16% modificaría su plan de siembra acompañado de una mayor cautela en las inversiones.
El resultado es un productor que no parece haber abandonado la expectativa de mejora, pero que tampoco quiere perder capacidad de reacción. El propio Barometer resume el escenario como una combinación de confianza hacia el futuro y cautela en el presente: mantener liquidez, reducir compromisos y preservar capacidad de maniobra también forman parte de las decisiones empresariales.
En ese contexto, 2027 empieza a funcionar como una fecha de referencia para el capital del agro. No necesariamente porque los productores hayan dejado de invertir, sino porque una parte importante parece dispuesta a esperar mayor claridad antes de comprometer recursos en decisiones de largo plazo.