Es otro día de lluvia en Buenos Aires y Pablo López recibe a El Cronista en sus oficinas del centro porteño. El ministro de Economía bonaerense y uno de los hombres que acompaña a Axel Kicillof desde que estaba a la cabeza del Palacio de Hacienda nacional en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner dice que todavía es temprano para hablar de un armado para 2027, aunque asegura que hace falta un cambio de rumbo que vuelva a poner el empleo, la producción y el desarrollo de todos los sectores productivos en el centro de la política económica.

Habla del impacto del ajuste en la PBA, la deuda y las señales que recibió de los inversores durante el viaje del equipo económico a Estados Unidos.

Mate de por medio, elige a los referentes en su formación y recomienda un libro: Bien Común, el último de la economista italiana Mariana Mazzucato.

- ¿Qué tan complicada es hoy la situación económica de la provincia de Buenos Aires?

-Muy complicada, no solo en Buenos Aires sino en el país, con su reflejo en la provincia. Hay una economía fragmentada, en la que algunos pocos sectores vinculados a los recursos naturales están mostrando dinamismo, pero conviven con una gran cantidad de sectores con un desempeño muy débil como la industria, el comercio, la construcción. Eso hace que no solo Buenos Aires, sino todas las provincias con grandes centros urbanos estén padeciendo los efectos de este plan económico. Asimismo, los sectores que están creciendo explican menos del 10% del empleo. Esta configuración económica hace que haya un problema de empleo e ingresos. La provincia de Buenos Aires no es ajena a esa dinámica y la estamos viendo con preocupación.

- ¿Y ve algún determinante para que se revierta?

-No. Los niveles de consumo son muy bajos, el PIB del segundo trimestre cayó respecto del primero, el EMAE también cae y los indicadores adelantados marcan que la tendencia continúa. La inversión también está cayendo muy fuerte. La formación bruta de capital fijo sufrió una merma de más de 11 puntos en el primer semestre. Entonces, no. No estamos viendo algún motor que pueda revertir esta situación.

Tapa del libro Bien común, de la economista italiana Mariana Mazzucato
Tapa del libro Bien común, de la economista italiana Mariana MazzucatoArchivo

-Y la Provincia no se puede despegar de ese esquema…

- Todo esto tiene que ver con una configuración macroeconómica. La provincia tiene herramientas limitadas para atacar esta situación. Lógicamente, estamos muy activos desde el Banco Provincia apoyando con créditos a empresas, desde nuestro Ministerio de Producción, nuestro Ministerio de Trabajo, tenemos programas y medidas que pueden ser un paliativo, pero no, no podemos hacer que se revierta esta situación.

-Con la caída de la recaudación, ¿Dónde tuvo que ajustar la Provincia y qué partidas decidió proteger?

-Efectivamente se está verificando una caída en la recaudación, tanto en la nacional que recibimos por coparticipación como en la recaudación provincial. Los dos principales impuestos que nutren a los ingresos de la provincia de Buenos Aires están muy ligados a la actividad económica: el IVA, que está teniendo una caída promedio de 5 puntos reales todos los meses, e ingresos brutos por el lado de los impuestos provinciales. A este escenario se suma lo que ha pasado desde la llegada de esta gestión, que es el recorte del 90% real con respecto a 2023 de las transferencias no automáticas, a pesar de que son obligatorias porque tienen respaldo legal. El impacto ya supera los $ 28 billones cuando sumamos la caída de la recaudación, las deudas directas que tiene el gobierno nacional por recorte de transferencias, y el freno de las obras que el gobierno nacional ejecutaba en la provincia de Buenos Aires. Eso por el lado de los ingresos. Al mismo tiempo, un Estado Nacional que se retiró de funciones que antes cumplía, vinculadas a la salud y educación. Todo eso genera presión, que nos hace gestionar de manera muy responsable las cuentas fiscales para poder seguir sosteniéndolas en niveles sustentables, utilizando las fuentes de financiamiento que tenemos disponibles.

Si sumamos la caída de la recaudación, las deudas directas que tiene el gobierno nacional por recorte de transferencias, y el freno de las obras, el impacto ya supera los $ 28 billones

Pablo López

- Con menos recursos y mayor gasto, ¿Cómo se está financiando hoy PBA?

-Por un lado, con los mercados locales domésticos de deuda. Además, nosotros veníamos haciendo un trabajo muy importante con los organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID, el Banco Latinoamericano de Desarrollo, CAF, entre otros, con los que tenemos una cartera de créditos vinculados a proyectos específicos, sobre todo de infraestructura que, en la medida que se ejecutan las obras, se van realizando los desembolsos. Eso generó un flujo de financiamiento que nos permitió sostener gran parte de las obras que veníamos ejecutando. En ese marco, fuimos revisando prioridades para sostener la gestión de la provincia. Uno de los puntos fundamentales de la gestión de Axel es la inversión en infraestructura. Recibimos una provincia que destinaba menos del 4% de su presupuesto a infraestructura y hemos llegado a niveles cercanos al 7%. Nuestro objetivo era seguir incrementándolo, pero en las condiciones actuales ha sido un logro muy importante poder sostenerlo en esos niveles.

-Y más allá de las obras de infraestructura, ¿Qué partidas priorizaron y cuáles tuvieron que dejar de lado?

-Siempre priorizamos sostener las políticas que tienen que ver con los sectores vulnerables. Y eso implicó reforzar partidas que están vinculadas a necesidades básicas de los bonaerenses.

- ¿La provincia tiene hoy riesgos para afrontar sus vencimientos de deuda?

-Recibimos una deuda importante en moneda extranjera de la gestión anterior, con vencimientos que llegaban a los u$s 1500 millones anuales en el corto plazo, niveles que no estaban alineados con las capacidades de la provincia. Entonces iniciamos un proceso de reestructuración en 2020, que logramos concluir en 2021 y llegamos a un perfil de deuda adecuado a las posibilidades que tiene la provincia, aún en contextos complejos. Nuestra deuda en bonos externos tiene pagos semestrales, en marzo y septiembre, que este año ya afrontamos. A partir de ahora los vencimientos que tenemos se van a mantener más o menos estables, en torno a los u$s 800-850 millones anuales en 2 pagos. Hemos logrado mantener una gestión responsable en lo fiscal y bajado de manera sustancial el peso de los servicios de deuda del 20% al 7% del presupuesto. No hay riesgo financiero. Mientras tanto, venimos utilizando las fuentes de financiamiento del mercado local, tanto en nuestro programa de letras de corto plazo, como en las emisiones de bonos de mediano plazo en el mercado doméstico. Nos sentimos cómodos y confiados en que vamos a afrontar los vencimientos que vienen.

Uno de los puntos fundamentales de la gestión de Axel es la inversión en infraestructura. Recibimos una provincia que destinaba menos del 4% de su presupuesto a infraestructura y hemos llegado a niveles cercanos al 7%

Pablo López

-Hasta ahora fue muy crítico del programa económico de Milei. ¿Hay alguna medida del Gobierno nacional que reconozca?

-Es difícil encontrar virtudes cuando uno ve la situación económica en la que se encuentra la gran mayoría de los bonaerenses. Cuando recorremos la provincia, vemos en todos los distritos una situación similar de cierres de establecimientos productivos, de gente preocupada por sus ingresos, de endeudamiento tanto de empresas como familiar, desempleo y precariedad laboral. Es difícil encontrar una virtud, sobre todo, porque no estamos viendo que se dé respuesta a esa situación. No es que hay políticas y no funcionan.

- Y otro elemento crucial de la economía nacional, el RIGI: ¿Qué opina de este instrumento?

-Nosotros celebramos que existan regímenes de promoción industrial o de inversión a determinados sectores. De hecho, en la provincia de Buenos Aires tenemos un régimen de inversión. Lo que pasa es que uno tiene que pensar cuáles son los objetivos que se persiguen, más allá de generar las inversiones en un sector puntual, y eso tiene que ver con una concepción más general de modelo de desarrollo. Nuestro régimen tiene beneficios impositivos y ciertos incentivos adicionales vinculados a objetivos que tienen que ver con la creación de empleo, la incorporación de tecnología, generación de encadenamientos productivos, y el desarrollo de proveedores locales.

- ¿Qué se trajeron del viaje a Estados Unidos?

-Tuvimos reuniones con interlocutores que tienen vinculación con la provincia, ya sea porque son tenedores de bonos provinciales, en el caso de los fondos de inversión, o empresas que tienen actividades en la provincia. Les mostramos cómo venimos gestionando la provincia de Buenos Aires y percibimos una valoración positiva de la gestión. Incluso algunas empresas hablaron de planes de inversión para la provincia.

A partir del año que viene los niveles de vencimientos que tenemos se van a mantener más o menos estables, en torno a los u$s 800-850 millones anuales en 2 pagos.

Pablo López

-¿Qué encontraron en Estados Unidos sobre el interés de los inversores por la Argentina y por la Provincia?

-Dudas muy específicas de la gestión de la provincia de Buenos Aires. Sobre todo, en lo que hace a las empresas, vinculadas a áreas específicas para invertir. En el caso de los fondos de inversión, desde el Ministerio de Economía tenemos vínculo permanente con los tenedores de deuda de la provincia. En este caso, la novedad es que el gobernador pudo participar de ese intercambio, pero no salió de los carriles usuales de este tipo de reuniones que venimos manteniendo.

-De cara al 2027 ¿Qué debería ofrecer un proyecto alternativo al de Javier Milei?

-En primer lugar, falta. Falta mucho. Nosotros estamos enfocados en la gestión de la provincia de Buenos Aires. Pero cualquier plan para adelante debe estar asociado con la situación de la economía real. Este gobierno no tiene políticas que estén vinculadas a atender la situación de los amplios sectores productivos que la están pasando mal, y están faltando políticas en esa dirección. Es necesario un cambio de rumbo en la política económica para que se generen empleos de calidad, que no se destruya el sistema científico-tecnológico, el sistema universitario. Tenemos que preguntarnos cómo nos integramos al mundo con los recursos naturales en el marco de un proceso de desarrollo que integre al conjunto de la población y los sectores productivos.

Es difícil encontrar una virtud, sobre todo, porque no estamos viendo que se dé respuesta a esa situación. No es que hay políticas y no funcionan

Pablo López

-¿Qué espera de los empresarios en ese modelo de desarrollo?

-Todo lo que uno pueda preguntarse respecto de nuestro vínculo con el sector privado debe remitirse al ejemplo de nuestra gestión. Nosotros trabajamos permanentemente con el sector privado. Hay que romper con esta dicotomía de Estado o mercado, sector público o sector privado.

-Para terminar: ¿Qué libro recomienda para entender la economía?

- El último libro de Mariana Mazzucato que es Bien Común. Todos los libros de ella me parecen interesantes. El último da pistas para pensar inclusive este punto de la articulación entre el sector privado y el público

- ¿Qué economista influyó más en su formación?

- Axel Kicillof es una referencia ineludible, pero si no, todos los economistas clásicos en el sentido amplio de la palabra, desde Adam Smith, Keynes, los autores estructuralistas latinoamericanos como Diamand, Ferrer, son referencias para pensar y para entender la economía argentina.

- ¿Y algún economista contemporáneo que recomiende?

- Ha-Joon Chang, el economista surcoreano.