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El debate por un nuevo pacto fiscal sumó un capítulo clave en el panel de gobernadores del AmCham Summit, donde además de reclamar una baja de impuestos, los mandatarios pusieron el foco en la coparticipación y sus efectos sobre el desarrollo desigual entre provincias. Voces provinciales, reclamaron en off al gobierno que para equilibrar la caída en la recaudación fiscal es preciso debatir en el Congreso un nuevo pacto impositivo.

El entrerriano Rogelio Frigerio fue directo: “Es imperativo un nuevo acuerdo fiscal, hay que reflotar la idea del 2017. Es fundamental eliminar los impuestos extorsivos: que lo haga Nación, las provincias y los municipios”.

El encuentro entre gobernadores se dio en AmCham Summit 2026, allí empresarios, legisladores y políticos se reunieron para debatir “una Argentina federal en desarrollo”.

Desde las provincias aliadas al gobierno hay una coincidencia: el ordenamiento macro es correcto, pero hay una necesidad de mirar la micro más de cerca.

En este sentido, es claro que todas las provincias han sufrido una caída en la recaudación fiscal en el comienzo del año. “Hay un gran impacto en la micro”, reconoce una fuente de la provincia en diálogo con este medio.

Es en esta línea dónde las provincias como Mendoza quisieran que la siguiente reforma en el Congreso sea un nuevo pacto fiscal. Los escándalos del gobierno, sumado a las turbulencias internacionales y la agenda electoral en puertas, preocupa a los mandatarios.

Los empresarios, los gobernadores y los legisladores coinciden en que es preciso renfocar la agenda legislativa en las reformas. Aun así, muchos advierten que no hay muchas posibilidades de que eso suceda, el clima político no parece ir en esa direccción.

Como su par, Rogelio Frigerio, el mendocino Alfredo Cornejo respaldó la idea de un pacto fiscal y apuntó contra el corazón del esquema tributario actual.

“Ingresos brutos es un impuesto distorsivo, vinculado a la coparticipación. Hay muchos impuestos distorsivos que hay que bajar”, aseguró.

Pero, además, Cornejo fue más allá y cuestionó el impacto del sistema de reparto de recursos entre Nación y provincias. “Lo que se buscó en coparticipación no ha contribuido a ese equilibrio”, advirtió, y planteó que el esquema actual puede generar incentivos negativos para el desarrollo.

“Con los recursos que tiene de coparticipación, hay provincias que no tienen incentivos para desarrollar actividad privada”, afirmó y referenció a la provincia de Formosa como uno de esos casos.

Por su parte, el entrerriano también vinculó la discusión fiscal con el funcionamiento del federalismo.

“El camino para que el desarrollo sea equilibrado se llama federalismo”, sostuvo, y volvió a insistir en la necesidad de “reflotar un acuerdo fiscal” que abarque todos los niveles del Estado.

Sin embargo, el rionegrino Alberto Weretilneck puso un freno a las expectativas de corto plazo: “Hoy la posibilidad de un nuevo acuerdo fiscal no la veo en términos reales y concretos”.

En ese marco, planteó que las provincias avanzan por su cuenta: “Estamos en nuestro propio camino para buscar mayores oportunidades, con acuerdos regionales o cada provincia con su propia política fiscal”.

Esa diferencia de enfoques refleja un escenario en transición: mientras algunos gobernadores apuestan a una reforma estructural del sistema, incluida la coparticipación, otros proyectan estrategias de competencia fiscal para atraer inversiones.

En la práctica, varias provincias avanzaron con rebajas impositivas y beneficios concretos. Río Negro redujo un 60% las alícuotas de Ingresos Brutos para sectores productivos; Entre Ríos implementó el Régimen de Incentivo a Nuevas Inversiones (RINI), con exenciones por 15 años; y Mendoza aplicó una baja sistemática de tasas, exenciones y reducción de sellos.

Más allá de las diferencias, hubo consenso en un punto central: sin estabilidad macroeconómica no hay reforma posible.

“De nada vale una buena administración fiscal si no hay estabilidad macro, y eso es responsabilidad de la Nación”, sostuvo Cornejo. En la misma línea, Frigerio pidió “un gobierno nacional que garantice la estabilidad macro”.

El trasfondo de la discusión es claro: el actual esquema de coparticipación, la caída de la recaudación y la carga impositiva, configura un sistema que, según los gobernadores, desalienta la inversión y profundiza las brechas regionales.

En ese contexto, la infraestructura apareció como otro factor crítico. Weretilneck remarcó la necesidad de avanzar en obras eléctricas y ferroviarias para mejorar la competitividad, mientras que Cornejo sintetizó: “Sin infraestructura no hay crecimiento”.

Así, entre el reclamo por un nuevo pacto fiscal, la crítica al sistema de coparticipación y el avance de esquemas de competencia entre provincias, los gobernadores empiezan a delinear un nuevo mapa económico con eje en menos impuestos, aunque hay alarma sobre la microeconomía.

Segundo panel

Como segundo capítulo del debate federal en el AmCham Summit, un grupo de gobernadores con posiciones más cercanas al oficialismo expuso una mirada alineada con el rumbo macroeconómico, aunque con matices en la implementación. Allí primó la idea de coordinación con la Nación como condición para la inserción internacional.

“Para una buena inserción internacional es clave la coordinación con la política nacional”, planteó el puntano Claudio Poggi, en línea con un enfoque que evita confrontar con la Casa Rosada y apuesta a la articulación.

En ese marco, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) fue uno de los puntos más valorados. El catamarqueño Raúl Jalil aseguró que el esquema “ha sido muy importante” para su provincia al acelerar inversiones mineras tras mejorar la seguridad jurídica.

En paralelo, los mandatarios coincidieron en que la competitividad provincial hoy pasa por generar condiciones para el sector privado, con estabilidad, reglas claras y acompañamiento estatal.

En materia impositiva, si bien hay coincidencia con la necesidad de bajar la carga tributaria, el enfoque fue más gradualista que en el panel anterior. El chaqueño Leandro Zdero destacó que su provincia comenzó a reducir Ingresos Brutos, mientras que Poggi planteó la necesidad de avanzar en una reforma más amplia que incluya “un pacto fiscal o un serio debate de coparticipación”.

Jalil, por su parte, advirtió que se trata de tributos difíciles de modificar en el corto plazo, aunque sostuvo que el crecimiento de la actividad podría aliviar la presión fiscal.

Por último, el federalismo volvió a aparecer como eje, pero desde una lógica pragmática. Los gobernadores remarcaron la importancia de la complementariedad regional y la infraestructura para mejorar la competitividad, al tiempo que introdujeron un matiz clave: el desarrollo productivo requiere sostén social.

“Si no mejora la calidad de vida, no hay licencia social”, advirtió Jalil, marcando uno de los límites que enfrentan las políticas de expansión, incluso en sectores dinámicos como la minería.