A pocos días del debate en el Senado del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluye cambios a la Ley de Tierras y flexibiliza las condiciones para la adquisición de campos por parte de extranjeros, resurgió un concepto con fuerte carga histórica en América Latina: la expropiación. La palabra remite inevitablemente al célebre “¡Exprópiese!” que el entonces presidente venezolano Hugo Chávez popularizó durante una transmisión televisiva en 2010, cuando ordenó la confiscación de propiedades privadas en pleno recorrido por Caracas.
En ese contexto, y mientras el oficialismo negocia contrarreloj los votos para aprobar una reforma que amplía los márgenes para la compra de tierras rurales por parte de capitales extranjeros, una declaración del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, volvió a encender el debate sobre el rol del Estado, la propiedad privada y el futuro de las reformas impulsadas por el presidente Javier Milei.
“Hay que avisarles a los inversores: el peronismo va a revisar absolutamente todo. Lo que sea necesario nacionalizar, lo vamos a nacionalizar. Lo que sea necesario expropiar, vamos a expropiar. Vamos a recuperar”, afirmó Quintela durante una entrevista con El Destape Radio.
El mandatario riojano sostuvo que un eventual regreso del Partido Justicialista al poder en 2027 implicaría revisar las transformaciones impulsadas por la actual administración nacional. Sus declaraciones estuvieron dirigidas tanto al sector empresario como a los mercados financieros y se produjeron en momentos en que el Gobierno busca avanzar con una serie de reformas vinculadas a la propiedad y al régimen de inversiones.
Las declaraciones se inscriben en una larga serie de cuestionamientos de Quintela a la gestión de Javier Milei. Desde el inicio de la actual administración, el gobernador riojano se convirtió en una de las voces más críticas dentro del peronismo frente al programa económico libertario, al que responsabiliza por el deterioro de las condiciones sociales y por lo que considera una pérdida de capacidades estratégicas del Estado.
La confrontación entre ambos escaló en distintas oportunidades. Quintela cuestionó los recortes de fondos a las provincias, rechazó las privatizaciones impulsadas por el Gobierno y mantuvo fuertes cruces con la Casa Rosada por el reparto de recursos. En paralelo, se consolidó como uno de los dirigentes peronistas que con mayor frecuencia plantea la necesidad de construir una alternativa política al mileísmo para las elecciones presidenciales de 2027.
La advertencia llega, además, en la antesala del debate parlamentario sobre la Ley de Tierras. La iniciativa impulsada por el oficialismo ya sufrió modificaciones para intentar reunir apoyos en el Senado. Según el último borrador, el límite de tierras rurales en manos extranjeras pasaría del 15% al 25%, aunque el nuevo cálculo se realizaría sobre la superficie total de cada provincia y ya no sobre municipios o departamentos, un cambio que generó cuestionamientos de sectores opositores y de algunos aliados.
Además de elevar el porcentaje permitido, la propuesta elimina otras restricciones de la legislación vigente, entre ellas los límites por nacionalidad y los topes de superficie que puede adquirir un mismo titular extranjero. El proyecto forma parte de un paquete más amplio que el Gobierno denomina de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y que también introduce modificaciones en materia de desalojos y manejo del fuego.
En el plano político, Quintela también buscó bajar el tono a las diferencias internas del peronismo tras la reciente reunión de dirigentes bonaerenses marcada por la ausencia del gobernador Axel Kicillof. Según explicó, las definiciones sobre candidaturas y liderazgos quedarán para una etapa posterior y deberán surgir de mecanismos acordados por el conjunto del espacio.