- Qué mira el ranking para decidir qué país conviene
- Uruguay quedó primero, pero no lideró ninguno de los cinco pilares
- España: qué quiere decir “residencia no lucrativa”
- Costa Rica: una residencia pensada específicamente para pensionados
- Y Argentina: no aparece entre los primeros, pero sí tiene dos fortalezas
- Un ranking que cambia según qué busque el jubilado
Cuando se habla de mudarse a otro país, la escena más habitual que se dispara es la de, por ejemplo, un joven que busca nuevos rumbos, un profesional que acepta un trabajo en el exterior, una familia que aprovecha una oportunidad laboral o el nómade digital que puede trabajar desde cualquier lugar. La idea de cambiar de país suele asociarse con el comienzo de una etapa, no con el momento en que termina la vida laboral.
Pero también existe otra decisión. La de quien llega al retiro y descubre que, por primera vez en décadas, puede elegir el lugar donde vivir sin que esa elección dependa de dónde está su trabajo. Puede querer quedarse cerca de sus hijos y sus nietos, claro. Pero también puede no tener hijos, vivir solo, tener su familia en otro país o, simplemente, querer pasar esta etapa en un lugar diferente.
Si la decisión es irse, entonces aparece otra pregunta: cómo elegir el país. ¿Importan más los impuestos? ¿El costo de vida? ¿La seguridad? ¿La facilidad para obtener una residencia? ¿La posibilidad de conseguir una segunda ciudadanía? ¿O simplemente qué tan agradable resulta vivir allí?
Un ranking internacional intentó ordenar esa respuesta. Pero hay una aclaración fundamental: no compara cuánto cobra un jubilado en cada país ni cuál tiene el mejor sistema previsional. Compara algo diferente: los destinos que ofrecen mejores condiciones para que una persona que ya cuenta con una jubilación, ahorros, inversiones u otros ingresos pueda instalarse allí y vivir su retiro.
El estudio fue elaborado por Global Citizen Solutions (GCS), una consultora internacional especializada en residencia, ciudadanía por inversión y movilidad global, que analiza y compara programas migratorios de distintos países. En este caso, comparó 46 vías de residencia para jubilados y personas con rentas pasivas.
Uruguay quedó primero en la clasificación general, seguido por Mauricio, España, Costa Rica y Portugal.
La consultora define esas visas como una herramienta para conseguir una segunda base de residencia y, eventualmente, una segunda ciudadanía. En el informe, Patricia Casaburi, CEO de Global Citizen Solutions, las describe como “una forma de diversificar la exposición fiscal, política y de estilo de vida”.
Qué mira el ranking para decidir qué país conviene
GCS construyó el índice a partir de cinco pilares. La calidad de vida es el componente de mayor peso, seguida por movilidad y ciudadanía y luego por las variables financieras y de procedimiento.
Pero los nombres pueden llevar a confusión. Cada uno mide algo bastante concreto.
Calidad de vida, el de nombre más obvio, intenta responder cómo sería la vida cotidiana en el país. GCS combina indicadores de nivel de vida, seguridad personal, uso cotidiano del inglés y calidad ambiental. Para construirlos utiliza, entre otras fuentes, el Global Peace Index, elaborado por el Institute for Economics & Peace (IEP), un centro de estudios internacional que mide la situación de paz y seguridad de los países, y el Environmental Performance Index, desarrollado por investigadores de las universidades de Yale y Columbia para evaluar el desempeño ambienta
Movilidad y ciudadanía: el indicador combina la fortaleza del pasaporte con el camino que tiene un extranjero desde la residencia hasta una eventual residencia permanente y una segunda ciudadanía.
En otras palabras: mide tanto cuántos destinos permite visitar ese pasaporte como qué posibilidades tiene el residente extranjero de convertirse con el tiempo en ciudadano del país.
Impuestos analiza el tratamiento fiscal que recibe quien se instala allí: cómo se gravan sus ingresos y su patrimonio y qué ocurre con las rentas provenientes del exterior, además de los impuestos sobre riqueza y herencias.
Procedimiento mide qué tan sencillo resulta obtener la residencia. GCS considera principalmente el tiempo que demora el trámite y las posibilidades de incluir familiares.
Costos e inversión apunta al costo de entrada: cuánto ingreso hay que demostrar y cuánto capital hay que desembolsar, cuando el programa exige una inversión.
El propio informe advierte que las puntuaciones son relativas: comparan a los 46 destinos entre sí y no representan una calificación absoluta de cada país.
Uruguay quedó primero, pero no lideró ninguno de los cinco pilares
La posición de Uruguay ayuda a entender cómo funciona el ranking.
El país quedó primero con 99,9 puntos, pero no fue el número uno en ninguno de los cinco pilares. Su ventaja fue la regularidad: GCS señala que se mantiene dentro de los primeros 20 países en cada componente.
En movilidad y ciudadanía obtuvo 97 puntos; en costos e inversión, 96. La residencia que analiza el informe es una vía basada en ingresos: el solicitante debe demostrar ingresos estables y, según la metodología utilizada por GCS, el requisito considerado para 2026 es de unos US$1.700 mensuales.
La particularidad es que la residencia permanente puede concederse directamente, sin una etapa temporal previa. La naturalización, además, puede llegar después de tres años para personas casadas y cinco para solicitantes individuales.
España: qué quiere decir “residencia no lucrativa”
España ocupa el tercer puesto general. Su principal vía para este perfil es la residencia no lucrativa. En términos sencillos, es un permiso para vivir en España sin trabajar allí y demostrando que se cuenta con recursos suficientes para mantenerse.
Puede servir para una persona que vive de una jubilación, de rentas o de otros ingresos y no necesita conseguir un empleo en España. La visa analizada por GCS exige unos €2.400 mensuales de ingresos pasivos para el solicitante principal y no permite trabajar localmente.
España obtiene una de las mejores puntuaciones en calidad de vida y movilidad y ciudadanía, pero queda última entre los 46 países en el componente impositivo. Es decir, el mismo país que resulta muy atractivo para vivir puede ser mucho menos atractivo desde el punto de vista fiscal.
Para los ciudadanos iberoamericanos existe además una ventaja particular: el camino hacia la nacionalidad española puede reducirse a dos años de residencia, frente al plazo general de diez años.
Costa Rica: una residencia pensada específicamente para pensionados
Costa Rica, cuarta en el ranking, utiliza otro mecanismo: la residencia de pensionado.
La diferencia es importante. Mientras Uruguay contempla ingresos y España permite acreditar recursos suficientes sin trabajar, Costa Rica exige una pensión vitalicia.
El requisito analizado por GCS es de al menos u$s 1.000 mensuales. Esa misma pensión puede cubrir al cónyuge y a los hijos menores de 25 años sin que el solicitante tenga que aumentar el monto exigido.
El atractivo está también en su sistema tributario: GCS señala que las pensiones extranjeras quedan fuera de la tributación bajo su sistema territorial y que no existen impuestos sobre patrimonio ni sucesiones.
La contracara es el procedimiento: el estudio le asigna uno de los peores resultados del ranking en esa variable, debido al tiempo que puede demandar la residencia.
Y Argentina: no aparece entre los primeros, pero sí tiene dos fortalezas
Argentina no aparece entre los diez primeros puestos de la clasificación general. Sin embargo, el ranking cambia bastante cuando se dejan de mirar los cinco pilares en conjunto.
El país queda sexto, empatado con Brasil, en Movilidad y Ciudadanía, con 98,5 puntos. En ese componente se combinan la fortaleza del pasaporte y, especialmente, el camino hacia la ciudadanía.
La Argentina también aparece octava en Procedimiento, con 87,4 puntos, dentro de un grupo encabezado por Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Albania, Cabo Verde y Brasil.
El informe destaca además una característica particular de la Argentina: un plazo de alrededor de dos años para acceder a la naturalización, uno de los más cortos entre los 46 países analizados.
Argentina no aparece entre los mejores destinos en el ranking general, pero sí resulta competitiva cuando la pregunta es qué tan accesible es obtener una nueva ciudadanía o qué tan favorable es el procedimiento de residencia. De hecho, cuando GCS cambia el peso de las variables para analizar distintos perfiles de solicitantes, también modifica el resultado del índice. Para el perfil de family relocation —mudanza familiar—, la consultora pondera especialmente la rapidez del trámite, la posibilidad de incluir familiares y la calidad de vida, además del costo. Con esos criterios, los cinco programas mejor posicionados son los de España, Albania, Brasil, Argentina y Uruguay.
Un ranking que cambia según qué busque el jubilado
El propio informe recomienda no quedarse solamente con la clasificación general.
Cuando GCS modifica la importancia de los cinco pilares según el objetivo del solicitante, el resultado cambia. España lidera los perfiles centrados en calidad de vida, movilidad y familia. Emiratos Árabes Unidos encabeza el perfil orientado a impuestos.
La conclusión de la consultora es que el ranking debe utilizarse como punto de partida y no como una respuesta universal.
Para un jubilado que quiere pagar menos impuestos, la pregunta será una. Para quien busca una segunda ciudadanía, otra. Para quien quiere mudarse con hijos o padres, otra. Y para quien simplemente busca un lugar con mejores condiciones de vida, otra.