En la antesala de la discusión por la reforma laboral en la Argentina, la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, planteó que la inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura para convertirse en una fuerza de transformación inmediata, profunda y desigual.

La economista búlgara recordó así su advertencia que dejó en la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos. Allí alertó que la IA impactará en los próximos años sobre el 60% de los empleos en las economías avanzadas y el 40% a nivel global. “Esto es como un tsunami que golpea el mercado laboral”, resumió.

Georgieva habló de un escenario global más volátil, atravesado por crisis recurrentes, tensiones geopolíticas, cambio tecnológico acelerado y un orden cada vez más multipolar. En ese contexto, la IA aparece como un factor que potencia —“pone en esteroides”, en sus palabras— transformaciones económicas y sociales que ya estaban en marcha.

Abrió la primera fábrica que fabrica celulares con inteligencia artificial y sin humanos trabajando. Foto: Xiaomi

El problema, advirtió, es que ese shock no se reparte de manera pareja. “El abanico de oportunidades puede abrirse a favor de algunos, pero no de otros”, señaló, al tiempo que cuestionó la complacencia frente a tasas de crecimiento que considera insuficientes y una deuda global que ronda el 100% del PBI. Para Georgieva, un crecimiento débil combinado con una revolución tecnológica acelerada profundiza los riesgos de desigualdad dentro de los países y entre ellos.

Las 3 tendencias del mercado laboral con la IA

Al bajar el análisis al mercado laboral, la directora del FMI identificó tres tendencias claras.

La primera es una transformación masiva de la demanda de habilidades.

La segunda, que ya se observa en el nivel micro: en las economías avanzadas, uno de cada diez empleos está siendo “mejorado” por la IA y esos trabajadores reciben mejores salarios. Ese mayor ingreso, explicó, derrama sobre la economía local, impulsa el consumo y puede incluso generar un leve aumento del empleo total.

Las tareas que se eliminan, enfatizó la titular del FMI, suelen ser las de los puestos de entrada, lo que dificulta la inserción laboral de los jóvenes. Por otro, los empleos que no se ven alcanzados por la IA tienden a perder poder adquisitivo, lo que pone presión directa sobre la clase media. “Inevitablemente se verá afectada”, advirtió.

La tercera y principal preocupación del FMI es la ausencia de salvaguardias. “Esto se está moviendo muy rápido y no sabemos cómo hacerlo seguro, no sabemos cómo hacerlo inclusivo”, sostuvo Georgieva, y lamentó que el debate global todavía no haya incorporado con suficiente profundidad esa dimensión.

“Despierten, la IA es real y está transformando nuestro mundo más rápido de lo que podemos manejar”, remarcó.

La regulación de la IA y la posición del Gobierno de Milei

Ese pedido por debatir sobre los efectos de la IA contrasta con la mirada del ministro de Desregulación de la gestión de Javier Milei, Federico Sturzenegger, quien, también desde Davos, planteó una postura abiertamente reacia a regular la inteligencia artificial.

2026 World Economic Forum / Boris Baldinger

Según su visión, en Argentina no existe una ley específica de IA y el objetivo debería ser que no aparezca una. “Mi única tarea en este momento con la ley de IA es que no aparezca ninguna ley de IA. Queremos en Argentina asegurarnos y dar el mensaje de que no queremos regular la IA", resaltó.

Para el ministro, si la IA reduce la información asimétrica —por ejemplo en el sector financiero—, la regulación podría incluso volverse innecesaria.

Sturzenegger sostiene que hay que resistir la tentación de regular de manera preventiva frente a posibles errores o incidentes vinculados a la IA. Lo compara con lo que llama el “efecto Baltimore”: un accidente puntual que deriva en un endurecimiento generalizado de normas -denominado así por al barco que chocó contra un puente en esa ciudad, un ejemplo que el ministro utiliza regularmente-.

En su criterio, la regulación debería llegar solo después de que surja un problema concreto y no como respuesta a riesgos hipotéticos.

Además, plantea que la IA podría ser una herramienta para avanzar en la desregulación, no mediante la reescritura de normas sino eliminando aquellas que, según afirma, fueron creadas para proteger intereses específicos y bloquear la competencia. En ese marco, su enfoque apunta a usar la tecnología como aliada de un mercado más libre, incluso en el terreno laboral.

Misión del FMI y reforma laboral en Argentina

El contraste entre el llamado global del Fondo y Buenos Aires se da en un contexto en el que Argentina se encamina a discutir una nueva reforma laboral. Mientras el FMI advierte sobre un shock tecnológico que amenaza con profundizar desigualdades y reclama salvaguardias para proteger a los trabajadores más expuestos, el Gobierno argentino apuesta a evitar regulaciones preventivas y a dejar que la innovación avance con la menor interferencia posible.

En los próximos días, el FMI enviará una misión a Buenos Aires para analizar el cumplimiento de las metas del programa y el avance de las reformas. Pero el foco está puesto en si se “simplifica” la forma de contratación y despidos -en el nombre de la desregulación y la supuesta creación de empleo- y no en el debate global sobre la IA.