El Sector Público Nacional registró nuevamente superávit fiscal en agosto. En lo que va del año, el resultado primario acumuló un 1,1% del PBI, mientras que el financiero trepa a 0,2%.

En agosto, el resultado primario fue de $ 1,9 billones, mientras que el financiero fue de $ 635.529 millones.

En relación con el mismo mes del año pasado, el resultado financiero tuvo un aumento del 62,8%, mientras que el gasto se contrajo un 0,5% interanual.

“Las transferencias a universidades, las prestaciones del PAMI, la Asignación Universal por Hijo y las pensiones no contributivas registraron incrementos reales de 9,7%, 4,9%, 4,7% y 4,2%, respectivamente”, explicó el ministro de Economía, Luis Caputo.

El ministro agregó que “desde el inicio de la gestión, el orden fiscal se alcanzó mediante la reducción del gasto público, habiendo llevado adelante en simultáneo una reducción de impuestos acumulada equivalente a alrededor de 3% del PIB. Tal como prevé el Proyecto de Presupuesto 2027, el SPN alcanzará el año que viene un superávit financiero cumpliendo con todas sus obligaciones por cuarto ejercicio consecutivo, algo inédito en la historia del país”.

El gasto en agosto trepó a $ 13 billones, un aumento del 32,9% interanual.

Las prestaciones sociales demandaron $ 8 billones, tras registrar un aumento interanual de 33,7%, levemente por encima de la inflación registrada para el mismo período (33,5%).

El gasto en jubilaciones, la mayor parte del gasto primario total, creció por debajo de la inflación al trepar 30,2%. Estas partidas ajustan automáticamente por la inflación de dos meses atrás.

Las transferencias corrientes demandaron $ 3,6 billones, luego de aumentar 41,3%. Los fondos destinados a universidades aumentaron 46,4%, lo que los llevó a superar los $ 499.000 millones, en línea con la orden de cumplir con la ley de Financiamiento Universitario. De cara a 2027, las universidades plantearon que necesitan un presupuesto 51% superior al asignado en el texto enviado al Congreso.

Las remuneraciones demandaron $ 1,6 billones, tras registrar una caída real (el aumento nominal fue del 24%).

Por su parte, los subsidios económicos demandaron $ 1,2 billones, un aumento del 36,7% interanual, explicado en parte por los mayores costos internacionales de la energía a partir del conflicto en Irán, que empujaron los subsidios a la energía, mientras que los de transporte crecieron en línea con la inflación.

El gasto en capital creció 90,3% interanual, pero se ubicó en $ 403.965 millones. Destacaron las obras viales vinculadas al CONEA y la reactivación de las tareas del complejo hidroeléctrico La Barrancosa- Condor Cliff.

Las transferencias a provincias crecieron un 62,5%, explicado en gran parte por las mayores transferencias para salud (+401,5%) y seguridad social (+114,3%).

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