Tras un 2025 complicado en términos de ingresos, principalmente por la alta base de comparación que implicó el 2024, el Gobierno consiguió mantener el superávit y repetir este resultado positivo por segundo año consecutivo.
Así es que en 2025 anotó un superávit primario de aproximadamente a 1,4% y un resultado financiero del 0,2% del PIB, respectivamente.
Aunque los especialistas habían diagnosticado que veían complicado un superávit financiero, el Gobierno lo volvió a lograr.
En principio, esto marcaría una caída con respecto a los números alcanzados en 2024. Alli, el superávit primario había sido del 1,8%, y el financiero, de 0,3% del PBI.
El superávit primario para el año acumuló $11,7 billones, mientras que en el frente financiero sumaron $1,4 billones.
En el último mes del año, la situación suele ser más compleja en términos de gastos, principalmente por el pago de aguinaldos.
Es por eso que, en diciembre, se registró déficit en el resultado primario por $ 2,8 billones y en el financiero por $ 3,2 billones.
“Se trata de la primera vez que se alcanzan dos años consecutivos de superávit financiero base caja desde 2008, y la primera de la serie histórica que comienza en 1993, obteniendo dicho resultado cumpliendo con la totalidad de los servicios de la deuda pública del Sector Público Nacional”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, en sus redes sociales tras comunicar el resultado.
En comparación con 2023, el gasto primario fue un 27% inferior en términos reales. “No obstante, esta reducción se alcanzó protegiendo el gasto en programas sociales sin intermediarios destinados a los sectores más vulnerables. El gasto social en AUH y Tarjeta Alimentar se incrementó 43% en términos reales en la comparación diciembre 2025 vs diciembre 2023, representado un 92% de la canasta básica alimentaria vs un 55% en diciembre 2023″, agregó Caputo.
Además, subrayó que el superávit se alcanzó tras una reducción de impuestos equivalente al 2,5% del PBI en los últimos dos años.
“Durante diciembre de 2025 se produjo una nueva reducción de derechos de exportación de 2 p.p. para los complejos soja, trigo y cebada y de 1 p.p. para los complejos maíz, sorgo y girasol”, sumó.
“El ancla fiscal es un pilar fundamental del programa económico desde el primer mes de gestión, y que se encuentra cristalizado en el Presupuesto 2026″, concluyó el ministro.
El resultado positivo de 1,4% del PBI para el superávit primario quedó cerca de la meta acordada con el FMI para alcanzar un superávit de 1,6% en 2025. Esta modificación, sin embargo, surge del compromiso del Gobierno de extender en 0,3 puntos la meta original era de 1,3%. El FMI adhirió luego al nuevo objetivo, pero planteó que un superávit de 1,6% sería bueno para preservar el ancla fiscal.
Sin embargo, al observar las metas cuantitativas acordadas con el FMI, el Gobierno alcanzó a cumplir la meta. Es que en la revisión de agosto se estipula una meta de superávit de $10,8 billones, por abajo del resultado primario obtenido por el Gobierno.
Desde el Ministerio de Economía sostienen que la meta comprometida era el 1,3% incluida en la firma del acuerdo de abril y no el 1,6% comprometido en la primera revisión, firmada en agosto pasado.
Diciembre
En diciembre, los ingresos alcanzaron los $12 billones, un 22,3% más en términos nominales que en diciembre de 2024, ubicándose los mismos por abajo de la inflación para el mismo período (31,5%).
Los recursos tributarios mostraron un aumento del 24,8%. El impulso lo dieron débitos y créditos, que aumentaron 43,3%, derechos de importación (43,3%), aportes y contribuciones a la seguridad social (31,1%), Ganancias (28,4%) e IVA (26%). Solo dos de los cinco tributos que impulsaron la recaudación tuvieron subas por encima de la inflación.
“Cabe señalar que la comparación interanual en el total de recursos tributarios se ve afectada por la vigencia de impuestos que fueron reducidos a lo largo del 2025″, dijeron desde el Palacio de Hacienda.
Los gastos ascendieron a $ 14,9 billones, un 33,8% más en la comparación interanual. Las prestaciones sociales demandaron $ 10 billones (un 39,4% más), mientras que las remuneraciones, $ 1,8 billones.
Las transferencias corrientes alcanzaron los $ 4,2 billones y los subsidios económicos $ 957.213 millones, con crecimientos muy por debajo de la inflación respecto de 2024.
Pasado que “condena”
El presidente Javier Milei suele enfatizar que Argentina tiene un mal “track record” en cuanto a su equilibrio fiscal.
Solo recaudó más de lo que gastó en 10 de los 122 años de su historia económica. En este caso, con el 2025, serían 11 años en que logra la meta.
En términos comparados, Argentina figura entre los países con mayor persistencia del déficit en los últimos 70 años, con el agravante de contar con menos acceso al financiamiento estable.
Si se hiciera un ranking al respecto, la mayoría de los analistas coinciden que Argentina estaría en una suerte de “top 3″ de países cuyo déficit es casi crónico.
Brasil e India también muestran déficits prolongados, aunque con mayor capacidad para financiarlos y, en el caso brasileño, con superávits primarios en algunos períodos que no alcanzaron para eliminar el déficit financiero total.