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La recuperación de la actividad económica todavía no logra traducirse en una mejora del empleo privado registrado. Mientras distintos indicadores muestran que la economía dejó atrás la fuerte contracción de comienzos de la gestión de Javier Milei, el mercado laboral formal continúa exhibiendo señales de debilidad y acumula una pérdida significativa de puestos de trabajo.
Esa es una de las principales conclusiones que surge del último informe Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones, elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
Según el trabajo coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, el empleo asalariado formal privado volvió a caer en abril y acumula una pérdida de aproximadamente 235.000 puestos de trabajo respecto de noviembre de 2023.
El dato adquiere relevancia porque ocurre en un contexto en el que la actividad económica ya logró recuperar terreno. De acuerdo con el informe, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 el nivel de actividad, medido por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), se ubicó 2,2% por encima del nivel existente al inicio del actual gobierno, mientras que el empleo privado formal retrocedió 2,2%.
“La actividad económica se recuperó de la contracción previa, pero eso no se reflejó en el empleo”, explicó Maurizio en diálogo con El Cronista.
La investigadora señaló que históricamente ambas variables suelen moverse en la misma dirección, pero que durante los últimos meses comenzó a observarse un fenómeno diferente.
“Lo que uno supone, y generalmente se comprueba, es que si cae el nivel de actividad seguramente eso va a tener una caída en el nivel de empleo. Pero ahora vemos situaciones distintas”, afirmó.
Sectores que crecen, pero no generan trabajo
El informe muestra que una parte de la explicación se encuentra en la composición sectorial de la recuperación.
Por un lado, actividades como industria, comercio y construcción continúan mostrando dificultades y registran pérdidas de empleo asociadas a una menor dinámica económica.
Pero también aparecen sectores donde la producción avanza mientras el empleo sigue retrocediendo. “Hay otros sectores, como minería o servicios financieros, donde cae el empleo a pesar de que el nivel de actividad económica está aumentando”, señaló Maurizio.
Los datos del estudio reflejan ese comportamiento. En la comparación interanual, la minería exhibió un aumento de la actividad cercano al 16%, pero el empleo formal del sector mostró una caída superior al 5%. Algo similar ocurrió en la intermediación financiera, donde la actividad avanzó alrededor de 9% mientras el empleo retrocedió 3,7%.
La industria manufacturera también presentó una combinación llamativa: la actividad creció 4,6% frente a un año atrás, pero el empleo disminuyó 4%.
“Lo que queremos mostrar es que no es solo que el empleo no crece porque los sectores no crecen. Aun creciendo, no se está generando el volumen de empleo suficiente”, resumió la especialista.
Industria y comercio siguen liderando las pérdidas
Más allá del fenómeno de desacople, la destrucción de empleo continúa concentrándose en algunos sectores tradicionales.
En abril, la industria y el comercio volvieron a encabezar la pérdida de puestos de trabajo y se mantienen como las actividades más afectadas desde septiembre de 2025.
En el caso industrial, el informe destaca una tendencia negativa persistente. Desde septiembre de 2023 se perdieron cerca de 81.000 empleos formales en el sector, de los cuales alrededor de 48.000 correspondieron a los últimos doce meses.
La construcción, en tanto, mostró cierta estabilización tras las fuertes caídas registradas durante buena parte de 2024 y 2025. Sin embargo, el nivel de empleo continúa entre los más bajos de toda la serie histórica, con unos 90.000 puestos menos que en el pico alcanzado en mayo de 2023.
El salario mínimo sigue perdiendo poder de compra
El estudio también advierte sobre el deterioro del salario mínimo, vital y móvil.
Durante junio volvió a registrar una caída real de 0,6%, prolongando una secuencia de retrocesos que comenzó meses atrás.
De acuerdo con los cálculos del IIEP, entre noviembre de 2023 y junio de 2026 el salario mínimo perdió 40% de su poder adquisitivo.
La magnitud del deterioro llevó a que el salario mínimo real se ubique por debajo del nivel registrado antes de la crisis de la convertibilidad y represente apenas un tercio del máximo alcanzado en septiembre de 2011.
El informe muestra una situación diferente para los salarios promedio del empleo privado registrado. Aunque tuvieron retrocesos en marzo y abril y los datos preliminares anticipan una nueva baja en mayo, su nivel todavía se mantiene levemente por encima del registrado en noviembre de 2023.
La comparación entre actividad, empleo y salarios permite observar una recuperación desigual: mientras la economía logró recomponerse y las remuneraciones formales recuperaron parte del terreno perdido, el empleo privado registrado continúa sin encontrar una tendencia sostenida de crecimiento.