En el marco de la visita del presidente Petr Pavel, el Gobierno y la Cámara Argentina de Comercio (CAC) destacaron la “ventana de oportunidad” para diversificar las exportaciones.
Las exportaciones a República Checa crecieron un 31,8% en 2025 hasta los u$s 12,5 millones, pero están lejos del promedio de u$s 49 millones registrado en la década anterior.
Durante el encuentro “Negocios con la República Checa”, organizado por la CAC, funcionarios y empresarios coincidieron en que el potencial de crecimiento es “enorme”, pero requiere un salto de calidad en la canasta exportadora argentina.
Si bien el intercambio bilateral alcanzó los u$s 218 millones en 2025 (una mejora del 14% respecto al año anterior), los números esconden una brecha estructural. El análisis técnico refleja que el intercambio creció un 10.337% entre 1993 y 2025, pero este dinamismo fue traccionado casi exclusivamente por las importaciones desde el país europeo.
En 2025, Argentina compró bienes checos por u$s 205 millones (+13,1% interanual), liderados por manufacturas de alto valor agregado como bombas inyectoras (8,2%), radiadores para autos (2,5%) y filtros industriales.
Las ventas locales totalizaron u$s 12,5 millones. Aunque crecieron un 31,8% frente a 2024, todavía se ubican un 75% por debajo del promedio de u$s 49 millones registrado durante la década pasada (2010-2019).
Actualmente, la oferta exportable argentina se mantiene primarizada: la lana (28,8%), el maní (8,5%) y la yerba mate (6,2%) concentran la mayor parte de los envíos.
Apuesta a la complementariedad
“Existen entre Argentina y Chequia múltiples oportunidades de complementación”, sostuvo Ángel Machado, secretario de la CAC.
“Por un lado, Argentina cuenta con abundantes recursos naturales, un sector agroindustrial altamente competitivo, un creciente desarrollo en energía y minería, como también una economía del conocimiento en expansión”, dijo y agregó que “por otro lado, Chequia se destaca por su avanzada industria manufacturera, su capacidad tecnológica, su ingeniería de precisión y su fuerte integración en cadenas de valor europeas”.
En sintonía, el canciller Pablo Quirno dijo que “la ventana de oportunidad está abierta ahora”. Para el funcionario, “la relación económica entre la Argentina y la República Checa tiene margen para crecer en serio”.
“Quien entienda antes la magnitud del cambio, llegará antes a los proyectos. Quien espere demasiado, llegará cuando otros ya hayan tomado posición”, advirtió.
El Tratado UE-Mercosur como “motor”
El presidente Petr Pavel fue el encargado de poner la mirada en el marco regulatorio global. El mandatario recordó que la relación económica se remonta a un siglo atrás —cuando en 1925 industriales checos llegaron al país por el sector del cuero.
“Somos un aliado de negocios confiable y uno de los países más industrializados de Europa”, declaró, a la vez que remarcó las bondades de la cooperación entre naciones:“No hay ningún país en el mundo que pueda enfrentar dificultades solo”, mencionó.
De cara a la entrada en vigencia del acuerdo Unión Europea-Mercosur, Pavel fue enfático sobre el futuro del bloque: “El acuerdo permitirá beneficios comerciales con menos burocracia”, dijo.
Por último, alentó a “construir una asociación que nos beneficie tanto a República Checa como a Argentina”.
Bajo esta premisa, la firma de un nuevo Memorándum por parte de la CAC busca que el flujo de bienes deje de ser una relación de compra-venta de insumos para convertirse en una asociación de valor agregado.
En materia de oportunidades comerciales, la hoja de ruta bilateral pone el eje en cuatro pilares. Minería y Energía; Industria 4.0; Economía del Conocimiento e Infraestructura.