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Mientras el Gobierno de Javier Milei profundiza su alineamiento político con Estados Unidos, la estrategia comercial del Mercosur y buena parte del sector privado local, avanza silenciosamente hacia Asia.

Al margen del vínculo con China, países como India, Vietnam, Japón, Corea del Sur y Singapur concentran una demanda creciente de alimentos, minerales e inversiones y aparecen como los próximos destinos para ampliar las exportaciones argentinas.

Según el informe de Biglobal, Asia continuará siendo uno de los principales motores del crecimiento de la demanda agroalimentaria mundial.

Las proyecciones de la OCDE y la FAO indican que los países de ingresos medios bajos, encabezados por India y las economías del Sudeste Asiático, explicarán el 39% del crecimiento mundial del consumo agrícola y pesquero durante la próxima década, impulsados por el crecimiento demográfico, la urbanización y el aumento de los ingresos.

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Al mismo tiempo, las economías asiáticas buscan ampliar y diversificar su red de proveedores para fortalecer la seguridad de abastecimiento.

Para la Argentina, ese escenario representa una oportunidad que excede al complejo agroexportador: también alcanza a la minería, la energía y los servicios basados en el conocimiento.

Una agenda que avanza

El movimiento también refleja un cambio en la estrategia de inserción internacional del Mercosur. Mientras el bloque avanza con la implementación del acuerdo con la Unión Europea y el Gobierno impulsa una mayor apertura comercial, las negociaciones con Asia comenzaron a ganar velocidad.

Con Vietnam, el Mercosur inició en agosto la primera ronda de negociaciones para un Acuerdo de Comercio Preferencial, coordinada por la Argentina. El objetivo es reducir aranceles, facilitar el comercio y establecer reglas comunes en materia sanitaria y de origen.

Con India, el bloque anunció en septiembre el comienzo de las negociaciones para ampliar el acuerdo preferencial vigente desde 2009, mientras ambas partes también avanzan en la incorporación de certificados de origen electrónicos para agilizar el comercio.

En el caso de Japón, las negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica fueron lanzadas formalmente este año, con el objetivo de ampliar el acceso a mercados agrícolas y promover inversiones. Monitor N9 2026 Biglobal

Con Corea del Sur, el proceso permanece estancado desde 2021, aunque Brasil impulsó recientemente un grupo de trabajo para intentar reactivar las conversaciones entre el Mercosur y ese país. Paralelamente, Buenos Aires y Seúl firmaron este año un memorando de cooperación en minerales críticos, orientado a promover inversiones vinculadas con la cadena de valor del litio.

La situación de Singapur es diferente. El tratado de libre comercio firmado entre el Mercosur y ese país en 2023 ya está vigente para Paraguay, Uruguay y Brasil. La Argentina lo aprobó mediante la Ley 27.819, aunque todavía resta completar los procedimientos internacionales para su entrada en vigor.

India y Vietnam, los grandes compradores

Entre los cinco mercados analizados, India y Vietnam concentran la mayor parte de las exportaciones argentinas, indicó el informe de la consultora que dirige Marisa Bircher.

India importó bienes por u$s 752.597 millones durante 2025 y compró productos argentinos por u$s 5472 millones. Sin embargo, la relación comercial continúa altamente concentrada: los aceites de soja y girasol representaron más del 80% de las ventas argentinas, por lo que uno de los desafíos pasa por ampliar la oferta exportable hacia otros productos agroindustriales.

La mejora de las exportaciones permitiría aliviar parcialmente la restricción externa

Vietnam, por su parte, adquirió productos argentinos por u$s 2731 millones. La harina y los pellets de soja, junto con el maíz, explicaron el 85,1% de esas exportaciones. El país combina una industria manufacturera altamente integrada al comercio internacional con una fuerte demanda de granos e insumos para alimentación animal, un perfil que complementa la oferta argentina.

Japón y Corea del Sur: inversiones además de comercio

En Japón y Corea del Sur, el potencial no pasa únicamente por las exportaciones de alimentos.

Japón constituye un mercado de alto poder adquisitivo que importó bienes por US$ 756.000 millones en 2025. Sin embargo, la Argentina apenas le vendió u$s 296 millones, principalmente langostinos, calamares, jugos y miel, mientras importó u$s 1425 millones en vehículos, autopartes y otros productos industriales.

Al mismo tiempo, el país asiático mantiene una presencia relevante en la industria argentina. Toyota continúa siendo uno de los principales inversores del sector automotor, mientras Toyota Tsusho participa del proyecto de litio Olaroz. El stock de inversión japonesa alcanzó u$s 2634 millones al cierre del primer trimestre de 2026.

Corea del Sur presenta una lógica similar. Más allá de un comercio bilateral relativamente reducido, el informe destaca el crecimiento de las inversiones vinculadas con el litio. El proyecto Sal de Oro, de POSCO, supera los u$s 2000 millones de inversión anunciada, mientras que el stock de inversión coreana en la Argentina llegó a u$s 1747 millones en marzo de este año.

Singapur, una plataforma para llegar al resto de Asia

Más que un gran comprador de productos argentinos, Singapur aparece como una puerta de entrada al resto del continente.

El país importa más del 90% de los alimentos que consume, mantiene una economía altamente abierta y funciona como uno de los principales centros logísticos y financieros de Asia.

El informe señala que, además de las oportunidades para exportar alimentos, puede transformarse en una plataforma para que empresas argentinas expandan sus operaciones hacia otros mercados de la región.

Actualmente, compañías como Tenaris, Bagó, Peñaflor y Globant ya desarrollan actividades en Singapur, mientras firmas singapurenses mantienen inversiones en minería y manufactura en la Argentina.

El informe concluye que Asia continuará ampliando su peso en la demanda mundial de alimentos y que las economías de la región buscarán reducir su dependencia de un número limitado de proveedores.

Desde Biglobal, destacaron que para la Argentina ese proceso abre una ventana para diversificar mercados y fortalecer su inserción internacional.