En vísperas del Tedeum del 25 de Mayo y el temor a un nuevo reto público de la Iglesia católica por la situación social con Javier Milei y su gabinete presente, la Casa Rosada comenzó a desplegar señales de distensión. La expectativa que despertaron los tuits del Presidente y el canciller Pablo Quirno ante una posible visita a la región y a la Argentina del papa León XIV puede decodificarse en esa dirección. Por ahora, nadie confirma de forma oficial que el viaje vaya a tener lugar en el mediano plazo.
Luego de meses de fuerte tensión política y discursiva con las autoridades eclesiásticas, la expectativa creciente por una eventual visita del papa León XIV a la Argentina apareció en ese contexto como una oportunidad para recomponer un vínculo que permanece atravesado por la desconfianza mutua. La secuencia política y diplomática de las últimas horas fue leída en Balcarce 50 y en ámbitos eclesiásticos como un intento de reabrir canales de diálogo.
Ayer, autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina mantuvieron una reunión en el Palacio San Martín con el canciller Pablo Quirno, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello y el flamante secretario de Culto, Agustín Caulo para conversar sobre distintos temas de la agenda social.
Según difundió oficialmente la propia Conferencia Episcopal en redes sociales, del encuentro participaron el presidente del Episcopado, monseñor Marcelo Colombo; el secretario general, monseñor Raúl Pizarro; y el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.
En línea con esa noticia, el propio Quirno publicó al mediodía de hoy su sugestivo mensaje en X que disparó especulaciones sobre una posible visita papal a la región y particularmente a la Argentina.
“Vine a reunirme con el Presidente @JMilei para darle ‘la Buena Noticia’ que hará feliz a todo el pueblo argentino. Solo resta definir la fecha… qué linda Primavera…!”, escribió el canciller. Minutos después, Javier Milei replicó el mensaje utilizando emojis de leones, una referencia ambigua, que suele utilizar para identificarse a sí mismo pero que también funciona como alusión directa al papa León XIV.
Aunque en el Gobierno evitan confirmar oficialmente una visita, el movimiento alimentó expectativas sobre una posible gira latinoamericana del pontífice que incluiría Argentina, Uruguay y Perú durante noviembre. Tampoco en la Conferencia Episcopal Argentina dan por confirmado el viaje, mucho menos la fecha que circula de noviembre. Optan por la cautela.
“Tenemos la expectativa de una posible y eventual visita del Papa León a países de América Latina como incluso él lo ha manifestado. No tenemos ninguna confirmación oficial de la Santa Sede, quien es la que anuncia una visita Papal a un país”, se atajan fuentes eclesiásticas.
La versión de la visita se originó esta vez en Uruguay. Según datos publicados en medios de aquel país, el intendente de Florida y exembajador Carlos Enciso aseguró que León XIV visitaría el Santuario de la Virgen de los 33 durante la primera quincena de noviembre y sostuvo que el cronograma incluiría además Argentina y Perú.
Sin embargo, la propia Conferencia Episcopal del Uruguay bajó el tono de las versiones y aclaró en un comunicado oficial que, si bien existe “una alta probabilidad” de una visita papal, “al día de hoy, no contamos aún con una fecha definida”. Una línea parecida a la de sus pares de este lado del Río de la Plata.
Aunque ni desde la Rosada ni desde la Iglesia en Argentina confirman tampoco de manera oficial el viaje del Papa, distintas fuentes reconocen que existen conversaciones abiertas y gestiones en marcha desde hace meses. Una de ellas fue el viaje que Quirno realizó al Vaticano durante el verano con una carta de invitación formal del Gobierno argentino para León XIV.
Antes que ello, tanto Milei en su encuentro con el actual pontífice y antes con Francisco como Nahuel Sotelo cuando se desempeñó al frente de la Secretaría de Culto y Civilización habían transmitido la misma intención de recibir en el país a la máxima autoridad católica.
En paralelo, otro movimiento diplomático relevante comenzará a tomar forma en la primera semana de julio que puede abrir un nuevo canal de diálogo con el Vaticano. Se trata de la llegada del nuevo nuncio apostólico designado para la Argentina, Michael W. Banach.
En una carta enviada a Marcelo Colombo tras su nombramiento, Banach expresó su intención de “procurar que sean cada vez más firmes y eficaces los vínculos de unidad que existen entre la Sede Apostólica y las Iglesias particulares”. El futuro representante del Vaticano también señaló que asume la misión encomendada por el Papa “con alegría y honor” y recordó palabras de León XIV sobre la necesidad de que la Iglesia esté “siempre del lado de los últimos, de los pobres”.
En sectores eclesiásticos interpretan que la llegada del nuevo nuncio puede abrir una etapa de reconstrucción diplomática entre el Gobierno y la conducción de la Iglesia argentina. Desde el verano el cargo estaba vacante tras la mudanza a Europa del religioso nombrado en su momento por Francisco.
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El trasfondo del acercamiento es una relación que se deterioró fuertemente durante el último año y medio. La conducción de la Conferencia Episcopal, encabezada por Marcelo Colombo, incrementó sus cuestionamientos públicos al impacto social del ajuste económico y alertó de forma reiterada sobre el crecimiento de la demanda alimentaria y de asistencia social en parroquias y organizaciones vinculadas a Cáritas.
“Antes nos ayudaba gente en Cáritas que ahora son también gente que nos viene a pedir”, advirtió Colombo en una de sus últimas entrevistas radiales. El arzobispo también cuestionó el deterioro de sectores medios y reclamó bajar los niveles de confrontación política. “Nosotros hablamos de desarmar las palabras y de procurar, cualquiera sea el ciudadano, tratar de comunicarse de modo de no agraviar”, sostuvo.
En una parte de la Casa Rosada, esas intervenciones fueron interpretadas como un posicionamiento político opositor. El malestar creció especialmente luego de que Colombo encabezara reuniones con intendentes peronistas bonaerenses y dirigentes sindicales para analizar el impacto social de la crisis económica en el territorio.
Entonces, en el oficialismo acusaron que parte de la conducción eclesiástica “comenzó a jugar políticamente” y cuestionan la cercanía de algunos obispos con dirigentes del PJ y de las organizaciones gremiales. Por momento, algunos temieron una vuelta al registro original del líder libertario en la campaña de 2023, cosa que no sucedió.
Ese clima explica parte de la expectativa que rodea ahora al próximo Tedeum en la Catedral Metropolitana, donde Milei volverá a compartir escena con uno de los arzobispos de mayor sensibilidad social, Jorge García Cuerva. El religioso viene de oficiar una misa el último fin de semana en la Villa 31 donde cuestionó el mediático operativo “Tormenta Negra” que llevó a cabo la Ciudad en 15 barrios vulnerables.
Desde la Iglesia no disimulan sus diferencias con el Gobierno sobre el diagnóstico social y económico del país. Desde la Casa Rosada apuestan a moderar el tono en medio de un ruido incesante que aqueja a la gestión desde hace meses.