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El Gobierno buscará traccionar la actividad de la construcción, a través de las concesiones de rutas y las privatizaciones. Hay señales que dan cuenta de que el sector dejó de caer y podría empezar a recuperarse. Se trata de un área clave de la economía, considerada como la “madre” de todas las industrias, y con un papel fundamental en la generación de empleo, en un contexto de suba del desempleo.

Desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) llevaron dos propuestas al Ejecutivo para dinamizar más la actividad y que haya un boom de créditos hipotecarios.

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La actividad de la construcción cayó en febrero, según el INDEC. Fue una baja de 1,3% mensual con respecto a enero, y una caída del 0,7% interanual. En el acumulado del primer bimestre, acumula una suba de apenas el 0,3%.

Señales positivas

Hacia adelante, los más optimistas empiezan a mirar otros indicadores. En marzo, el Índice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de los productos para la construcción, registró una suba del 1,3% mensual desestacionalizada y se ubicó 11,1% por encima de marzo 2025. De esta manera, en el primer trimestre los despachos resultaron 2,6% superiores interanuales. Aunque desde Construya indicaron que están a un 25% de los períodos más dinámicos, y que si se “consolida la normalización macroeconómica”, esperan una mejora “gradual” para 2026.

Otro indicador son los despachos de cemento, que tuvieron en marzo un incremento interanual del 11% y quebraron una racha de cuatro meses consecutivos de caídas, de acuerdo a la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP).

Los más optimistas en el sector ven otra señal: el ingreso del empresario Marcelo Mindlin, dueño de Pampa Energía, a Loma Negra, principal cementera del país. Los nuevos accionistas realizaron un aporte de capital de u$s 110 millones.

Hace algunas semanas, el ministro de Economía, Luis Caputo, había hecho foco en este sector. “Hay industrias que hoy no florecen, pero van a ser un motor de crecimiento los próximos meses”, afirmó en referencia a la construcción en el Atlantic Council. “En junio van a estar en funcionamiento las obras de los 9000 kilómetros que estamos licitando, por donde circula el 80% del tránsito“, agregó, y anticipó que van a licitar otros 12.000 kilómetros de rutas.

Pesimismo empresario

Hasta ahí las señales positivas. Ante la consulta de cómo está hoy la construcción, Gustavo Weiss, presidente de la CAC, fue contundente: “Mal”, afirmó en diálogo con Pulso Financiero, en El Cronista Stream.

En números, Weiss afirmó que el sector sufrió una contracción del 25% desde el pico de 2023, y aseguró que fue “el que más cayó” de toda la economía. Entre mediados de 2023 y mediados de 2024 se perdieron 120.000 puestos de trabajo registrados. Actualmente, cuentan con unos 350.000 trabajadores, lejos del pico de 460.000 que supo tener.

Con respecto a las expectativas para 2026, Weiss señaló que la caída se detuvo, pero la actividad está “estabilizada” en un “nivel muy bajo”. Si bien proyectos energéticos (como gasoductos o plantas de GNL) y concesiones viales (9000 km de rutas) generarán empleo, el empresario advirtió que, por su magnitud frente al total del país, no lograrán dinamizar a toda la industria. En tanto, la obra pública seguirá en cero.

Para Weiss, la “única solución definitiva” es la reaparición masiva del crédito hipotecario, dado que existe un déficit de 3,5 millones de viviendas. El problema que remarcan los bancos es que en Argentina no hay mercado de capitales de largo plazo. Por eso, desde la Cámara de la Construcción llevaron al Gobierno dos alternativas.

Una opción sería que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, que posee unos u$s 70.000 millones en activos, sume a su cartera de inversiones hipotecas. Pero esto requiere una ley del Congreso que permita la venta de las acciones de empresas que hoy tiene el fondo.

La otra “caja” que propusieron que podría usarse para securitizar hipotecas es el fondo de cese (FAL) establecido en la última reforma laboral, en la que todas las empresas tienen que aportar fondos para cuando les toque pagar las jubilaciones. Weiss consideró que allí existirá un volumen de fondeo de u$s 2200 millones anuales para créditos hipotecarios. Según sus cálculos, el ahorro de este fondo es del 95% respecto a las indemnizaciones, lo que dejaría un flujo constante para financiar viviendas. También requeriría un cambio en la ley del Congreso.