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La pobreza volvió a subir en el primer semestre y revirtió la tendencia que mostró en el último año y medio.
Para retomar el sendero a la baja, los especialistas advierten que será necesario no solo extender la desinflación, sino también recuperar poder adquisitivo y empleo formal.
En el primer semestre de 2026 la pobreza se ubicó en 32,3%, luego de anotar una suba de 4,1 puntos respecto del semestre anterior y de 0,7 puntos contra el mismo período del año pasado, informó Indec. La indigencia creció, aunque a menor velocidad, y alcanzó al 7,5% de la población.
Así, en los 31 aglomerados urbanos relevados por el instituto estadístico, 9,7 millones de personas se ubicaron por debajo de la línea de la pobreza. Si se extrapola el porcentaje a la población total del país, la pobreza treparía a 15,5 millones de personas.
Además, el 7,5% de las personas se ubicó por debajo de la línea de indigencia, es decir que no alcanzan a tener los ingresos necesarios para cubrir una canasta básica de alimentos. La suba fue de 1,2 puntos porcentuales respecto del semestre anterior, mientras que en la comparación interanual el aumento fue de 0,6 puntos. Esto implica que, a nivel de los aglomerados relevados, 2,2 millones de personas son indigentes. Al extrapolarlo al total de la población, alcanza a 3,6 millones de personas.
Medido a nivel de hogares, el 24,4% se ubicó por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 5,6% no superó la línea de indigencia.
Uno de los datos más relevantes del informe es el de pobreza en la niñez. Según informó Indec, el 44,5% de los menores de 15 años son pobres. En este segmento, la comparación interanual arroja una contracción de 0,9 puntos porcentuales. En el sentido contrario, la cantidad de niños indigentes aumentó 0,8 puntos respecto del primer semestre de 2025, hasta alcanzar al 10,8% de esta población. El salto fue aún más significativo si se lo compara contra el último semestre del año pasado, cuando la indigencia entre los niños fue de 8,6%, más de 2 puntos menos.
Otro dato relevante que informó Indec es la brecha del ingreso promedio de los hogares respecto de las líneas de pobreza indigencia. En el caso de los hogares indigentes, sus ingresos estuvieron en promedio un 33,9% por debajo de la línea de indigencia, mientras que en los hogares pobres esta brecha creció al 35,9%.
El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que “si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 puntos porcentuales y 1,2 puntos en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024. Frente a dicho período, la tasa de pobreza se redujo de 52,9% a 32,3%, en tanto la de indigencia cayó de 18,1% a 7,5%”.
La comparación que hace el ministro es respecto del semestre en el que se dio el pleno impacto de la devaluación aplicada por el oficialismo a pocos días de asumir, que trajo consigo el salto de la inflación hasta superar el 20%.
Desde el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica (ODSA-UCA), explicaron que el dato de pobreza refleja además una tendencia ascendente: “La pobreza pasó de 26,9% en el tercer trimestre de 2025 a 29,9% en el cuarto, a 30,0% en el primero de 2026, y a 34,6% en el segundo trimestre de 2026”.
Por otro lado, marcaron las diferencias con la medición oficial por cuestiones metodológicas, como el cambio en la captación del ingreso de la Encuesta Permanente de Hogares y el uso de una Canasta Básica Total con ponderadores desactualizados, basada en una encuesta de consumo de los hogares de 2004. Por estos motivos, plantean que entre 2022 y 2025 la pobreza se redujo 3,1 puntos, en vez de los 10,9 que indica la metodología oficial. En el caso de la indigencia, la reducción es de 0,5 puntos, en vez de 2,5.
Cambiar la tendencia
La desaceleración de la inflación es uno de los puntos fundamentales para que se retome la baja de la tasa de pobreza.
Para Daniel Schteingart, investigador de Fundar, para que se consolide una baja consistente de la pobreza debe darse una recuperación del poder adquisitivo: “Hoy el poder adquisitivo está estable, con lo cual el segundo semestre probablemente de en línea con el primero. Para revertir la tendencia al alza de la pobreza, se va a necesitar que el poder adquisitivo crezca, y para que crezca necesitas que también lo haga la economía, que viene estancada, y que la inflación siga desacelerando sin que el ancla salarial sea uno de los factores que explique en gran parte la desaceleración de los precios”.
El investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) Leopoldo Tornarolli coincidió en la apreciación, pero insistió en que se debe recuperar el mercado laboral, y en particular el formal.
“En promedio, 3 de cada 4 pesos que reciben los hogares provienen del mercado laboral. Necesitamos crecer de manera sostenida para generar empleo, principalmente registrado”, sostuvo el especialista, que agregó que el crecimiento del empleo informal no cumple el mismo rol.
“Es un arma de doble filo, es un sector que te puede servir como buffer en los períodos iniciales de un proceso de cambio estructural como el que se pretende alcanzar en Argentina, pero en el mediano y largo plazo necesitas que las ganancias de productividad (y con ello la registración) lleguen a todos los sectores, porque no se va a sostener un proceso de crecimiento que únicamente genere empleo informal”, agregó. La explicación de la insistencia es que, si bien hay pobres dentro del empleo registrado, en el empleo informal casi triplica la tasa del anterior.
Otro factor que marcaron desde la UCA sobre las causas del aumento, que puede servir para planificar hacia adelante es la pérdida de “capacidad protectora” de las asignaciones familiares. Esto cobra relevancia en el contexto de que el proyecto de Presupuesto 2027 elimina la actualización por inflación de las asignaciones familiares, incluida la Asignación Familiar por Hijo (AUH).
“La AUH, las jubilaciones y otras prestaciones continúan cumpliendo un papel central, pero su capacidad de compra se debilitó. Las actualizaciones con rezago y la pérdida neta de cobertura de la Prestación Alimentar frente al costo de las canastas redujeron su potencia para seguir bajando la indigencia”, observaron desde la UCA.