Los primeros resultados que arrojaron las medidas anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, para ajustar las cuentas fiscales dejaron expuesta ayer la situación que afrontarán los argentinos a lo largo de los próximos meses.
La devaluación del 54% que se aplicó al peso logró achicar la brecha cambiaria hasta el 30%, con el mayor salto del tipo de cambio nominal desde 1989, un dólar blue planchado y un leve retroceso de los financieros. Y el BCRA sumó u$s 300 millones a sus reservas.
Pero también disparó una corrección generalizada de precios en un país que llegó al paquete de ajuste con un 45% de su población bajo la línea de pobreza y una inflación que ya había alcanzado el pico anual, tras el 12,8% registrado en noviembre.
La nafta le agregó otro 40% al incremento de las últimas semanas para acercarse a la paridad del litro con el nuevo dólar oficial. Los precios de la carne en hacienda aumentaron 50% en una semana, por lo que ya los cortes populares alcanzan los $ 9000 el kilo. Y se esperan subas no menores al 15% en las listas de alimentos básicos, entre otras, que recibirán los supermercados en los próximos días.
Consecuencia de ello, la inflación esperada para diciembre podría alcanzar el 30%, según reconocen en Economía, y ser el puntapié para lo que viene en meses subsiguientes, dado que el ajuste de tarifas por la quita de subsidios anunciada y la actualización en rubros como la medicina prepaga, no podrán aplicarse antes del año próximo.
Sin embargo, en el equipo económico apuestan a que el ajuste fiscal, que incluye suba de impuestos, recorte del gasto estatal, de la asistencia social, de las transferencias a provincias y el freno a la obra pública; será tan brutal que provocará una fuerte recesión con caída del 4,5% en el Producto Interno Bruto en 2024.
Así, estiman que no quedará ni un peso en la calle para el consumo, lo que obligará a bajar precios. Sobre todo, si como piden, se revierte la eliminación del impuesto a las Ganancias,pese a que hace solo tres meses el presidente Javier Milei votó a favor de esa iniciativa por considerar que se trata de un impuesto "inmundo y por ende tiene que ser eliminado".
Una decisión que agravará, particularmente, la situación de la clase media, que por un lado sentirá el impacto pleno en sus gastos de la potenciada suba de precios y, por el otro, los menores ingresos por la mayor presión impositiva.
Se ampliará así la brecha social en los próximos meses, con más argentinos bajo la línea de pobreza y un incremento de la conflictividad ya anticipado por los gremios. Si la inflación no se reduce pronto, el dólar perderá rápido el terreno ganado ayer y el problema será mayor cuando termine el verano.