El análisis de la baja del impuesto a las ganancias de las empresas y su impacto fiscal debe ser autónomo, sin mezclarse con otras cuestiones relativas a la distribución de recursos coparticipables o no coparticipables entre Nación y Provincias. Y puede ser realizado como la evaluación de un proyecto de inversión para el Estado.
La inversión es la baja de recaudación derivada de la reducción de alícuotas y los ingresos futuros están constituidos por el aumento de recaudación derivado exclusivamente de la baja decidida, no, por ejemplo, de la surgida por mayor actividad económica general. El aumento de recaudación imputado debe ser el surgido de la mayor base imponible derivada de mayor formalidad, de mayor ganancia o de una combinación de ambas.
En este caso concreto incorporado en el proyecto de ley de modernización laboral, lo primero que debe calcularse es la recaudación anual resignada por la Nación y por las provincias y CABA. Según mis cálculos, el costo fiscal anual directo de la propuesta es de 0,22% del PBI (en moneda de hoy $ 1,9 billones) y va a empezar a impactar recién en el año 2027, en caso de que la reforma se apruebe con vigencia a partir del 1 de enero de 2026.
Esto es así porque las empresas van a tributar el saldo correspondiente a 2026, a partir de mayo de 2027. El costo fiscal anual directo se distribuye 0,09% del PBI ($ 800.000 millones) para Nación y 0,13% del PBI ($ 1,1 billones) para provincias y CABA, equivalente al 2% del total de transferencias automáticas nacionales que reciben por año.
Ahora bien, lo incierto es cuánto y cuándo va a aumentar la base imponible de ganancias. Un cálculo sencillo permite afirmar que la recaudación anual del impuesto a las ganancias de las empresas debería aumentar un 10% real, para recaudar un extra anual de 0,22% del PBI, es decir para compensar la recaudación resignada por la baja de alícuotas.
Dada la incertidumbre, resulta interesante identificar y cuantificar los escenarios alternativos que existen:
El escenario ideal, denominado 1, es que, en el propio año 2027, las empresas, dada una suba de base imponible de ganancias de 2026 a raíz de la baja de alícuotas, paguen un impuesto incremental igual a la pérdida derivada de la baja de alícuotas. En este caso no hay pérdida fiscal. Este sería el escenario extremo optimista, en el que tanto Nación como Provincias no verían disminuida la recaudación del impuesto a las ganancias.
El escenario 2 refleja el caso en el que la baja de alícuotas no tiene efecto en la recaudación. Es decir que todos los años se tendría una pérdida de recaudación equivalente al 0,22% del PBI. Este sería el escenario extremo pesimista.
El escenario 3 es uno intermedio, en el que se supone que la recaudación extra aumenta a razón de un cuarto de la pérdida por año (0,055% del PBI), recuperándose la recaudación puesta en juego recién en el año 4 (2030). En este caso hay un periodo en que la recaudación va a caer y luego se va a recuperar, generándose la necesidad de financiamiento, si el nivel de gastos y de ingresos restantes se mantienen constantes.
Una compensación a Provincias derivada de un cambio permanente de la distribución de la recaudación de un impuesto nacional implica suponer que el escenario vigente va a ser el escenario 2. Es decir, se supone que la baja de alícuotas va a generar una baja permanente de recaudación del impuesto a las ganancias.
¿Se puede financiar la pérdida fiscal anual directa de las Provincias a raíz de la baja de alícuotas?
El ejercicio realizado permite incorporar al análisis tanto la mayor recaudación derivada de la baja de alícuotas como la derivada de un mayor PBI real.
Tomando el escenario 3, cuyo supuesto es que la recaudación de ganancias aumenta a razón de 0,055% del PBI por año, puede apreciarse que en el año 2027 el costo fiscal neto de la reforma es de 0,165% del PBI, 0,10% del PBI para Provincias y CABA y 0,065% del PBI para Nación. En el año 2028, el costo bajaría a 0,11% del PBI.
En el año 2029 sería de 0,055% del PBI. En el año 2030 el costo fiscal neto sería 0. En el 2031 ya habría un aumento neto de recaudación del 0,055% del PBI. En el 2023 uno del 0,11% del PBI.
Para las Provincias y CABA, el costo fiscal específico sería de 0,10% del PBI en 2027, del 0,064% del PBI en 2028, del 0,031% del PBI en 2029 y 0 en 2030. Es decir que el bache financiero sería de 0,195% del PBI, algo así como $1,7 billones en moneda actual.
Si se quiere implementar un mecanismo lógico, habría que definir un nivel de crecimiento anual base para la recaudación real de ganancias en función del crecimiento de la economía, por ejemplo 4%.
A los efectos de la negociación política, en el flujo de fondos de la baja de impuestos debería incorporarse como ingresos extras solamente a los que excedan el crecimiento base (esta sería la recaudación extra derivada de la baja de alícuotas). Pero, se reitera que está la posibilidad que todo aumento de la recaudación de ganancias sea considerado como ingreso extra, para contrastar contra el costo anual de 0,22% del PBI.
El análisis realizado intenta aportar elementos para la discusión del capítulo fiscal del proyecto de modernización laboral. En lugar de cambiar de manera permanente la distribución de la recaudación de un impuesto nacional para compensar recaudación, hay que encontrar un esquema de financiamiento a través del cual Nación financie el costo anual de las provincias durante los primeros tres años (2027-2029) y cobre a partir del año 2030, liberando toda la recaudación coparticipable a partir del año en que todas las provincias y CABA cancelan la deuda.
De esta manera, se concretaría la baja de alícuotas y las Provincias podrían financiar el bache fiscal inicial que puede cuantificarse en aproximarse $ 1,6 billones, teniendo en cuenta 3 años seguidos.
Debe mencionarse que también existen efectos indirectos en la recaudación de otros impuestos nacionales y provinciales, que pueden morigerar el efecto directo inicial de la baja de alícuotas del impuesto a las ganancias. Obviamente, si ya resulta complejo calcular el impacto directo neto en la recaudación de ganancias, mucho más complejo es hacerlo con los indirectos.