Ayer, el riesgo país cerró en 674 puntos básicos. Retomó, muy tímidamente, la tendencia alcista (0,30%) después de un martes que escaló de 675 a 710 -su máximo en un año- y bajó a los 672 con los inició el miércoles.

Falta un año pero, todos los días, ya se habla de las elecciones de 2027. Javier Milei lo reconoció el lunes. “El año que viene es el test del inversor. Están todos haciendo wait & see. Lo entiendo”, dijo.

Falta un año pero, todos los días, ya se habla de las elecciones de 2027.
Falta un año pero, todos los días, ya se habla de las elecciones de 2027.Foto: EFE.

La política potencia esa incertidumbre. El martes, cuandao el riesgo país tocó un pico de 678, hubo quien ironizó: “riesgo kuka literal”. Pero el Gobierno no es ajeno a eso.

“A veces, es necesario hace algo muy disruptivo para cambiar la historia”, reconoce un ejecutivo europeo, de paso por Buenos Aires. La duda existencial de las casas matrices es si Milei y sus ideas son una excepcionalidad o se convertirán la norma en la Argentina.

Más allá de los logros de la macro -reconocidos y, en algunos casos, crecientes-, en la micro, aún, no se ven indicios de que pueda revertirse el humor social en el conurbano, cuya población es la que más sangra por la motosierra y pesa en el 40% de cualquier elección.

Lo que Milei propone no es una corrección, sino un cambio de régimen. Había gente que, con la Argentina anterior, hacía negocios. Y muy buenos. No sólo empresaurios, con privilegios y concesiones. También, financistas. Bolseros, traders y banqueros, que hicieron del pedaleo -público y privado- el gran deporte nacional.

Pero el modelo de la Libertad es exigente. Categoría Iron Man. Mucho más que bicicleta. Algunos, pocos, ya corren. Muchos, todavía, bracean.

Sin saber, siquiera, si les quedarán fuerzas para salir del agua, a la que se (o los) metieron sin estar en condiciones. Eso es lo que volvió a reflejar el EMAE que difundió ayer el Indec.

El Gobierno -por convicción o, tal vez, limitación- no tirará una soga; mucho menos, entrará a ayudarlos. Y eso, también, genera incertidumbre. Y resistencia de aquellos a los que no les conviene cambiar.