En las puertas del segundo debate presidencial y a 17 días de las elecciones, el mundo empresario sigue tratando de encontrar alguna brújula que le despeje el camino ¿Gana Javier Milei en primera vuelta? ¿Gana en el ballotage? ¿Sergio Massa llega seguro a segunda vuelta? ¿Patricia Bullrich está tercera cómoda o el escándalo de Martín Insaurralde le dio un envión que la puede colocar en el sillón de Rivadavia?

Algunas de esas respuestas quieren saber los empresarios. El resto de la sociedad parece estar menos ansiosa, pero los hombres y mujeres de negocios tienen que definir presupuestos y proyectar crecimiento, inflación, precio del dólar, etc. Nada de esto último parece contar con un pronóstico preciso.

Ayer en el Coloquio de IDEA, que se desarrolla hasta hoy en la ciudad de Mar del Plata, los empresarios escucharon y aplaudieron a Bullrich. La sensación es que Patricia es la preferida de un sector contemplado por empleados jerárquicos y dueños de empresas.

Sin embargo, a unas cuadras del Coloquio se realizó una suerte de contracumbre.Juan Nápoli, presidente del Banco de Valores y candidato a senador por La Libertad Avanza, organizó un almuerzo para cerca de 100 empresarios que abandonaron por un momento el Coloquio para trasladarse a un restaurante del centro de Mar del Plata. El motivo fue almorzar con Javier Milei.

El voto a Milei para los empresarios representa algo similar de lo que pasa con el voto a Massa. Es decir, los empresarios que votan a Milei o Massa por lo general no lo admiten.

De todos modos, gane quien gane las elecciones para los empresarios el optimismo es moderado. Se imaginan un 2024 muy duro, con alta inflación y conflictividad social.

Los empresarios también sospechan que al próximo Gobierno no le lloverán los dólares y tampoco tendrá la posibilidad de endeudarse.

"En Wall Street no hay vía libre para ningún Presidente, no hay dólares para un país con las dificultades que presenta la Argentina", resumía en los pasillos de IDEA un banquero con contacto directo en Nueva York.

El panorama está claro que no es el mejor para la Argentina y tampoco para el nuevo Presidente. Las cartas están sobre la mesa. El futuro cercano se dirime entre candidatos que más allá de sus intenciones y propuestas van a tener grandes limitaciones cualquiera sea el que asuma. Este último punto parece ser la única certeza con la que cuentan los empresarios.