La Justicia necesita recuperar credibilidad para que la democracia se fortalezca

El sometimiento a juicio de un ex presidente de la Nación no es algo nuevo en la Argentina. Por la instancia que atraviesa Cristina Kirchner ya pasaron, por ejemplo, Carlos Menem y Fernando De la Rúa, en los últimos años. Pero es indudable que esta aparición en los Tribunales junto a su ex ministro Julio De Vido y el empresario Lázaro Báez, quienes ya se encuentran en prisión por diferentes causas como otros ex funcionarios K, devuelve una imagen de alto impacto político, apenas días después de haber anunciado su precandidatura a la Vicepresidencia,

Sin embargo, el efecto que tendrá en el electorado el comienzo de un enjuiciamiento que se prolongará más allá del paso por las urnas se supone tan difuso como la credibilidad que tiene la Justicia hoy para los argentinos. De hecho, comenzó a menos de una semana de que parte de la sociedad, incluido el Gobierno, le reclamara a la Corte que no se suspenda el proceso. Y tanto ese sector como el que adhiere a la senadora, descree de los jueces según la causa que se invoque, por lo que ya dieron su veredicto judicial y electoral.

En el fondo, como planteó el resultado de la última encuesta de satisfacción política y opinión pública de la Universidad de San Andrés, el problema es la falta de confianza en las instituciones. Según ese relevamiento, tres de cada cuatro argentinos se muestran insatisfechos con la actuación de la Corte Suprema, cuyo presidente Carlos Ronsenkrantz es, nada más y nada menos, que el ex rector de esa casa de estudios. Y el número no varía demasiado si se consulta sobre los otros dos poderes del Estado.

Solo procesos transparentes, en tiempo y forma, devolverán la fe en la Justicia y en la democracia, aunque quien deba rendir cuentas tenga poder político y se encuentre de uno u otro lado de la grieta.

Tags relacionados