

Un sorprendente redescubrimiento sacudió a la comunidad científica: un lagarto extinto en Sudamérica desde hace más de un siglo volvió a ser observado en una zona montañosa del norte de Perú. La especie, que no había sido registrada desde el siglo XIX, reapareció en un bosque húmedo de la región de San Martín.
El hallazgo fue confirmado por equipos de campo que trabajaban en senderos de difícil acceso. El biólogo Fernando Ayala-Varela, del Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (INABIO), verificó que se trata de Anolis laevis, una especie descrita hace 150 años y nunca más documentada hasta ahora.
La confirmación se dio en un rango cercano al sitio original donde fue reportada en el pasado. Sin embargo, los expertos advierten que su distribución conocida es mínima, lo que incrementa el riesgo ante la acelerada pérdida de bosque por tala, agricultura y apertura de carreteras.
El rasgo físico que permitió identificarlo
El detalle que despejó las dudas fue una prolongación nasal presente en los machos, una estructura que sobresale en la punta del hocico y modifica por completo su silueta. Esta característica coincidió con ilustraciones científicas antiguas, lo que permitió descartar especies similares.

Las hembras, en cambio, carecen de esta extensión, lo que durante décadas pudo haber dificultado su identificación. Además, ambos sexos poseen una membrana bajo la garganta que despliegan para comunicarse, un elemento clave para diferenciarla de otros lagartos de la zona.
El secreto en la evolución de esta curiosa especie perdida
El equipo investigador explicó que este tipo de apéndice nasal también aparece en otras ramas del género. “Este rasgo es paralelo a la condición observada en otras especies de Anolis con probóscide y puede representar convergencia evolutiva del apéndice en diferentes linajes”, escribió Ayala-Varela.
En base a este detalle pudieron discernir que:
- La forma nasal habría evolucionado de manera independiente en distintas especies.
- La convergencia evolutiva ocurre cuando rasgos similares surgen sin un ancestro reciente común.
- Las diferencias entre machos y hembras evidencian dimorfismo sexual marcado.
- La coloración y las escamas fueron claves para confirmar la especie.
Los riesgos de extinción no cesan para este lagarto
El entorno donde sobrevive este reptil enfrenta una presión creciente por expansión agrícola y construcción vial, lo que reduce la humedad y fragmenta el hábitat.
Entre los peligros para el bosque y la especie se destacan:
- La tala divide el bosque en parches aislados.
- Las nuevas carreteras facilitan incendios y especies invasoras.
- Su rango limitado aumenta la vulnerabilidad ante cambios ambientales.
- Bajo criterios internacionales, un territorio reducido eleva el riesgo de extinción.
Para los científicos, el redescubrimiento abre una oportunidad única: localizar más ejemplares y promover medidas de conservación antes de que esta especie vuelva a desaparecer de los registros.













