Un equipo internacional de arqueólogos logró recuperar 22 enormes bloques de piedra sumergidos en las aguas del antiguo puerto de Alejandría, en Egipto. Estas piezas, algunas de hasta 80 toneladas, formaban parte de una de las construcciones más emblemáticas de la antigüedad y ahora serán clave para su reconstrucción virtual.
Un monumento histórico que marcó una era
Los restos hallados pertenecían a la entrada del legendario Faro de Alejandría, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Gracias a nuevas tecnologías de modelado digital, los investigadores buscan recrear cómo lucía originalmente esta monumental estructura.
Construido a comienzos del siglo III a. C., durante el gobierno de Ptolomeo I Sóter, el faro fue diseñado por el arquitecto griego Sóstrato de Cnido. Con una altura superior a los 100 metros, se convirtió durante más de 16 siglos en una referencia clave para la navegación en el Mediterráneo oriental.
Su diseño combinaba técnicas egipcias y griegas en una proporción que no tenía precedentes en la arquitectura de la época.
Un terremoto en 1303 lo inutilizó definitivamente, y en 1477 el sultán Al-Ashraf Sayf al-Din Qa’it Bay utilizó las piedras restantes para levantar una fortaleza en el mismo sitio. Así quedaron enterradas las últimas huellas visibles del monumento.
Las ruinas hundidas en el puerto no fueron identificadas hasta 1968, y recién en 1994 el arqueólogo francés Jean-Yves Empereur llevó adelante una exploración sistemática que documentó más de 3.300 objetos, entre ellos esfinges, obeliscos, columnas y bloques de granito.
Tres décadas de trabajo submarino y una reconstrucción digital sin precedentes
El hallazgo actual es el resultado de casi 30 años de investigaciones submarinas. Los 22 bloques recuperados incluyen dinteles, jambas, umbrales y losas de pavimento, con pesos de entre 70.000 y 80.000 kilos por pieza, y corresponden a la entrada monumental del Faro.
El trabajo fue posible gracias al proyecto internacional PHAROS, una colaboración entre el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia —liderado por la arqueóloga Isabelle Hairy—, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes.
La misión del proyecto no se limita a la recuperación física de las piezas: su objetivo central es la reconstrucción digital del Faro. Más de 100 fragmentos ya fueron escaneados mediante fotogrametría detallada en el fondo marino durante la última década.
Un equipo interdisciplinario de historiadores, arqueólogos, numismáticos y arquitectos recopila además representaciones y descripciones antiguas de la torre para completar el modelo. Cada bloque será analizado y reposicionado virtualmente, como si se tratara de las piezas de un vasto rompecabezas arqueológico que el tiempo dispersó bajo el agua.