

- ¿Por qué el CNE había tumbado las listas del Pacto Histórico?
- ¿Qué cambió en la nueva inscripción ante la Registraduría?
- ¿Quiénes encabezan la lista del Pacto Histórico en Bogotá?
- ¿En qué otras regiones el Pacto Histórico volvió a inscribir listas?
- ¿Qué riesgos legales enfrenta ahora el Pacto Histórico?
El Pacto Histórico presentó otra vez ante la Registraduría Nacional sus listas de candidatos a la Cámara de Representantes, luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) tumbara las inscripciones previas por incumplir reglas sobre coaliciones y umbrales.
En esta nueva jugada, todos los aspirantes quedaron avalados únicamente por el Pacto, dejando por fuera a Colombia Humana, con el fin de ajustarse a los límites legales que rigen la inscripción de listas.
En el caso de Bogotá, la colectividad mantuvo la paridad de género y respetó los resultados de la consulta interna de octubre, donde tres mujeres lideraron la votación.
Así, los primeros lugares quedaron en manos de María Fernanda Carrascal, Laura Daniela Beltrán (Lalis) y María del Mar Pizarro, seguidas por una nómina que incluye a Daniel Monroy, Heráclito Landinez, Claudia Teresa Romero, Jairo León Vargas, Gabriel Becerra, Andrés Camilo Rodríguez y Sandra Nossa, entre otros.
¿Por qué el CNE había tumbado las listas del Pacto Histórico?
El lío arrancó cuando el CNE concluyó que la forma en que se habían inscrito algunas listas violaba las normas sobre coaliciones electorales, especialmente la que fija que los partidos o movimientos que se unan no pueden superar en conjunto el 15 % de la votación obtenida en las elecciones anteriores.
Para evitar ese choque con la ley, el Pacto había intentado una fórmula que incluía a Colombia Humana, pero el organismo electoral consideró que esa figura no era válida y decidió revocar las inscripciones, obligando al bloque a volver a empezar el trámite.

¿Qué cambió en la nueva inscripción ante la Registraduría?
La corrección fue directa: todos los candidatos quedaron inscritos solo por el Pacto Histórico. Con esa maniobra, el movimiento buscó blindarse frente al tope del 15 % y cerrar cualquier discusión sobre coaliciones irregulares o fusiones mal hechas.
Además, en Bogotá se sostuvo la lista cerrada y se respetó la distribución de género que había salido de la consulta interna, un punto clave para evitar nuevas impugnaciones.
“Querían partirnos en dos, pero no pudieron. Encontramos las salidas jurídicas y aquí estamos más firmes que nunca. El Pacto Histórico mantiene su lista de 16 aspirantes a la Cámara”, señaló María Fernanda Carrascal, cabeza de lista en la capital.
¿Quiénes encabezan la lista del Pacto Histórico en Bogotá?
La lista para la Cámara por Bogotá quedó liderada por tres figuras que ya venían marcando el pulso interno del movimiento:
- María Fernanda Carrascal
- Laura Daniela Beltrán (Lalis)
- María del Mar Pizarro
Detrás de ellas aparece un bloque de nombres con recorrido político y presencia en sectores sociales, como Daniel Monroy, Heráclito Landinez, Claudia Teresa Romero, Jairo León Vargas, Gabriel Becerra, Andrés Camilo Rodríguez y Sandra Nossa, lo que busca darle peso electoral a la lista cerrada.
¿En qué otras regiones el Pacto Histórico volvió a inscribir listas?
El remezón no fue solo en Bogotá. El Pacto también tuvo que volver a radicar listas en varias Registradurías departamentales, luego de que el CNE anulara las anteriores. Entre las regiones donde ya se hizo el nuevo trámite están:
- Valle del Cauca
- Atlántico
- Cauca
- Cundinamarca
- Circunscripción de colombianos en el exterior
En todos los casos, la estrategia fue la misma: una lista única avalada exclusivamente por el Pacto Histórico, sin respaldo de otros partidos.
¿Qué riesgos legales enfrenta ahora el Pacto Histórico?
Aunque el movimiento logró superar el primer obstáculo, el nuevo diseño no está libre de riesgos. Algunos candidatos que antes estaban ligados a otros partidos o movimientos podrían quedar expuestos a procesos por doble militancia, una falta que puede terminar en demandas de nulidad electoral si resultan elegidos.
Eso abre la puerta a que, incluso después de las elecciones, se activen pleitos en los tribunales que podrían poner en jaque curules ganadas en las urnas. Por ahora, el Pacto apuesta a que su reingeniería jurídica resista los filtros y le permita competir sin más tropiezos en la carrera por el Congreso.











