

El ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, afirmó que alias Iván Mordisco, líder de la principal disidencia de las FARC, se encuentra presionado por la ofensiva militar que el Estado colombiano mantiene sobre su organización. El funcionario hizo las declaraciones en el marco de un desplazamiento hacia el Putumayo para supervisar operativos de erradicación de narcocultivos.
Según compartió Noticias Caracol, Sánchez confirmó que la ofensiva ya dejó fuera de combate a más de 160 integrantes del entorno directo del jefe disidente, incluyendo un bombardeo ejecutado el 31 de mayo que impactó su círculo cercano.
La ofensiva militar y el paradero de Mordisco
El ministro ubicó a Mordisco en el suroriente de la Amazonía y aseguró que el Estado no detendrá las operaciones hasta capturarlo.
El operativo combina despliegue terrestre con tecnología aérea, entre ellos drones con lanzagranadas desarrollados por las propias fuerzas armadas colombianas. Sánchez confirmó su uso en combate pero no dio detalles adicionales por tratarse de información clasificada.
Mordisco fue dado por muerto en reiteradas ocasiones, pero continúa libre. De cara al balotaje del 21 de junio, declaró un alto al fuego unilateral, aunque su historial de ataques con coches bomba, drones explosivos y asesinatos selectivos mantiene en alerta a las autoridades.

Una recompensa millonaria y el peor atentado en dos décadas
El Gobierno del presidente Gustavo Petro ofrece cerca de 1,4 millones de dólares por información que permita dar con su paradero. La magnitud de la recompensa refleja la gravedad de los crímenes que se le atribuyen: en abril, hombres bajo su mando atacaron con explosivos una carretera del suroeste del país y mataron a 21 civiles, el peor hecho de esta naturaleza en veinte años.
Colombia atraviesa una de sus peores rachas de violencia desde el acuerdo de paz de 2016, al que Mordisco le dio la espalda. La oposición acusa al Gobierno de haber sido permisivo con los grupos armados, que se fortalecieron durante la actual administración según datos de inteligencia.
El clima electoral, entre amenazas y polarización
Sánchez reconoció los desafíos de seguridad del país, aunque rechazó que la situación sea inédita. También advirtió sobre la polarización política que rodea la campaña presidencial, con un lenguaje hostil entre sectores de los equipos electorales que, a su juicio, incrementa los riesgos para los candidatos.
El contexto es sensible: el año pasado el aspirante presidencial Miguel Uribe Turbay murió tras un atentado, y desde entonces los candidatos hacen campaña con fuertes esquemas de seguridad.











