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El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, puso nuevamente sobre la mesa la construcción de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) en su tramo norte, una iniciativa que lleva más de seis décadas en planes oficiales y que hoy vuelve a generar polémica. El proyecto ya está en revisión jurídica y marca el inicio de una definición que podría transformar el noroccidente de la ciudad.

Esta obra busca conectar la calle 80 con la calle 153, en la localidad de Usaquén, pero atraviesa una zona altamente sensible. En el trazado aparecen los humedales La Conejera y Juan Amarillo, este último el más extenso de Bogotá.

Un corredor planeado desde hace más de 60 años

Aunque la ALO no es una idea reciente, su ejecución ha tropezado con obstáculos ambientales y administrativos. En el pasado, la propuesta fue impulsada por la administración de Enrique Peñalosa, pero nunca logró concretarse por la complejidad de intervenir áreas protegidas.

La obra de la ALO lleva años en el limbo por sus obstáculos urbanísticos y ambientales (Fuente: ANI).Agencia Nacional de Infraestructura (ANI)

La CAR modificó la licencia ambiental en el tramo sur y el Distrito firmó un acuerdo con la Corporación Financiera Internacional, del Grupo Banco Mundial, para estructurar la financiación del tramo central. Con ese respaldo, la administración evalúa dejar contratado también el segmento norte antes de finalizar el mandato.

Dos alternativas con costos distintos

La primera opción plantea construir la vía en su trazado original y enlazarla con la segunda línea del metro. Incluye un paso elevado sobre los humedales, ciclorutas y carriles exclusivos para TransMilenio. Sin embargo, los pilotes de la estructura podrían afectar directamente los ecosistemas y requerirían la adquisición de numerosos predios.

La segunda alternativa propone un recorrido por tramos con desvíos desde la calle 80 hasta la 153, evitando el paso por los humedales. Esta opción reduciría el impacto ambiental y la intervención de viviendas, pero perdería capacidad de transporte al no permitir troncales exclusivas ni conexión directa con el metro.

Predios, avalúos y una decisión política inminente

En enero de 2026, el Instituto de Desarrollo Urbano publicó el proyecto administrativo para avanzar en avalúos catastrales dentro del corredor proyectado. El movimiento anticipa la necesidad de adquirir terrenos y preparar el proceso contractual.

La administración estudia congelar el valor de los predios en la zona para evitar incrementos que disparen el costo total de la obra. Con el decreto en revisión, la Alcaldía deberá escoger entre priorizar una solución robusta en transporte con impacto ambiental o una alternativa menos agresiva con menor capacidad operativa, una decisión que definirá el futuro de la ALO norte y el equilibrio urbano de la capital.