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A pocas semanas del inicio formal de la campaña presidencial en Colombia, un dato comenzó a llamar la atención en el tablero político digital. Mientras los nombres más conocidos concentran seguidores, la verdadera disputa parece darse en el terreno de la interacción, donde no siempre gana quien tiene más audiencia.

Entre diciembre y el cierre del año, las redes sociales se transformaron en un termómetro clave para medir el posicionamiento de los precandidatos. Likes, comentarios y compartidos empezaron a pesar tanto como los actos públicos, y algunos movimientos silenciosos alteraron el ranking esperado.

En ese contexto, un informe elaborado por las consultoras Guarumo y Ecoanalítica dejó señales que no pasaron desapercibidas. El análisis, centrado en Facebook, X e Instagram, expuso cambios relevantes en el comportamiento digital de las figuras que aspiran a la Presidencia, más allá del volumen bruto de seguidores.

Redes sociales y posicionamiento de los precandidatos presidenciales

El estudio, que relevó la actividad entre el 1 y el 31 de diciembre, mostró que Paloma Valencia fue la precandidata con mayor crecimiento en interacción, aun sin liderar en cantidad de followers. Este desempeño coincidió con un momento político clave: su oficialización como candidata del Centro Democrático.

Paloma Valencia lidera el ránking en redes sociales. (Fuente: archivo)
Paloma Valencia lidera el ránking en redes sociales. (Fuente: archivo)

Según los datos, Valencia acumuló 1.124.836 interacciones en Facebook, 491.059 en X y 349.924 en Instagram durante ese mes. Estas cifras la ubicaron como la dirigente con mejor rendimiento relativo en Facebook y X, y como la segunda más activa en Instagram, superando a rivales con comunidades digitales más amplias.

Paloma Valencia, interacción digital y estrategia política

El informe también destaca que otros precandidatos como Vicky Dávila, Abelardo de la Espriella, Daniel Quintero e Iván Cepeda mantienen ventajas en número de seguidores, pero con niveles de interacción más estables. Esto refuerza la idea de que el engagement pesa cada vez más que la popularidad pasiva.

En plataformas como TikTok, YouTube y LinkedIn, la senadora aún muestra menor presencia, un dato que el análisis no presenta como una debilidad coyuntural, sino como parte de una estrategia concentrada en redes de debate político. De cara a la campaña, las redes sociales seguirán siendo un factor central para medir influencia real y capacidad de movilización, incluso antes de que arranque oficialmente la contienda electoral.