

La posibilidad de construir un túnel ferroviario bajo el estrecho de Bering ha despertado el interés de ingenieros, expertos en infraestructura y gobiernos durante más de un siglo. La propuesta plantea conectar Alaska, en Estados Unidos, con la región rusa de Chukotka mediante un corredor submarino que uniría América y Asia por vía terrestre.
Aunque la iniciativa nunca ha pasado a la etapa de construcción y no existe una fecha prevista para el inicio de las obras, continúa siendo uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos concebidos hasta ahora. De concretarse, transformaría el transporte de pasajeros y mercancías entre ambos continentes.
Si algún día se materializa, sería el túnel submarino más largo del mundo, superando al actual récord del Eurotúnel, que une el Reino Unido con Francia y cuenta con un tramo submarino de aproximadamente 37,9 kilómetros y una longitud total de 50,5 kilómetros.
Así sería el corredor submarino que busca conectar América y Asia
Las distintas propuestas desarrolladas a lo largo de las últimas décadas contemplan la construcción de un corredor ferroviario bajo el estrecho de Bering, cuya longitud submarina se estima entre 80 y 100 kilómetros, dependiendo del trazado definitivo. Algunas alternativas incluso consideran aprovechar las islas Diómedes como punto intermedio para facilitar la obra.
Al igual que ocurre en otros grandes túneles del mundo, los diseños plantean la existencia de varios conductos paralelos destinados al tránsito ferroviario, las tareas de mantenimiento y la seguridad. No obstante, todavía no existe un proyecto ejecutivo definitivo ni un cronograma oficial de construcción.

Un proyecto pensado para transportar pasajeros, mercancías y energía
Desde su origen, la propuesta fue concebida con un alcance mucho mayor que el transporte de pasajeros. Diversos estudios y proyectos preliminares analizaron la posibilidad de utilizar el corredor para mover grandes volúmenes de mercancías entre Asia y América, reduciendo tiempos de traslado frente al transporte marítimo.
Algunas iniciativas también plantearon incorporar líneas de transmisión eléctrica, cables de telecomunicaciones y otras infraestructuras estratégicas dentro del túnel. Sin embargo, todas estas alternativas forman parte de estudios conceptuales y dependerían de un eventual acuerdo entre los países involucrados.
Por qué el túnel entre Estados Unidos y Rusia todavía no se construye
Pese a que la idea existe desde finales del siglo XIX y ha sido retomada en varias oportunidades, el proyecto nunca obtuvo el respaldo político, económico y diplomático necesario para avanzar hacia su construcción. La magnitud de la inversión, las condiciones climáticas extremas del Ártico y la necesidad de cooperación entre Estados Unidos y Rusia representan algunos de los principales obstáculos.
Durante las últimas décadas se realizaron estudios técnicos y surgieron nuevas propuestas impulsadas por ingenieros y especialistas en infraestructura. Sin embargo, en la actualidad no existe una fecha de inicio de obras ni un proyecto oficialmente aprobado, por lo que el túnel del estrecho de Bering continúa siendo una de las grandes megaobras que la ingeniería moderna podría hacer realidad en el futuro.









